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Extensión
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2 fojas
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Resumen
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Columna La Calle que reseña la película El dinero nunca duerme de Oliver Stone, que es la continuación de la cinta Wall Street que retoma al personaje de Gordon Gekko, el contexto es al estallar la crisis del sistema financiero internacional Stone expone algunas de las causas de ese fenómeno que tanto daño causó entre cientos de miles de inversionistas y ahorradores, Gordon Gekko, ahora derrotado por una cruel prisión de ocho años, y deseoso de cobrar venganza de quienes lo arrojaron a la cárcel y del sistema mismo, se detiene en exhibir las miserias de la riqueza, es decir la falta de escrúpulos con que se manejan los grandes negocios de la especulación financiera, por un lado, la creación de instrumentos de inversión no regulados que parten del mercado hipotecario, engordado deliberadamente mediante el otorgamiento de créditos a quienes no necesariamente pueden pagarlos, porque la ganancia está en la contratación inicial y la comercialización de los títulos correspondientes, por otro lado, la habilidad para generar y difundir rumores que son capaces de poner en bancarrota a grandes firmas de corredores, denuncia la falsa filantropía de los magnates de la especulación..
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Tipo
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Artículo periodístico.
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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La calle
para el martes 2 de noviembre de 201 O
Diario de un espectador
El dinero nunca duerme
Miguel ángel granados chapa
Oliver Stone es un director y un actor inclinado a utilizar el arte
cinematográfico, la industria fílmica en realidad, como instrumento de
denuncia contra deformaciones del sistema democrático. No es radical
como Michael Moore, pero es acaso más eficaz en su crítica política y
social. Lo recordamos en su película sobre el fiscal Jim Garrison, que se
aproximó a las verdaderas causas del asesinato del presidente Kennedy, que
no fueron las obvias, producto de un montaje, encamadas en el pobrecito
Lee Harvey Oswald.
Al estallar la crisis del sistema financiero internacional Stone expone
algunas de las causas de ese fenómeno que tanto daño causó entre cientos
de miles de inversionistas y ahorradores. Se propuso continuar la historia
que había narrado en Wall Street, en una segunda película con el mismo
nombre pero con un apellido inequívoco: el dinero nunca duerme.
Llamó como hace más de dos décadas a Michael Douglas para que
retomara el papel de Gordon Gekko, ahora derrotado por una cruel prisión
de ocho años, y deseoso de cobrar venganza de quienes lo arrojaron a la
cárcel y del sistema mismo . Se agregó a esa trama principal el drama
personal de Gekko, abandonado por su hija Winnie, interpretada por Carey
Mulligan, que casi saliendo de la adolescencia ha buscado su propia vida
dedicada a la información a través de un medio alternativo, y luchando
también por una vida de pareja que no reproduzca los terribles patrones de
sus padres. Pero el inconsciente le juega una mala pasada, pues el
muchacho al que elige para hacer vida en común, para casarse y tener
familia es también un aprendiz (muy aventajado, por cierto) de bolsista.
La cinta de Stone se detiene en exhibir las miserias de la riqueza, es
decir la falta de escrúpulos con que se manejan los grandes negocios de la
especulación financiera. Por un lado, la creación de instrumentos de
inversión no regulados que parten del mercado hipotecario, engordado
deliberadamente mediante el otorgamiento de créditos a quienes no
necesariamente pueden pagarlos, porque la ganancia está en la contratación
inicial y la comercialización de los títulos cotTespondientes. Por otro lado,
la habilidad para generar y difundir rumores que son capaces de poner en
bancarrota a grandes firmas de corredores. Si no nos equivocamos, la
tragedia de la firma Keller Zabel, donde trabaja Jake More, refleja lo
ocurrido en la vida real a Lehman Brothers, la correduría de bolsa que fue
la primera víctima de la crisis de octubre de 2008, antes de que el gobierno,
tan odiado por la gente de Wall Street, tuviera que entrar al rescate de los
negocios bursátiles.
Stone también denuncia la falsa filantropía de los magnates de la
especulación. Bretón Jones, por ejemplo, el hombre que contribuyó a
encarcelar a Gekko y al que el yerno de éste, More, logra arruinar, figura
como un gran donante. Organiza en su propia casa de Par k A venue
funciones de caridad y es también uno de los protagonistas de una fastuosa
cena de los grandes de Wall Street en el Museo Metropolitano de Arte.
Mientras se reúnen, enjoyadas sus mujeres y satisfechos ellos con su papel
caritativo, en la bolsa su comportamiento contrario a la ética crear y
destruye fortunas porque, como dice Stone, el dinero nunca duerme.
La contracara de la especulación es el apoyo financiero que es
posible conseguir a proyectos de energía imposibles de otro modo.
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Materia
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La Calle, diario de un espectador
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Persona o institución mencionada
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Oliver Stone
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Gordon Gekko