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Extensión
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2 fojas
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Resumen
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Columna La Calle sobre el relato que hace José de la Colina del libro Las mil y una noches, que aparece en la publicación Biblioteca de México, aquí algunas líneas : ´aquel los Cuentos de Scherezada marcarían mi niñez, o mejor dicho la huidiza memoria de mi nir1ez. La misma palabra Scherezada, que misteriosamente sólo estaba en el título y ya no reaparecía en una sola página del libro, el cual era, por supuesto, una adaptación y una simplificación 'ad usum Delphini' de Las mil y una noches..
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Tipo
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Artículo periodístico.
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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La calle para el viernes l de julio de 2011
Diario de un espectador
El arte de Scherezada
Miguel ángel granados chapa
Aun quienes que no han tenido jamás en sus manos un ejemplar de
alguna vers ión de Las mil y una noches, sabe que Scherezada salvó su vida
contando al califa, al fin de cada día, una hi toria sugerente y bien narrada.
Todavía mejor es el relato que hace José de la Colina. escritor
mexicano nacido en España, sobre su relación con aquel libro mágico.
Aparece en Biblioteca de México , la espléndida publicación de ese
establecimiento de lectura, dirigida por Eduardo Lizalde y editada por José
Antonio Montera:
·Mi primer contacto con Las mil y una noches, ocurrido en mi
primeros años, lo debo a un libro de cuento para niño de la famosa
editorial Calleja que entre sus grandes y coloridas láminas ostentaba un
espantoso gigante surgido de la cima de una retorcida columna d humo
oscuro que interrumpiendo el horizonte marino, a su vez surgía de una
pequeña ánfora caída en una playa y a los pies de un viejo pescador vestido
como un ' arabe de cuento·. Aquel la ilustración me causaría alguna noche
de espanto por el aspecto monstruoso del geni o, y aún más cuando leí la
breve pero vertiginosa de éste en la página de enfrente: 'El grande y terrible
Salomón, para castigarme por haberle desobedecido me encerró en esta
vasija y durante mis primeros cien años de prisionero juré que haría rico al
hombre que me liberase, pero nadie lo hizo, y pasaron otros cien años, y
otros cien, y miles de años , y yo prometía aún más riquezas y enormes
poderes a mi anhelado liberador y él continuaba sin aparecerse y durante
los miles de siglos: siguientes fue llenándose de rencor y odio y juré que si
algún hombre me sacaba de la prisión. lo mataría por haberme hecho
esperar tanto; y como para tu desgracia eres tu mi liberador, te pregunto de
qué manera prefieres morir, porque voy a matarte'. Algo después, habiendo
despet1ado por la noche. enredado entre las sábanas y como apresado en
el las por casi un minuto, consideré con terror la idea de las vasta longitudes
del tiempo insufrib le que sugería el cuento.
·'Por otros motivos aquel los Cuentos de Scherezada marcarían mi
niñez, o mejor dicho la huidiza memoria de mi nir1ez. La misma palabra
Scherezada, que misteriosamente só lo estaba en el título y ya no reaparecía
en una sola página del libro, el cual era, por supuesto, una adaptación y una
simplificación 'ad usum Delphini' de Las mil y una noches. Creí que
Scherezada sería el nombre de algo o alguien pero ¿qué nombraba o a
quien evocaba? Sospeché que podía ser el nombre del país en el que
sucedían esas maravillosas y a veces terribles historias; un ilimitado paisaje
sin fronteras, con desiertos, mares, selvas, palacios, reyes, princesas,
marineros, pescadores, gen ios e incontables monstruos y prodigio , y un
califa al parecer inmortal llamado Harún Al Raschid. o era el país de
Scherezada, sino el país Scherezada, que estaba en este planeta, pero más
allá y por encima de cualquier horizonte, como un espejismo flotante entre
el cielo y la tierra. Sólo algo después, en las cercanías de la adolescencia,
un film hollywoodense, hecho en wondeJfu/ arabian technicolor, según la
publicidad en las carteleras de los cines y con el título en españo l de, sí, Las
mil y una noches, me quitó esa ilusión para compensanne con otra. Ahora
ya sabía que Scherezada era una mujer con el rostro y los ojos oscuros y las
rítmicas caderas de la bella actriz dominicana María Montez·'.
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Materia
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La Calle, diario de un espectador
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Persona o institución mencionada
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José de la Colina