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Extensión
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2 fojas
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Resumen
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Columna La Calle que aborda el discurso de entronización de Vicente Leñero como miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, pronuncio un discurso de ingreso que llamo ´en defensa de la dramaturgia´, y lo dividió en tres porciones, a las que llamó, como en la práctica escénica, primera, segunda y tercera llamadas, he aquí parte de la primera : ´la dramática es llamada también poesía dramática, quizá porque en el pasado era la poesía -en verso o en prosa, sobre todo en aliento- la expresión dominante de quienes escribían para el teatro, también se producen confusiones con la palabra teatro por los múltiples significados que enumera la Academia : edificio o sitio destinado a la representación de obras dramáticas, práctica en el arte de representar obras dramáticas, literatura dramática´..
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Tipo
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Artículo periodístico.
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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La calle
para el viernes 13 de mayo de 20011
Diario de un espectador
Discurso de Leñero
Miguel ángel granados chapa
Vicente Leñero es desde anoche miembro de número de la Academia
mexicana de la lengua. Ocupa la silla XXIII, que antes fue de Víctor Hugo
Rascón Banda, dramaturgo muerto el año pasado. Leñero hubiera podido
ser elegido por sus virtudes en los otros géneros literarios que ha cultivado
con destreza maestra. Pero ya que sustituye a un autor teatral, quiso
pronunciar un discurso, el de su ingreso a la Academia, ayer, "en defensa
de la dramaturgia". Los dividió en tres porciones, a las que llamó, como en
la práctica escénica, primera, segunda y tercera llamadas. He aquí la
pnmera:
"El diccionario de la Academia de la lengua española defme al
dramaturgo en términos escuetos: autor de obras dramáticas, y a la
dramaturgia como sinónimo de dramática. La dramática es llamada
también poesía dramática, quizá porque en el pasado era la poesía -en
verso o en prosa, sobre todo en aliento- la expresión dominante de quienes
escribían para el teatro . Tales autores eran poetas, poetas dramáticos y sus
obras se denominaban dramas, palabra imprecisa por la doble acepción que
le otorga el diccionario: obra perteneciente a la poesía dramática, en
general, o género específico de la dramática, que comparte su clasificación
con la tragedia, la comedia, el melodrama, la farsa. Para resolver la posible
confusión, Rodolfo Usigli utilizó la palabra pieza --pieza en lugar de
drama-que hoy, en la insana manía de clasificarlo todo, utilizan los
autores nacionales cuando no logran decidir en qué genero encasillar sus
textos. El lugar de acotar simplemente: obra en dos actos o drama en dos
actos, escriben pieza en dos actos, y problema resuelto.
También se producen confusiones con la palabra teatro por los
múltiples significados que enumera la Academia: edificio o sitio destinado
a la representación de obras dramáticas, práctica en el arte de representar
obras dramáticas, literatura dramática ... y algunas más. Me detengo en la
tercera acepción -teatro como literatura dramática-no sólo por caprichoso
retobo sino porque forma parte de algunos problemas que intento plantear
en este discurso : el de diferenciar subrayadamente la dramaturgia del
fenómeno de la representación teatral.
Entiendo la literatura dramática, la escritura de una obra en particular
como un fenómeno anterior al de su puesta en escena, de algún modo
independiente a este, Pertenece por tanto, en su origen, más al ámbito de la
literatura que del arte escénico. Como escritura literaria merece ser
valorada, pese al recelo con que suelen considerarla los editores cuando
rechazan la publicación de un libro de este género diciendo: ' el teatro no se
vende ' .
Cierto es que las obras dramatúrgicas -si es válido llamarlas
también así- están orientadas desde su concepción al montaje en un foro ,
sin lo cual no se cumplen cabalmente, pero existen antes como literatura, y
como literatura de peculiar gramática las aprecia o desprecia el lector en
potencia. Son una propuesta para que el lector potencial realice de manera
imaginaria su personal puesta en escena, como lo hará luego un director
escemco con la ventura de magnificarlas o la desventura de
malinterpretarlas, tal como sucede con lamentable frecuencia.
En esta línea de pensamiento puede decirse que conocemos la
dramaturgia de Shakespeare, no el teatro de Shakespeare. La dramaturgia
de Ibsen no, por desgracia, el teatro de Ibsen, de los griegos ... "
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Materia
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La Calle, diario de un espectador
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Persona o institución mencionada
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Vicente Leñero
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Academia Mexicana de la Lengua