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Extensión
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1 foja
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Resumen
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La estrategia de Diego Fernández de Cevallos consistió en tomar la iniciativa en el histórico primer debate entre candidatos presidenciales.
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Tipo
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Publicación Reforma
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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Viernes 13 de mayo de 1994, REFORMA. ~
PL AZA P úBLICA
MIGUEL ANGEL GRANADOS CHAPA
El ganador de esta pelea es. • •
La estrategia de Diego Fernández de Cevallos
consistió en tomar la iniciativa en el histórico
primer debate entre candidatos presidenciales
con posibilidades reales de triunfo, pero si se
tratara de señalar ganador, tendría que decirse
que el triunfo pertenece a todos porque entraña
un proceso civico.
1
•
N
o era una pelea de box, y ni siquiera una
competencia deportiva de otra índole, menos agresiva. Por lo tanto, debemos resistir
la tentación de imaginar un podio donde un
candidato presidencial obtiene la medalla de
oro, otro la de plata y el tercero la de bronce. Hemos de reconocer, sin embargo, que
Diego Fernández de Cevallos, el aspirante
panista, aprovechó su experiencia parlamentaria para tomar la ofensiva en el debate efectuado anoche, y con esa actitud puso
en jaque a sus adversarios, a quienes lanzó
imputaciones directas. Frente a los ciudadanos que esperaran del encuentro entre los
tres 1 principales candidatos presidenciales
algo semejante a una reyerta, es indudable
que el aspirante panista se alzó con la victoria. El del PRI , el doctor Ernesto Zedillo, sonrió demasiado, denotando un forzamiento
escenográfico, y la habilidad de quien está
habituado a explicar pero no a discutir,
mientras que el del PRD, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, se mostró como quien es,
parco en el hablar, adusto en la expresión y
reiterativo en sus juicios.
La estrategia de Zedillo y Fernández de Cevallos se concentró en atacar a Cárdenas y su
partido. Fue significativo que el aspirante panista dedicara a Cárdenas, en el capítulo de
réplica su turno largo, de cinco minutos, y el
corto, de tres minutos, lo consagrara a impugnar a Zedillo. Cárdenas reaccionó con
lentitud, ensayó algunos rictus semejantes a
la sonrisa y fue adquiriendo confianza hacia
el final, con lo que tuvo un cierre más afortunado que el resto de sus intervenciones.
Por su propia naturaleza, uil debate entre candidatos presidenciales no ofrece novedades en cuanto a los programas y las actitudes de los participantes. Los han expuesto con intensidad en los meses o semanas
anteriores. Si el rígido formato acordado por
los tres partidos hubiera incluido la referencia obligada a ciertos temas específicos, la
oportunidad de cotejar los puntos de vista de
cada ·en hubiera sido rendidora, prove-
chosa. Pero no fue así. Eso no obstante, fue
lógico que cada uno abordara con su inclinación y estilo particular los temas cruciales de esta hora, como la inseguridad pública, la educación, la reconstrucción de la economía. No son sorprendentes, sino al
contrario, esperables, las coincidencias que
tanto en algunos tramos del diagnóstico como en las soluciones ofrecidas, se aprecia en
los tres candidatos, porque no hay espacios
amplios para respuestas alternativas.
Fernández de Cevallos se mostró articulado en todo momento, y la naturalidad de
sus intervenciones le permitió algunos rasgos humorosos. Aun su forma de plantarse
frente al micrófono revela la enorme utilidad que ha obtenido de su paso por la tribuna parlamentaria. Ya antes, por ser un viejo y activo militante de su partido, donde las
habilidades tribunicias son necesarias y estimuladas, había ya cobrado experiencia en
el debate, pero ha afinado sus habilidades en
los torneos de oratoria que son propios de la
La experiencia
parlamentaria
del candidato presidencial panista
Diego Fernández
de Cevallos fue
determinante en la preeminencia
que adquirió su actitud en el debate de anoche. Por añadidura,' su
historia de activo panista explica
sus dotes de polemista en un partido que favorece la discusión.
discusión legislativa. En ella, y así lo evidenció en el debate de anoche, hay que tener claridad en los argumentos y adicionalmente, o
a falta de ellas, contundencia en la construcción verbal. No faltó al respeto a sus rivales,
pero se acercó al l.ínllte de la provocación Sus
referencias al desempeño de Cárdenas en el
gobierno de Michoacán constituyeron el cobro de viejas cuentas del panismo local contra el gobernador de 1980 a 1986. Fue mtl}
eficaz su consideración de que Zedillo, a pesar de ser un buen chico, con altas calificaciones, no aprueba la asignatura de la ~fe
mocracia, pues su designación viene de d.O,s
tragedias, el asesinato de Colosio y la desig.
nación presidencial.
Zedillo no ha sido elegido nunca para cargo alguno. Su experiencia en comunicación
se ha producido en la redacción de memoranda y proyectos, y en su explicación y ¡:lefensa ante el gabinete, con reglas por entero distintas de las vigentes anoche. Esa inexperiencia se agregaba a la inevitable
desventaja de los candidatos oficialistas, qu~
tienen que mostrarse solidarios con el gobierno del que formaron parte, o formular
indirectamente críticas a SU gestión COJl el
riesgo de no ser creídos. Invirtió demasiada
energía en los aspectos exteriores (el gesto
sonriente, las manos enfatizadoras que incurrían a veces en el descontrol). Su tono
pausado y optimista se rompió por lo menos
dos veces, cuando acusó a sus contrincantes
de lucrar políticamente con el asesinato, de
Colosio y urgió a Cárdenas a pedir disculpas
a la familia Colosio por haberlo llamado,· ~n
vida, mal mexicano. También a Cárdena~ se
dirigió otra subida de tono, al tacharlo . de
mentiroso respecto de los libros de texto.
Cárdenas fue senador, pero sólo perteneció tres meses a su Cámara, pues ingresó· a
la administración federal. Y si bien su bit¡í.cora como gobernador y candidato presidencial registra ya abundantes recorridos y
encuentros con la prensa y la radio, sigue teniendo dificultades para sus presentaciones
en la televisión. Se detuvo demasiadas veces
en la consulta a sus notas e incurrió en silencios que en los medios audiovisuales parecen excesivamente largos. Normalmente
articula mejor sus mensajes que en esta
oportunidad, en que sin embargo se permitió una ironía sonriente a propósito de la cerveza que Zedillo aceptó tomar con taxistas,
:
pidiendo que pareciera sidral.
Sobre la marcha, estas notas apresuradas recogen mi primera impresión sobre
un debate que por el solo hecho de interesar a millones de mexicanos constituye qn
progreso cívico del que todos, aun los menos afortunados en la discusión, debemos
felicitarnos.
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Materia
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Diego Fernández de Cevallos.
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Ernesto Zedillo.
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Cuauhtémoc
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Persona o institución mencionada
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El ganador de esta pelea es…