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Extensión
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1 foja
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Resumen
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Alfonso Quiroz Cuarón identificó la impunidad como el mayor problema de la justicia penal en México, con un 40% de delitos sin castigo. Casos recientes como los asesinatos de Francisco López Portillo y Jack Fleischman permanecen sin resolver. El asesinato de Mario Colín, un destacado promotor cultural, también carece de respuestas claras, subrayando la ineficacia de las investigaciones..
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Tipo
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Artículo periodístico
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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rtmenes
POR MIGUEL ANGEL GRANADOS CHAPA
Según dictamen imperecedero del criminólogo Alfonso Quiroz Cuarón, el gran mal
de la justicia penal mexicana es la impunidad. Siendo siempre riesgoso hablar de un
rasgo del fenómeno como "el gran" rasgo,
porque los otros pueden tener importancia
parecida, esa es una formulación con la que
nos obliga a estar de acuerdo la experiencia
,
cotidiana.
En un estudio ya viejo s~bre el tema (y lo
recordamos porque nuestra ignorancia nos
lleva a desconocer si hay otros, públicos y
asequibles, que actualicen los ' datos) del
propio especialista ya fallecido, un cuarenta por ciento de los delitos quedan sin persecusión o sin castigo en nuestro país. El
hecho es dramático, porque en el caso de los
crímenes deliberados, los autores pueden
tener conciencia del alto grado de posibilidades de escapar a la punición, que
obra en su favor. Que ello sea un estimulante para la Comisión de Delitos no
parece, así, una conclusión descabellada.
Homicidios muy sonados han quedado, en fechas recientes, en la impunidad a que nos referimos. Ya no es necesario retrotraer la memoria al célebre crJmen multitudinario en que los cadáveres fueron arrojados al drenaje
del Distrito Federal y aparecieron en el Río TuJa, en jurisdicción hidalguense. Sea verdad, como parece haberlo revelado una investigación federal, que
los homicidas fueron agentes policiacos que ultimaron a una banda de delincuentes para quedarse con el cuantioso botín que habían reunido, y que por
ello no se concretó en detenciones el resultado de la pesquisa, o no sea .verdad, el resultado es e~ mismo: un crimen tan abominable, tan escandaloso,
parecer haber sido cometido por marcianos 'que abordaron platíwolo luego
de proceder de ese modo, y desaparecieron para nunca jamás se¡ hallados.
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En los meses recientes otros asesinatos ocuparon la atención del público
por las especiales circunstancias en que fueron cometidos. Dos ocur;ieron en
condiciones espeluznantes. El abogado Francisco López Portillo y otras·personas que iban con él fueron ultimados y sus cadávere~ calcinados. Algo semejante ocurrió con el industrial Jack Fleischman, avecindado en Tampico,
y a quien también cremaron luego de asesinarlo. Un especialista en investigaciones de este género cree, en el caso de Fleischman, que los homicidas
fueron mercenarios traídos del extranjero, de los Estados Unidos, porque ese
género de crímenesono se cometen aquí. Es un caso de importación de
tecnología, diríamos si se permite esta leve ligereza. En el otro asunto, el género de dientes atendido por López Portillo, y el hecho de que el joyero que
pereció con él se dedicara a comprar mercancía caliente, es decir peligrosa,
por provenir de transacciones poco claras, o de plano robada, es lo que explica la sordidez del crimen. Pero nada de ello, que está en conocimiento de las
agencias policíacas encargadas de los casos, como mucha otra información
adicional, ha permitido concluir en la identificación y detención de los responsables.
Aunque ha transcurrido menos tiempo en el caso que a continuación referiremos, desde el momento en que ocurrió, quizá sea más grave porque en
apariencia no había razones para que ocurriera. No queremos decir, ni por
asomo, que en los otros que mencionamos hubiera algún mÍI;limo elemento
de justificación. Nunca Jo hay para privar de la vida a nadie. Pero, según las
comprobaciones policíacas, el tipo d~ relaciones o de actividades de las
víctimas incluía el riesgo de terminar violentamente sus días. A nadie le gusta saber que un trapecista ha muerto, pero su trabajo hace encontrar
comprensible su fallecimiento cuando ~curre.
No era ese el caso de Mario Colín, asesinado en Cuernavaca, sufrió una
agresión el18 de marzo, en la que recibió un tiro a quemarropa, que le produjo heridas que el viernes 25 de marzo le causaron la muerte. A su sepelio
acudieron personajes de la política, sobre todo en el retiro, porque a esa actividad, y a la creación y promoción cultural dedicó su vida entera Mario
Colín.
Nacido en Atlacomulco en 1922, se hizo abogado en la Universidad Nacional. Luego fue juez de primera instancia en Tlalnepantla, director del
Instituto Científico y Literario, ahora Universidad Autónoma, del Estado de
México, secretario particular del gobernador Alfredo del Mazo (padre del
actual gobernador), diputado Local y tres veces diputado Federal. La úiÚma
ocurrió durante la primera Legislatura del periodo de Echeverría, con quien
lo vinculaba una amistad muy estrecha, al grado de que sorprendió a los observadores políticos no hallarlo durante el gobierno encabezado por el hoy
director del CEESTEM en algún cargo relacionado con la difusión de la Cultura. Sobre todo porque durante la campaña electoral de 1970 había estado
trabajando tan de cerca con Echeverría corno autorizaba g esperarlo su antigua vinculación. Sus últimas responsabilidades administrativas habían tenido lugar, así, en la entidad de su nacimiento, como director del Patrimonio
Cultural durante la gubernatura de Jiménez Cantú, y como director de Educación durante los primeros meses del actual Gobierno. Retirado en no
buenos términos de esa función por voluntad propia, resolvió radicarse fuera
del Estado de México, no obstante que su arraigo era prototípico, acaso para ventilar el mal gusto que su propia decisión le había provocado.
Pero la vida de Colín no se redujo a esa especie de escalafón que hemos
trazado arriba. Fue sobre todo un amoroso promotor de las cosas de su entidad natal. Formuló una amplia bibliografía general del Estado de México, y
de dos de sus hijos notables, Isidro Fabela y Adolfo López Mateos. Desde que
en 1944 publicó la Semblanza de Isidro Fabela produjo dos docenas de
títulos, dándose lugar sin embargo para hacer un eficaz papel como editor.
La colección Testimonios de Atlacomulco que dirigió ha dado a la imprenta
más de medio centenar de títulos, y otro tanto ha ocurrido con la Biblioteca
Enciclopédica del Estado de México. La ficha que en 1976 publicó sobre
él la Enciclopedia de México concluía informando que "aparte su contribución bibliográfica, sin paralelo en la historia de la entidad, ha reunido una
biblioteca, una pinacoteca y sendas colecciones de documentos, mapas, imágenes religiosas, ex votos y grabados, todos relativos al Estado, para cuya
exhibición, guarda y consulta adquirió en 1974 la ex hacienda de San José
Barbabosa, próxima a Toluca, donde proyecta crear una institución dedicada al discernimiento de los problemas locales".
Una vida de servicio, como la de Colín, pletórica de actos de dedicación
a su patria, ¿es'lógico que termine en una morgue, víctima de un homicidio
común? ¿Puede pensarse en un homicidio común? Según ha podido saberse,
Colín caminaba cerca de su domicilio, de regreso de una caminata matutina,
por lo que vestla ropa deportiva. Es poco probable, entonces, que lo hubiesen asaltado para robarlo. Podría ser, entonces, que se tratara de un asalto y que, al resistirse, se hubiera producido el disparo que le causó la muerte.
Quienes lo conocieron dudan que eso haya podido ocurrir, porque no era rijoso y su propia condición física le hubiera impedido ofrecer resistencia al
grado de provocar el pistoletazo.
Se teme, por lo contrario, que se trate de un homicidio deliberado. No
aparecen, en lo inmediato, razones por las que alguien tuviera interés en privarlo de la vida. Quizá procediendo al modo descrito por Leonardo Sciacia
en El contexto, en que el homicidio de varios magistrados se investiga a partir de las personas que fueron juzgadas y sentenciadas por ellos, la pesquisa se
ha orientado a la búsqueda de alguien ofendido por Colín en su tarea pública, incluyendo la época ya muy lejana en que fue juez en Tlalnepantla. Pero
nada se sabe o se dice.
Por oscuras que sean las razones que condujeron a su muerte, la sociedad tiene derecho a conocerlas.
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Materia
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Impunidad
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Delitos sin castigo
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Homicidios recientes
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Investigación policial
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Asesinato de Colín
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Promoción cultural
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Estado de México
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Persona o institución mencionada
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Alfonso Quiroz Cuarón
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Francisco López Portillo
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Jack Fleischman
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Mario Colín
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Alfredo del Mazo
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Jiménez Cantú
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Echeverría
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Enciclopedia de México