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Extensión
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5 fojas
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Resumen
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La veleidad priísta respecto del gobierno del Distrito Federal, que alteró consensos ya establecidos ; y el comportamiento priísta en Yucatán son efectivamente, razones bastantes para un distanciamiento y aun para una ruptura..
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Tipo
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Borrador
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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f
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•
Plaza Pública
para la edición del 20 de junio de 1995.
Divorcio PRI-PAN
Miguel Angel Granados Chapa
La contundencia de la ruptura de Acción Nacional con
el "PRI-gobierno",expresión que había caído en desuso en el
habla panista, revela el tamaño del conflicto entre esas
fuerzas políticas y, en consecuencia, el grado de dificultad
para resolverlo. Porque al plantear la litis, las causas del
divorcio, el principal partido de la oposición formula
asimismo las condiciones para un nuevo avenimiento. Pero
el PAN ha fijado en un punto tan alto la negociación, que los
pagos que el sistema tendría que hacer para recuperar la
confianza política de Acción Nacional pueden ser
inaceptables, o en exceso onerosos para el interés priísta y
gubernamental.
El Presidente Zedillo ( en él puede personalizarse la
acusación del PAN) no cumple su palabra o es incapaz de
hacerla cumplir. En síntesis, eso reza la posición panista.
Cualquiera de los extremos a que correspondiera a la
situación real es muy grave. Un político que falta a sus
compromisos hace imposible todo acuerdo, que son
infaltables en la organización y el flujo de la vida pública. El
descrédito que afecta al incumplido, impide la interlocución
que necesariamente se basa en la confianza recíproca. Todo
incumplimiento genera, pues, efectos perniciuosos. Pero sí el
político acusado de no hacer honor a sus compromisos es
nada menos que el Presidente de la República (es decir, el
titular de un Poder Ejecutivo todavía no acotado, y dueño
.
'
por lo tanto, de amplias facultades metaconstitucionales), la
acusación adquiere extrema importancia. Si el eje que, para
bien y para mal dio certidumbre a la vida pública, gira ahora
de manera errática o incomprensible, los procesos políticos
pierden un esencial punto de referencia. Y es peor si estamos
en presencia de un jefe de partido que ya no lo es, es decir de
un poder que no puede. Se abre en efecto en tal circunstancia
el riesgo la yugoslavización, como ha llamado Carlos
Castillo Peraza a lo que puede ocurrir con el PRI,
comparándolo con la partición de Yugoslavia cuando
desapareció Tito, el factor que unía a sus repúblicas
federadas.
Acción Nacional sustenta su reclamo al PRI-gobierno
en hechos y procesos que lo lesionan directamente o dañan
el trayecto a la democratización. La veleidad priísta respecto
del gobierno del Distrito Federal, que alteró consensos ya
establecidos; y el comportamiento priista en Yucatán son
efectivamente, razones bastantes para un distanciamiento y
aun para una ruptura. Pero es un hecho que tales factores,
inadmisibles ciertamente, solo son detonantes de un divorcio
que el PAN necesariamente iniciaría de todos modos.
Al menos por dos razones Acción Nacional estaba en el
camino de alejarse del PRI-Gobierno. Por un lado, si bien su
influencia en programas de gobierno, resultado de su alianza
o cercanía con el régimen; y sus propios triunfos electorales,
lo hicieron un partido con poder, su papel en la virtual
alianza que ahora concluye (o entra en receso) era el de
socio menor. Ha crecido tanto, sin embargo (y las
previsiones propias y ajenas le atribuyen todavía mayores
expectativas), que ese papel ya no es satisfactorio. Ya no
quiere viajar en el side-car, sino tripular el vehículo , su
propio vehículo.
Por otra parte, el desprestigio del PRI-Gobierno,
acelerado por el manejo de la economía y la comprobación
de que existe una delincuencia gubernamental y política, si
bien ha mejorado las condiciones electorales del PAN,
también lo contamina, por que en algunos círculos se supone
que la alianza significó complicidad. Hablo únicamente del
efecto de imagen, no de la sustancia. Es decir, no indago
ahora sobre la participación real del PAN en la alianza, sino
sobre la percepción que una parte del público tiene sobre
ella, que le ha merecido críticas como si hubiera renegado de
su herencia democrática.
El divorcio planteado por Acción Nacional debería
tener una consecuencia práctica a la que no se refieren las
instrucciones dadas por el consejo nacional panista a su
comité nacional, a sus legisladores y a sus dirigentes
estatales. Se trata de la actitud y el destino de los
distinguidos militantes de ese partido que ocupan la
Procuraduría General de la República, dos subprocuradurías
y otros cargos en ese órgano del Ejecutivo. No puede
alegarse que el partido al que pertenecen es ajeno a su
designación y a su desempeño. La naturaleza misma de la
operación política que hizo titular de la PGR al diputado
Antonio Lozano Gracia implica al PAN, pues se buscó el
aval de ese partido para un proyecto de reforma judicial, que
incluyó dejar en manos de legisladores panistas el control de
las comisiones respectivas en el Senado, la Cámara y la
Asamblea de Representantes del DF. A la hora de la
designación de Lozano Gracia, que nada menos encabezaba
'
.
•
el grupo de diputados panistas, el PAN razonó como partido
respecto de las responsabilidades de la aceptación del cargo,
y como parttido también, o al menos por boca de su
presidente, ha tomado posiciones en apoyo de Lozano ante
asuntos cruciales en que la PGR ha tomado
responsabilidades.
Luego entonces, el PAN o el procurador tendrán que
contestarse preguntas sobre si tiene sentido formar parte de
una administración cuya credibilidad queda en duda. Tal vez
si el tema se planteara respecto de una función
administrativa o técnica (como el gobierno de la delegación
Benito Juárez en la ciudad de México, a cargo también de
una panista, Esperanza Gómez Mont) la respuesta sería
inequívocamente afirmativo, en el sentido de continuar
formando parte de tal administración. Pero se trata de una
función eminemente política, en cuyo desempeño está
basando el gobierno del presidente Zedillo una porción
importante de su no muy robusto éxito. Por eso tiene sentido
preguntarse, o que lo haga el PAN, si hay congruencia en
que uno de los suyos contribuya a la tarea de un gobierno
indigno de confianza.
--
PLAZA PúBLICA
MIGUEL ANGEL GRANADOS CHAPA
Divorcio PRI-PAN
a veleidad priísta respecto del gobierno
el Distrito Federal, que alteró consensos ya
establecidos; y el comportamiento priísta en
ucatán son efectivamente, razones bastantes
ara un distanciamiento y aun para una ruptura.
A CONTUNDENCIA DE lA RUPTURA DE ACCIÓN
acional con el "PRI -gobierno", expresión
que había caído en desuso en el habla pa.sta, revela el tamaño del conflicto entre
esas fuerzas políticas y, en consecuencia, el
grado de dificultad para resolverlo. Porque
al plantear la litis, las causas del divorcio, el
principal partido de la oposición formula
asimismo las condiciones para un nuevo
avenimiento. Pero el PAN ha fijado en un
punto tan alto la negociación, que los pagos
que el sistema tendría que hacer para recuperar la confianza política de Acción Nacional pueden ser inaceptables, o en exceso
onerosos para el interés priísta y gubernamental.
El presidente Zedillo (en él puede personalizarse la acusación del PAN) no cumple
su palabra o es incapaz de hacerla cumplir.
En síntesis, eso reza la posición panista.
Cualquiera de los extremos a que correspondiera a la situación real es muy grave.
Un político que falta a sus compromisos hace imposible todo acuerdo, que son infaltables en la organización y el flujo de la vida
pública. El descrédito que afecta al incumplido, impide la interlocución que necesariamente se basa en la confianza recíproca.
Todo incumplimiento genera, pues, efectos
perniciosos. Pero si el político acusado de no
hacer honor a sus compromisos es nada me- 1
nos que el Presidente de la República (es decir, el titular de un Poder Ejecutivo todavía
no acotado, y dueño por lo tanto, de amplias
facultades metaconstitucionales), la acusación adquiere extrema importancia. Si el eje
que, para bien y para mal dio certidumbre
a la vida pública, gira ahora de manera errática o incomprensible, los procesos políticos
pierden un esencial punto de referencia. Y
es peor si estamos en presencia de un jefe
de partido que ya no lo es, es decir de un poder que no puede. Se abre en efecto en tal
circunstancia el riesgo de la yugoslavización, como ha llamado Carlos Castillo Peraza a lo que puede ocurrir con el PRI, comparándolo con la partición de Yugoslavia cuando desapareció Tito, el factor que unía a sus
o_úbli as federadas
nomía y la comprobación de que existe una
delincuencia gubernamental y política, si
bien ha mejorado las condiciones electorales del PAN, también lo contamina, porque
en algunos círculos se supone que la alianza significó complicidad. Hablo únicamente
del efecto de la imagen, no de la sustancia.
Es decir, no indago ahora sobre la participación real del PAN en la alianza, sino sobre la percepción que una parte del público
tiene sobre ella, que le ha merecido críticas
como si hubiera renegado de su herencia
democrática.
Acción Nacional sustenta su reclamo al
El divorcio planteado por Acción NacioPRI -gobierno en hechos y procesos que lo lenal debería tener una consecuencia práctisionan directamente o dañan el trayecto a la
ca a la que no se refieren las instrucciones
democratización. La veleidad priísta resdadas por el Consejo Nacional panista a su
pecto del gobierno del Distrito Federal, que
Comité Nacional, a sus legisladores y a sus
alteró consensos ya establecidos; y el comdirigentes estatales. Se trata de la actitud y
portamiento priísta en Yucatán son efectiel destino de los distinguidos militantes de
vamente, razones bastantes para un distanese partido que ocupan la Procuraduría Geciamiento y aun para una ruptura. Pero es
neral de la República, dos subprocuradurías
un hecho que tales factores, inadmisibles
y otros cargos en ese órgano del Ejecutivo.
ciertamente, sólo son detonantes de un diNo puede alegarse que el partido al que pervorcio que el PAN necesariamente iniciaría
tenecen es ajeno a su designación y a su dede todos modos.
sempeño. La naturaleza misma de la operaAl menos por dos razones Acción Nacioción política que hizo titular de la PGR al dinal estaba en el camino de alejarse del PRIputado Antonio Lozano Gracia implica al
gobierno. Por un lado, si bien su influencia
PAN, pues se buscó el aval de ese partido paen programas de gobierno, resultado de su
ra un proyecto de reforma judicial, que inalianza o cercanía con el régimen; y sus procluyó dejar en manos de legisladores panispios triunfos electorales, lo hicieron un partas el control de las comisiones respectivas
tido con poder, su papel en la virtual alianen el Senado, la Cámara y la Asamblea de
za que ahora concluye (o entra en receso)
Representantes del DF. A la hora de la deera el de socio menor. Ha crecido tanto, sin
signación de Lozano Gracia, que nada meembargo (y las previsiones propias y ajenas
nos encabezaba el grupo de diputados pa
le atribuyen todavía mayores expectativas),
nistas, el PAN razonó como partido respecque ese papel ya no es satisfactorio. Ya no
to de las responsabilidades de la aceptación
quiere viajar en el sidecar, sino tripular el
del cargo, y como partido también, o al mevehículo, su propio vehículo.
nos por boca de su presidente, ha tomado
Por otra parte, el desprestigio del PRI-goposiciones en apoyo de Lozano ante asuntos
bierno, acelerado por el manejo de la ecocruciales en que la PGR ha tomado responsabilidades.
Luego entonces, el PAN o el procuradon
tendrán que contestarse preguntas sobre si
tiene sentido formar parte de una adminisEl divorcio planteado por Acción
tración cuya credibilidad queda en duda.
Nacional debería tener una conTal vez si el tema se planteara respecto de
función administrativa o técnica (como
secuencia práctica a la que no se 1 elunagobierno
de la delegación Benito Juárez
en la ciudad de México, a cargo también de
refieren las instrucciones dadas
una panista, Esperanza Gómez Mont) la res
por su Consejo Nacional. Se trata
puesta sería inequívocamente afirmativa,
en el sentido de continuar formando parte
de la actitud y el destino de los
de tal administración. Pero se trata de un
función eminentemente política, en cuyo de
distinguidos militantes de ese
sempeño está basando el gobierno del pre
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no muy robusto éxito. Por eso tiene sentido
ría General de la República, dos
preguntarse, o que lo haga el PAN, si ha
congruencia en que uno de los suyos contri
subprocuradurías y otros cargos
huya a la tarea de un gobierno indigno d
en ese órgano del Ejecutivo.
confianza.
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Materia
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Divorcio PRI-PAN
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Persona o institución mencionada
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Zedillo.
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Carlos Castillo Peraza.
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Antonio Lozano Gracia