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Extensión
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Resumen
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El Informe de Gobierno actual se presenta bajo el lema ´el informe responde´, buscando interacción con el público. La atención ciudadana varía : algunos lo consideran relevante, mientras que otros, como el PPS, lo ven como un acto elitista. Las encuestas muestran que la mayoría está dispuesta a ver el informe, aunque se opone a posibles interrupciones..
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Tipo
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Artículo periodístico
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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El Informe Responde
Miguel Angel Granados Chapa
esde hace 19 años, cuando Fausto
Zapata se encargaba de la imagen
presidencial, se estila acuñar un
slogan para anunciar las características
de cada informe de gobierno. Aquel de
1971, el primero de Ecbeverría, hablaría
"de ti", decía la propaganda refiriéndose
a personas representativas de los diversos sectores. El lema utilizado en la
campaña de este año asegura que "el
informe responde".
La intención de la campaña indica un
ánimo de interlocución, ya que se basa
en preguntas reales o supuestas, espontáneas o inducidas, de ciudadanos que
quieren saber acerca del Programa Nacional de Solidaridad, del Acuerdo de
Ubre Comercio con Estados Unidos,
etcétera. Por tratarse de temas muy publicitados, en realidad el presidente de
la república no informará acerca de
ellos, pues lo ha hecho directamente o
por medio de sus colaboradores. Entonces, lo que puede esperarse que el Ejecutivo argumente en favor de algunas de
sus iniciativas más importantes, y conteste las objeciones que desde diversos
miradores se han formulado a algunos
de sus programas.
Aunque en forma jurídica el informe
se ofrece a los miembros del Congreso,
en realidad el auditorio que más importa
en el acto es el del público en general.
Convendrá que se mida la atención de
los ciudadanos al documento presidencial. En los menos politi?ados, más desatentos a la marcha de los asuntos públicos, el asunto del 1 de noviembre es
ocasión para el descanso y no para emplearlo en escuchar un discurso que
probablemente oo le interese. Eo el otro
extremo, los muy politizados contrarios
al régimen, tampoco habrá disposición
para oírlo. Eo ese extremo se inscribe,
por ahora, el Partido Popular Socialista
que instruyó a sus diputados para que no
acudan al Palacio de Bellas Artes, con
base en la convicción de que el informe
sólo interesa a los sectores oligárquicos
beneficiados por la política económica
del gobierno.
De acuerdo con una encuesta ordenada por El Naci.onal, a Opinión Profesiooal, una empresa de sondeos, un 75
por ciento de personas interrogadas al
respecto respondió que piensa ver, aunque sea en parte, el Segundo Informe de
Gobierno; la respuesta es congruente
con otra, ofrecida por el 76 por ciento,
que cree que vale la pena escuchar el
informe. DigamoS', de paso, que la encuesta incluyó una pregunta sobre las
interrupciones posibles. El modo de
presentar la cosa influye en las contestaciones, pues se pregunta por el acto de
interrumpir y no por el de interpelar.
Claro que lo segundo conlleva lo prime ro, pero lo importante es la interpelación. Formulada la pregunta como se
hizo equivale a preguntar al público si
está de acuerdo en que las marchas po-
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líticas callejeras trastoquen el tránsito,
eu vez de pedir opinión sobre las libertades de manifestación y reunión. Natu- ·
ralmente casi el 70 por ciento de los
interrogados se manifestó en contra de
las interrupciones.
Ahora bien, frente a los ciudadanos,
a través de los medios, y frente a los
representantes de esos ciudadanos, directamente, el presidente ofrece no sólo
su apreciación sobre el estado que guarda la administración pública, sino mucho más que eso, un verdadero balance
de su obra gubernamental, de sus políticas y de los efectos de ellas sobre la
vida de las personas. Como es natural,
su visión es más cercana a la autocomplacencia que a la autocrítica. Lo cpntrario sería casi enfermizo. Pero aquella
inclinación debía ser equilibrada por un
poder, el legislativo, y por una opinión,
la del sector participante de la sociedad,
que no necesariamente tiene que compartir la ufanía que suele ser el tono de
los ;nformes anuales de cada presidente.
Me parece que la actitud adecuada
para conocer el informe, se esté en el
recinto oficial o ante los medios de información, es la que excluya los extremos de la reverencia y la irreverencia.
La primera debe evitarse porque-conspira contra la cultura democrática, republicana, que apenas estamos acercándonos a practicar. El endiosamiento del
presidente daña a los ciudadanos y los
perjudica también a él, no sólo en su
emocionalidad, sino en el acto de ejercer el poder, que debe ser reconocido
como algo pasajero, y no propio, sino
delegado por la sociedad. Esta, por su
propia naturaleza cuando no está sujeta
a imperativos dictatoriales, contiene
una amplia diversidad de pareceres, no
todos los cuales pueden corresponder
con el presidente, ni tienen por qué rendirle pleitesía. Pero sí deben manifestarle respeto. por eso la irreverencia debe
también evitarse. Es cierto que la sujeción del Congreso, inveterada e invorecunda, ba formado una rr&dición ian
repulsiva, que a no pocos legisladores
debe asaltarlos la tentación de mostrarse
en actitud contraria.
Pero esa tentación, con frecuencia
mezclada con móviles protagónicos,
debe ser frenada por la eficacia política.
El afianzamiento de la respetabilidad
del Congreso, el restablecimiento del
equi li brío de poderes, ha de conseguirse
por otros medíos, en otras oportunidades.
Salvo que se prefieran los fuegos de
artificio por sobre la construcción de
una obra política seria y permanente, el
informe requiere ser escuchado con llano respeto republicano, con buenas maneras políticas, sin perjuicio de juzgarlo
con toda la severidad posible en los
foros y horas pertinentes.
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Materia
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Slogan Informe
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Interrupciones Informe
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Opinión Ciudadana
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Políticas Gubernamentales
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Comparecencias Presidenciales
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Persona o institución mencionada
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Fausto D. Zapata
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Partido Popular Socialista (PPS)
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El Nacional