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Extensión
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2 fojas
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Resumen
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Columna La Calle que continua con el repaso de los directores de la Academia Mexicana de la Lengua, ahora se podrá atención a los más recientes ; Moreno de Alba, Dedicado a la lexicología, su tarea de divulgación se ha realizado a través de su columna periodística Minucias del lenguaje ; Alfonso Reyes, probablemente la mayor gloria de las letras mexicanas, si consideramos la diversidad, la vastedad y la calidad de su producción, que abarca prácticamente todas las posibilidades genéricas, desde muy joven sobresalió por su talento literario y su inclinación al trato con escritores. Formó parte de la sociedad de conferencias y el Ateneo de la juventud..
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Tipo
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Artículo periodístico.
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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La calle
para el jueves 19 de mayo de 2011
Diario de un espectador
Directores recientes
Miguel ángel granados chapa
Era singular el caso, en la ceremonia de ingreso de Vicente Leñero a
la Academia mexicana de la lengua, del doctor José. G. Moreno de Alba.
Estaba allí presente dos veces. Su retrato al óleo cerraba el semicírculo en
que se dispusieron las efigies de quienes dirigieron esa corporación y a
quienes nos hemos referido en los días anteriores. Y estaba en cuerpo y
alma, porque su condición de ex director es recientísima, data apenas de
febrero pasado. Al concluir el segundo periodo de cuatro años, que el
régimen establecido de un breve tiempo a esta parte fijó como duración de
su mandato, volvió a su calidad de académico de número, y fue sustituido
por el doctor Jaime Labastida, que presidió la sesión solemne de hace una
semana.
Moreno de Alba nació el 12 de diciembre de 1940 en los Altos de
Jalisco, en la mera Chona, como por ese rumbo se habla de Encamación de
Díaz Como realizó sus estudios elementales en Aguascalientes, se le tiene
por oriundo de esa ciudad, vecina a la suya propia. Se formó como lingüista
en la facultad de filosofía y letras de la Universidad, misma que al andar de
los años dirigiría, como lo hizo en la Biblioteca nacional y otros
establecimientos universitarios. Dedicado a la lexicología, su tarea de
divulgación se ha realizado a través de su columna periodística Minucias
del lenguaje , que ha dado lugar a dos libros con la misma denominación.
Obtuvo en 2008 el Premio nacional de lingüística y literatura.
Pero volvamos al orden cronológico con que presentamos la galería
de directores de la academia en los días recientes. A la muerte de Alejandro
Quijano en 1957 fue elegido Alfonso Reyes, probablemente la mayor gloria
de las letras mexicanas, si consideramos la diversidad, la vastedad y la
calidad de su producción, que abarca prácticamente todas las posibilidades
genéricas. Desde muy joven sobresalíó por su talento literario y su
inclinación al trato con escritores. Formó parte de la sociedad de
conferencias y el Ateneo de la juventud, y hubiera seguido un rumbo
semejante al de Vasconcelos, que lo llevó a colaborar con el gobierno
revolucionario, de no ser porque su padre, el general Bernardo Reyes murió
peleando por la restauración del orden porfirista.
Esa tragedia echó del país a Alfonso Reyes que, en el exilio primero
y luego en la diplomacia, vivió largo tiempo fuera de la patria, lo que le fue
reprochado por un nacionalismo chato que sólo con la respuesta de Reyes
comprendió la relación entre esos extremos: se es más nacionalista mientas
más universal se sea, y viceversa. Retomado a México a finales de los años
treinta, fundó la Casa de España en México, la convirtió en el Colegio de
México y lo presidió durante más de una década. Sólo pudo encabezar la
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Academia durante dos años, pues murió el último día de 1959. Legó una
obra imperecedera, valiosa lo mismo si habla de la amapolita morada del
valle en que nació, del Anáhuac, de la herencia de Grecia, de las mesas de
plomo, de sí mismo y su parentela, pues lo que en ella vale es la limpieza,
la elegancia, la exactitud de su prosa, el estilo más diáfano de las letras
mex1canas.
Lo reemplazó Francisco Monterde, director hasta 1972, si bien él,
nacido en 1894, viviría hasta 1985. Su obra fue amplia, y recorrió varias
parcelas del hacer literario. Don Panchito, como lo conocían sus
bienquerientes, amó a los libros. Como su sucesor, José Luis Martínez.
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Materia
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La Calle, diario de un espectador
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Persona o institución mencionada
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Moreno de Alba
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Alfonso Reyes