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Extensión
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4 fojas
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Resumen
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El juicio en Los Ángeles contra Humberto Álvarez Machain y Rubén Zuno Arce, involucrados en el secuestro de un médico mexicano, revela tensiones entre México y EE. UU. La Suprema Corte y el Presidente Bush apoyaron el juicio, mientras que la Procuraduría mexicana descalifica los testimonios de los acusadores, cuestionando la imparcialidad y legalidad del proceso. La relación bilateral y la política exterior también se ven afectadas..
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Tipo
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Borrador
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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especial para El Norte, edición del 13 de diciembre de 1992
El juicio de Los Angeles:entre
la sospecha y la prepotencia
rniguel ángel granados chapa
Es fuerte la tentación de creer que el juicio contra
Humberto Alvarez Machain y Rubén Zuno Arce, efectuado en Los
Angeles, es un juicio contra México. Pero hay que resistirla.
Es cierto que hubo un agravio contra nuestro país. El médico
tapatío fue secuestrado, circunstancia ilegal de la que
malamente se puede derivar un acto de justicia. Por
añadidura, el mayor tribunal norteamericano, la Suprema Corte
de Justicia, avaló el secuestro, y también el Presidente Bush
le otorgó su refrendo al negarse a devolver al secuestrado y
al propulsar el juicio a través de sus dependientes, los
fiscales Carlton y Medrana. Pero antes de desgarrarnos las
vestiduras patrióticas, tenernos que admitir que en torno
especialmente de Alvarez Machain se conocieron indicios de su
vinculación con el narcotráfico, simultáneamente que con
agentes de la Federal de Seguridad, y sin embargo, la
justicia me x icana no lo llamó a JUlcio, a pesar de las
exigencias en tal sentido de la agencia antinarcóticos de los
Estados Unidos.
No es un asunto que involucre a México. Cuando más, se
trata de un jvego de poder, en que algunos mexicanos, sean o
no partícipes en los delitos de que se les acusa, han sido
llevados a los tribunales. Y otros, de mayor presencia
pública, han sido enlistados corno eventuales participantes.
Pero el honor de México no está en cuestión. Si no lo está en
las pantorrillas de los seleccionados de futbol, ni en los
gráciles cuerpos de las concursantes en certámenes
internacionales de belleza, menos podernos identidficar la
honra nacional ~on la suerte de personas cuyas malandanzas
agravian si acaso a un gobierno, el De la Madrid y aun al
presente, pero no a la nación.
La Procuraduría General de la República reaccionó
vívarnente, con severa descalificación, ante las
incriminaciones a esos relevantes personajes mexicanos en el
juicio contra quienes están acusados de participar en el
homicidio de Enrique Carnarena Salazar.
El argumento central del ministerio público mexicano,
enfrentado de esa manera al ministerio público del país
vecino, consiste en desestimar los testimonios de quienes
dijeron haber presenciado, o conocido sin lugar a dudas, la
entrega de importantes cantidades de dinero a aquellos
personajes, funcionarios en la administración federal
anterior, o su participación en la conjura que condujo al
secuestro y asesinato de Carnarena Salazar y su piloto Alfredo
Zavala.
A la circunstancia de ser, en el caso de Alvarez Machain
un juicio ilegal, de origen, porque el médico fue
secuestrado en Guadalajara se añade, en el concepto de la
Procuraduría, la compra de esos testimonios, ya sea con
dinero o con impunidad, pues se trata de delincuentes. Por
ese carácter, la fiscalía mexicana juzga que sus testimonios
"no me~ecen~redibilidad, a la luz de su historia personal" .
Sin . embozo,_· directamente, en comunicaciones que difundió
la Procuraduría mexicana, la de los Estados Unidos asegura
impunid~d a sus testigos. No lo hace de modo descarnado, por
supuesto-, s·ino que_ se compromete a "no usar su testimonio u
otra informacióri d~da por usted durante cualquier entrevista,
en ninguna caución o · juicio, para incriminarlo o iniciar
proceso cr~minal en contra de usted por esta oficina".
En efecto, es un racimo de horca el conjunto de los
testigos ofrec~dos por la parte acusadora. Seis de ellos
están baj~ _ proceso en México. Sus testimonios, en el derecho
mexicano, · s _e rian tenidos en poco por los jueces. El artículo
289 del código federal de procedimientos civiles enlista
circunstancias, las más de ellas derivadas del sentido común
y de la prudencia atribuible en el pasado a un "honesto padre
de familia", para valorar la prueba testimonial. Además de
tener en cuenta la edad, capacidad e instrucción de los
testigos, el juzgador debe apreciar "que por su probidad,
independen9ia de su posición y antecddentes personales (el
testigo) . tenga completa imparcialidad". Un testigo verosímil,
igualme~te¡ debe hablar por sí mismo y no por inducciones ni
referencias de oitos, y su declaración debe ser "clara y
precisa, sin dudas ni reticencias". El testigo idóneo, en
fin, deb~ a~tuar libremente, no "obligado por la fuerza o el
miedo, ni.· imp_ul sado por engaño, error o soborno" .
Por desg~acia, la evaluación de sus testimonios no
corresponde·al gobierno mexicano, sino al jurado que
determinará _si ~lvarez Machain y Zuno Arce son culpables o
no. Los testimonios, adicionalmente, son sólo una parte de
las eviden~ias de que la defensa y la acusación se valdrán
para persu~dir de sus argumentos a los miembros del jurado.
En el cu'rso del proceso, por lo demás, la situación
puede comp~icarse, porque si bien los testimonios pueden ser
tachados - o matizados, mientras no se cierre el proceso los
personajes :mexicanos involucrados por los testigos pueden ser
requeridos para presentarse ante el jurado. Naturalmente, no
lo harán, y no podrán ser forzados --salvo que los
secuestraran-~ porque no es procedente la eventual solicitud
de aprehensión y extradición que presentara la fiscalía
norteamericana, _· pues los delitos en cuya acusación figuran se
cometieron en México, y los participantes en ellos sólo
pueden se~ juzgados por los mexicanos.
Independientemente de la suerte procesal, o la
reputación de los inmiscuidos --valores que, por supuesto, no
son irrelevantes-- cabe examinar este caso a la luz de la
relación bilateral de México y los Estados Unidos. En un
momento en que la situación deberá ser trazada con nuevos
perfiles, por el relevo de personas, partidos y tendencias en
Washington, este diferendo judicial, sobrado de elementos
enojosos y de manejo delicado, no hará más que volver atrás
la presunta relación especial en que nuestro gobierno ha
creído estar situado. En esa dimensión procuró examinar el
hecho el canciller Fernando Sola, cuando se ocupó del tema
durante su comparecencia ante el Senado, el martes 8.
Noviembre y diciembre han sido un periodo de
presentación de exámenes a título de suficiencia para media
docena de secretarios de Estado, sometidos al escrutinio de
legisladores. Urio de ellos, el secretario de Hacienda, debe
cumplir una obligación legal, que consiste en acudir en fecha
fija a la presentaci6n de los criterios generales de política
económica y la explicación de los proyectos de presupuesto y
de ley de ingresos. Los demás acudieron al llamado de
comisiones, ya sea en relación con la propia política fiscal
(como el Jefe del Departamento del Distrito Federal) o con la
presentación de _proyectos de ley concernientes al ramo
administrativo sobre el que tienen responsabilidad. De esa
manera, transitaron por oficinas legislativas los secretarios
de Educación, Energía, Comercio y Relaciones Exteriores.
Algunos de ellos llegaron a sus comparecencias orlados por la
imagen de su presunta o real pertenencia al grupo de
presidenciables. La mayor parte apareció ante los diputados.
Solana se explicó ante los senadores.
La presentación de sus argumentos, así como la respuesta
a las interrogaciones formuladas por diez miembros del
Senado, dieron cuenta de su eminente aptitud profesional,
pero también de la altura de sus miras. Su texto inicial es
una feliz combinación de análisis lúcido y original (donde
las relaciones internacionales aparecen como una paradoja
bajo el signo de la inestabilidad), con tomas de posición
surgidas de la historia mexicana. Su diálogo con los
senadores, aun con el incisivo Porfirio Muñoz ledo, lo mostró
dueño de sí, conocedor de la materia, y practicante de la
sabia . virtud de la tolerancia.
"El propósito de nuestra política exterior --definió-ha sido establecer nuevos vínculos con los socios
internacionales más dinámicos, y asumir el compromiso de
mantenerse abierto a los intercambios con todas las regiones,
sin subordinar nuestra soberanía". Prescribió que el nuevo
orden internacional que se construya (había aclarado antes
que en la posguera fría no ha surgido aun ese orden) "tendrá
que partir de la premisa del derecho de las naciones a
preservar una identidad nacional diferenciada'', pues "la
mayor ~arte . de los conflictos que sacuden al mundo tienen su
origen en este reclamo".
(Muñoz Ledo'se refirió a un aspecto delicadísimo de la
gestión de Solana. El senador perredista hizo suya la
sensación generalizada sobre la parcelación de la política
exterior,. que no corresponde ejercer por completo a Solana.
Especialmente .el jefe de la Oficina de la Presidencia, José
Códobq., asúme funciones reservadas por la ley a la
canciler~a~ sin autoridad formal para ello y consecuentemente
sin responsabilidad. Solana desestimó esas infracciones a la
institucionalidad, y con envidiable espíritu de cuerpo se
manifestó ple~ameote solidario aun con actitudes que una
persona meno~ prudente habría descalificado, aprovechando el
viaje.)
:Pe·ro~ de nuevo ante el caso de los funcionarios y ex
funciona~ios implicados en Los Angeles, es poco lo que la
diplomacia . puede hacer: Queda el recurso, más cercano a lo
ético que a lo jurídico, ya instruentado por una parte de la
comunidad munqial a través de la ONU, de hacer que la Corte
Internacional de Justicia de La Haya se manifieste sobre el
fallo de la 96r~e norteamericana. Su opinión sería
consultiva, y no estaría dotada de mayor fuerza que las
instancias en . tai:s~ntido presentadas por países o por la
Comunidad~Iberoamericana. Frente a la política de poder, y
menos aú·n trente a la arbitrariedad, el derecho de gentes es
poco menqs que estéril.
Qu~~á · ya no ~n este caso, pero sí frente a los que
pueqan acaecer. e~ el futuro, una conducta debemos observar.
Se trata de aplicar. ·con rigor y entereza la fuerza de la ley
sobre quien sea r~sponsable de un delito, guarde en el
gobierno ~en la ~ociedad la posición que guarde. El JUlcio
de Los·· Angeles no es universalmente repudiado porque cabe la
posibilidad-de que haya tenido que realizarse allá a la vista
de omisiones mexica~as culposas o dolosas. Es probable que la
justicia mexicáha se haya colocado en situación vunerabe y de
eso se_ap~oyechará a agencia antinarcóticos para empujar
hacia el ctirnplimiento de la ley por vía torcida. Si no
podemos evitar. el. abuso, al menos no demos ocasión para que
sea pract icadp:.
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Materia
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Juicio Los Ángeles
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Secuestro ilegal
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Narcotráfico México
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Fiscales estadounidenses
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Testimonios comprados
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Relación bilateral
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Política exterior
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Derecho de gentes
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Abuso de poder
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Ley y justicia
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Persona o institución mencionada
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Humberto Alvarez Machain
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Rubén Zuno Arce
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Suprema Corte de Justicia
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Presidente George W. Bush
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Fe
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Procuraduría General de la República
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Enrique Carnarena Salazar
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Alfredo Zavala
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Fernando Solana
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José Córdova
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ONU