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Extensión
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2 fojas
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Resumen
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Columna La Calle relativa al delegado apostólico, Girolamo Prigione cumplió dos objetivos que le fueron instruidos : someter a su autoridad a los obispos mexicanos (que jurídicamente son autónomos) y cambiar la situación legal de la Iglesia frente al gobierno, incluyendo el establecimiento de relaciones con el Vaticano ; buscó acallar o reducir la influencia de obispos que tenían voz propia, muertos don Sergio Méndez Arceo y don José Llaguno, prelados que modificaron con caridad cristiana la vida religiosa en sus diócesis, su blanco del autoritarismo de fue el obispo de san Cristóbal de las Casas, abundó en que la destitución del obispo se había convertido en una prioridad política del salinismo, la decisión estaba tomada, pero no fue labor sencilla ponerla en práctica por las reacciones que suscitó, y tres meses después la insurrección zapatista obligó a aplazarla sin fecha..
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Tipo
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Artículo periodístico.
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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La calle
para el jueves 27 de enero de 2011
Diario de un espectador
Don Samuel y Prigione
Miguel ángel granados chapa
Siempre fueron apacibles Jos representantes del Papa en México, que
tenían el nombramiento de "delegados apostólicos" porque el gobierno
mexicano no reconocía a la Santa Sede como un Estado y por lo tanto no
intercambiaban embajadores. Pero el futuro santo Juan Pablo II, que
contribuyó poderosamente a la destrucción de la Unión soviética y al
cambio político en las repúblicas que dependían de Moscú, se propuso que
México experimentara una transformación semejante. Para ello designó
delegado suyo a un sagaz diplomático, más mundano de lo que su carácter
sacerdotal permitía esperar.
Girolamo Prigione llegó a México en 1979, y tardó en hacerlo pero
cumplió dos objetivos que le fueron instruidos: someter a su autoridad a los
obispos mexicanos (que jurídicamente son autónomos) y cambiar la
situación legal de la Iglesia frente al gobierno, incluyendo el
establecimiento de relaciones con el Vaticano.
Prigione buscó acallar o reducir la influencia de obispos que tenían
voz propia. Muertos don Sergio Méndez Arceo y don José Llaguno,
prelados que modificaron con caridad cristiana la vida religiosa en sus
diócesis, de Cuernavaca y la Tarahumara, el blanco del autoritarismo de
Prigione fue el obispo de san Cristóbal de las Casas. Hasta que decidió ir
por él:
"El viernes 22 de octubre de 1993 - escribe Carlos Fazio en Samuel
Ruiz. El caminante- el nuncio apostólico Girolamo Prigione se levantó de
buen humor. Ese día, en su residencia de la colonia Guadalupe Inn,
brindaría la habitual cena conmemorativa del ascenso al trono pontificio
del papa Juan Pablo II, ocurrido en 1978.
Durante la jornada, moseñor Prigione cuidó que todos los detalles
estuvieran cubiertos. Y a la hora de la cita ahí estuvo, con sus mejores
hábitos y modos, de pie a la entrada de la sede apostólica, según dicta el
protocolo, saludando de mano a todos sus invitados.
Como era habitual en recepciones de ese tipo, la representación
pontificia en México estuvo desbordante esa noche. Medio millar de
personas abarrotaban la sede del embajador vaticano. Allí estaban
representantes de las autoridades mexicanas, sus pares del cuerpo
diplomático, banqueros, empresarios y demás católicos de bien.
Fue una velada esplendorosa y todo ocurrió a satisfacción. Pero en la
sobremesa el nuncio cometió una indiscreción calculada, que con los días
crecería como una bola de nieve. Comunicó a algunos de los asistentes una
decisión que distaba mucho de ser un movimiento ordinario en el gobierno
de la Iglesia católica: la remoción del obispo de san Cristóbal de las Casas,
Samuel Ruiz.
La noticia voló hasta los oídos del periodista Miguel Ánhel Granados
Chapa, que dos días después, en su columna Plaza pública del diario El
Financiero , interpretó el suceso como una imposición del gobierno
mexicano a los mandos de la Iglesia católica. Dijo que la remoción del
prelado no obedecía a exigencias de la administración eclesiástica y menos
aún de la pastoral social e indígena en que descollaba Samuel Ruiz sino a
' necesidades gubernamentales '.
Abundó en que la destitución del obispo se había convertido en una
'prioridad pc:lítica' del salinismo, cuya ejecución aprovecha la servicial
presencia del embajador Prigione". La decisión estaba tomada, pero no fue
labor sencilla ponerla en práctica por las reacciones que suscitó. Y tres
meses después la insurrección zapatista obligó a aplazarla sin fecha.
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Materia
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La Calle, diario de un espectador
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Persona o institución mencionada
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Girolamo Prigione
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Samuel Ruiz