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Extensión
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2 fojas
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Resumen
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Columna La Calle que rinde homenaje al escritor cubano Elíseo Alberto, se hará por medio de algunos párrafos de su Informe contra mí mismo, en que sintetiza ese sueño, ese propósito de unidad, y advierte sobre la horrible consecuencia de no conseguirla ; ´en Cuba el pasado nunca acaba de pasar ; nos precede, nos atrapa y nos proyecta. Mi padre siempre lo dijo : tapen bien los espejos, que la muerte presume. Nacer en esta isla es, en verdad, una fiesta innombrable, querido José Lezama Lima. Sombras que sólo yo veo, me escoltan mis dos abuelos, escribió Nicolás Guillén. Nuestros santos difuntos dialogan, discuten, pelean y conspiran, aunque los entierren bajo cruces sin nombre o se ahoguen en el mar que nos encierra y define. Los fantasmas traen el ron a la mesa, donde hay sillas reservadas para los ausentes´..
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Tipo
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Artículo periodístico.
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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La calle
para el martes dos de agosto de 20 11
Diario de un espectador
El anhelo de Elíseo
Miguel ángel granados chapa
Grande como prosista y como poeta, Elíseo Alberto lo fue también, y
acaso en mayor medida, como cubano. Ahora que ha muerto vemos con
claridad que realizó en si mismo la audacia de amar a Cuba dentro y fuera
de su ten·itorio, y de anhelar la unión de las dos porciones del trozo de
humanidad que fue la suya: la Cuba de adentro y la de afuera, que al fin y
al cabo son una sola.
Nos ocuparemos de la vida y la obra de este novelista, poeta y
ensayista. Pero queremos abrir nuestra lectura con los apasionados, se diría
que febriles párrafos finale de su Informe contra mí mismo, en que
sintetiza ese sueño, ese propósito de unidad, y advierte sobre la horrible
consecuencia de no conseguirla:
"En Cuba el pasado nunca acaba de pasar. ; nos precede, nos atrapa y
nos proyecta. Mi padre siempre lo dUo: tapen bien los espejos, que la
muerte presume. Nacer en esta isla es, en verdad, una fiesta innombrable,
querido José Lezama Lima. Sombras que sólo yo veo, me escoltan mis dos
abuelos, escribió Nicolás Guillén .. Nuestros santos difuntos dialogan,
discuten, pelean y conspiran, aunque los entierren bajo cruces sin nombre o
se ahoguen en el mar que nos encierra y define. Los fantasmas traen el ron
a la mesa, donde hay sillas reservadas para los ausentes. Las abuelas, mi
abuela, tu abuela, siguen tosiendo en los retratos. Mi padre siempre lo dijo:
guarden el pan para que hay con qué alumbrar la casa. Mi padre que en paz
descanse. Puñales de melancolía esos que nos pueden volver a matar
cuando alcancemos a regresar a las calles empedradas de nuestra historia ..
Algún día tendrá que suceder y Dios quiera que sea sin odios ni rencores
los cubanos nos sentaremos a repasar esta segunda mitad del siglo XX, a
revivir las noches sin nosotros del exilio las noches sin ustedes de la isla, a
encarar los hechos y a sus hombres con la martiana serenidad de la justicia.
Será hora de la paz necesaria, y a fuerza de querernos como nunca antes en
500 años, seremos capaces de comprendernos porque esa ha de ser, una vez
más, la única forma de perdonarnos. Nos volveremos a emocionar, claro
que sí. Lo merecemos. Yo, confieso, recordaré con cierta amargura a un
joven que abandoné a su suerte hace muchos años en una trinchera de La
Habana: yo mismo. A pesar de tantísimos pesares, y en nombre de
tantísimas alegrías, me niego a pensar que durante esa de carga de
recuentos dulces y amargos alguien diga, yo diga, cualquiera de nosotros se
atreva a decir: ' Que se vayan, que se vayan' , o ' Dentro de la Revolución
nada contra la Revolución, todo ', o 'Esta casa es mía ', 'Fidel: ¡esta es mi
casa! , o 'E l pecado original de los intelectuales cubanos es que hicimos la
Revolución ' o ' !Paredón, ¡paredón! , ¡paredón! ', porque entonces,
compañeras y compañeros, escorias y sabandijas, señores y señoras socias
y socios, compadres y comadres, gusanos y gusanas, aseres y moninas,
damas y caballeros, lectoras y lectores, amigas y amigo míos entonces
tendremos que desclava de nuevo las tablas de los roperos y sujetarlas de
algún modo a los bastidores de la cama, y una noche propicia, bajo el spot
de la luna, nos veremos balseando en un mar de tiburones cebados por la
carnada de miles de náufragos hermanos, con la desesperada esperanza de
llegar cuanto antes a la única tien·a que parece prometida para los cubanos:
irnos, todos a casa del caraja. O lo que es lo mismo: a la mierda".
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Materia
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La Calle, diario de un espectador
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Persona o institución mencionada
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Elíseo Alberto
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José Lezama Lima