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Extensión
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2 fojas
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Resumen
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Columna La Calle sobre la anécdota de cuando Siqueiros estaba pintando el mural que le había encomendado Natalio Botana en su finca Los Granados, pidió a su mujer de aquel entonces, la poeta uruguaya Blanca Luz Brun, que viajara de Montevideo a Buenos Aires para intentar recomponer una relación que estaba prácticamente deshecha..
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Tipo
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Artículo periodístico.
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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La calle
para el martes 6 de septiembre de 2011
Diario de un espectador
Drama y tragedia del mural
Miguel ángel granados chapa
Mientras Siqueiros pintaba en sigilo el mural que le había
encomendado Natalio Botana en su finca Los Granados, en torno
del artista y su mecenas se tejían dramas y tragedias que
modificaron sus vidas.
Siqueiros pidió a su mujer de aquel entonces, la poeta
uruguaya Blanca Luz Brun, que viajara de Montevideo a Buenos
Aires para intentar, mientras él trabajaba y ella era la modelo de
una de las figuras de su obra, recomponer una relación que estaba
prácticamente deshecha. La escritora se sintió muy a gusto en el
ambiente sofisticado que a ella y su pareja les prodigaba Botana,
y ambos terminaron liados en una relación extraña. Tenían que
ocultarse para jurarse amor y practicarlo, mientras ella seguía
unida (no formalmente, porque nunca se casaron) al pintor
mextcano .
El vínculo entre su marido y la poeta uruguaya no tardó en
ser advertido por la señora Botana, llamada Salvadora Medina,
una mujer extraña, atacada por un padecimiento emocional que no
terminó de convertirse en demencia sino hasta que la muerte
irrumpió en su vida familiar. Era una señora hermosa y desafiante
de todos los convencionalismos sociales, aunque no perdió nunca
el discreto encanto de la burguesía de la que formaba parte. Hizo
traer de Austria a una institutriz que se encargara de la formación
de sus hijos, a los que ella trataba con dureza cuando no con
desdén.
Entre sus extravagancias, un día alojó en Los granados a un
grupo de huelguistas perseguidos por la policía. Al llegar a la
finca, los militantes descubren que se había infiltrado entre ellos
un agente del gobierno, un cana como se les llama en el lenguaje
porteño. Doña Salvadora condicionó el refugio a que el cana
quede incluido en él. Es que ha pensado encomendarle una
misión : espiar a su marido en su adulterio con Blanca Luz Brun.
Y cuando recibe el parte del fisgoneo, exige que el cana le
ofrezca detalles del encuentro sexual. Lo demanda con tanto
pormenor . que se excita y fuerza al estupefacto policía a que
también le haga el amor. No sólo una, sino varias veces, en una
de las cuales es sorprendida por su hijo mayor Carlos. Éste es un
muchacho tímido que se juzga incapaz de asumir la dirección del
periódico, que su padre se empeña en dejarle. Éste aduce para
fundar su idea que su primogénito es sangre de su sangre.
Cuando él va camino de creer que cuenta por esa causa con las
dotes requeridas para dirigir Crítica, en un acto crueldad terrible y
sólo explicable por sus desequilibrios, su madre le dice que
Botana no es su padre. Huelga decir cuál es la reacción del
atribulado muchacho.
Pablo Neruda intenta seducir a Blanca Luz, hasta que lo
consigue . Muerto en septiembre de 1973, días después del golpe
militar, el poeta Premio Nobel habría vuelto a morir cuando la
poeta uruguaya recibió una condecoración de manos de Augusto
Pinochet.
Conforme a los términos de su acuerdo , el mural
fue
terminado y Botana leyó, jugó cartas con sus amigos y con ellos
bebió coñaques. Vendió Los granados y hubo sucesivos intentos
por borrar la obra de Siqueiros. Pero él había estrenado al pintarlo
nuevos materiales y nuevas técnicas que lo hicieron
indestructible. Se llegó al extremo de reducir el espesor del muro
y partir en tiras la obra. Sólo al cabo de los años, en que
permaneció guardada en bodegas privadas, el gobierno de Cristina
Fernández le dio la ubicación pública que añoraba el autor.
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Materia
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La Calle, diario de un espectador
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Persona o institución mencionada
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David Alfaro Siqueiros
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Blanca Luz Brun