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Extensión
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5 fojas
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Resumen
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Gobernador constitucional, y gobernador popular en rebeldía. en Tuxtla Gutiérrez, con esos títulos asumieron sus responsabilidades, y su destino, Eduardo Robledo y Amado Avendaño. Al modo de los años veinte, en que eran frecuente la formación de dos administraciones locales, con sendas legislaturas, en Chiapas se instalaron dos gobiernos, apoyados cada uno en su propia fuerza militar, si bien la de Avendaño permanece dentro de un terreno muy acotado..
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Tipo
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Borrador
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sububicacion
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Sobre
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Texto completo
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Plaza pública
para la edición del 9 de diciembre de 1944
Dos, Chiapas
Miguel Angel Granados Chapa
Gobernador constitucional, y gobernador popular en
rebeldía. Ayer, en Tuxtla Gutiérrez, con esos títulos
asumieron sus responsabilidades, y su destino, Eduardo
Robledo y Amado Avendaño. Al modo de los años
veinte, en que eran frecuente la formación de dos
administraciones locales, con sendas legislaturas, en
Chiapas se instalaron dos gobiernos, apoyados cada uno
en su propia fuerza militar, si bien la de Avendaño
permanece dentro de un terreno muy acotado.
En fechas recientes, sólo existe un caso análogo de
gobierno paralelo. En septiembre de 1991 el doctor
Salvador Nava fue ungido como "gobernador moral", si
bien nunca se propuso realmente gobernar. Sin embargo,
la movilización surgida en tomo suyo, con esa
investidura, logró la renuncia del gobernador
constitucional Fausto Zapata, antes de catorce días. A
diferencia de esa coyuntura potosina, la de Chiapas
implica la sustracción de zonas enteras a la acción del
gobierno constitucional, no sólo las que desde enero son
controladas por el zapatismo, sino otras donde se
pondría en práctica una autonomía apenas esbozada.
Contra el temor generalizado, el Día de la
Inmaculada Concepción no fue escenario para la
violencia, previsible por el ultimátum zapatista ante la
1
toma de posesión de Robledo, y por la concentración de
muchedumbres enardecidas y antagónicas. Por desgracia,
eso no implica que el riesgo se haya desvanecido.
Persisten y se han agravado los problemas estructurales,
y sólo asoma, en el fondo del túnel, la débil luz de una
tenue esperanza. Consiste en el ofrecimiento de Robledo,
de canjear su renuncia por la deposición de las armas
zapatistas, oferta formalizada en su discurso de toma de
posesión. Las dificultades de comunicación con el
Ejército Zapatista demoran conocer su respuesta, que
probablemente tenga en poco la declaración de Robledo,
pues requeriría otros ingredientes para considerarla una
contraprestación comparable a la de rendirse después de
once meses de insurgencia.
En ese panorama, cobra importancia una nueva
iniciativa pacificadora, emprendida por una amplia
diversidad de personas y agrupaciones, entre aquéllas las
que participan en los grupos San Angel y Vcinte
Compromisos para la Democracia, pero además muchas
otras, pertenecientes a un arco político muy amplio.
Conviene considerar su plan de cinco puntos, que sigue
vigente a pesar de que Robledo y Avendaño juraron sus
cargos, o por ello mismo.
En efecto, el primero de sus planteamientos demanda
a ambos que "renuncien a sus aspiraciones de ocupar la
gubematura del Estado y sumen sus voluntades para la
integración de un gobierno de transición resultado del
consenso de todas las fuerzas del Estado". El segundo
pide que "el gobierno mexicano y el EZLN se
comprometan públicamente a mantener unilateralmente
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el cese del fuego para dar tiempo y espacio a la solución
de los problemas políticos, económicos y sociales de
todos los sectores". El tercero propone "iniciar el
próximo día quince de diciembre un nuevo esfuerzo de
diálogo entre un representante del Presidente de la
República, el EZLN y la Comisión Nacional de
Intermediación, para llegar a acuerdos precisos que
permitan dar respuesta a las demandas legítimas de las
comunidades indígenas".
En su cuarto punto, la iniciativa busca, a partir de
esa fecha, y en un plazo no mayor de noventa días, una
meta que se antoja desmesurada y hasta imposible en sus
términos estrictos, pues se trata de conseguir "un acuerdo
que sea satisfactorio para todas las partes en conflicto,
así como para los diferentes sectores afectados, que
incluya compromisos para resolver los problemas de
autonomía de las comunidades indígenas, solución al
problema de la tierra, reforma política, reorganización de
los municipios, programas que garanticen condiciones
mínimas de bienestar a toda la población, el problema
agrícola y el desarrollo económico del estado, etcétera."
Es más hacedero, en cambio, el punto cinco de estas
propuestas, que plantea "integrar una comisión de la
sociedad civil chiapaneca y nacional, que vigile el
cumplimiento del acuerdo y el desarme paulatino, para
que a más tardar durante 1995 se acabe en definitiva la
amenaza de la guerra en Chiapas y en el país".
Al lado de esa iniciativa, o tal vez contribuyendo a
instrumentarla, puede adquirir concreción la ya
anunciada posibilidad de que el ingeniero Cuauhtémoc
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Cárdenas sea interlocutor ante el zapatismo. Eso no
supone una mision oficial, ni por supuesto un
nombramiento, que Cárdenas no está dispuesto a admitir,
como desaconseja hacer a sus correligionarios invitados
a integrarse al gobierno. Pero ha formulado un
llamamiento para que "se abra un diálogo sustantivo y
transparente" y para que "sean los hechos los que
fundamentalmente hablen", a fin de que pueda "llegarse
a una paz con dignidad para todos".
cajón de sastre
Eraclio Zepeda, poeta y narrador, que recrea con la
palabra lo mismo escrita que de viva voz la realidad que
sus sensibilidades le permiten captar, ha tomado un
riesgo múltiple y de gran alcance, en su afán de servir a
los chiapanecos, de que es parte entrañable. Aceptó ser
secretario de gobierno de Eduardo Robledo, con lo que
se coloca en el filo de tres peligros, al menos. Uno es el
de la incomprensión, pues dificilmente se entenderá que
una persona con su trayectoria aparezca con el número
dos en un gobierno juzgado ilegítimo por sus
correligionarios de siempre. El segundo es de una
eventual fugacidad de su compromiso, si la
administración en que es una de las cabezas no echa
raíces y desaparece pronto de la escena. Y el tercero, si
el gobierno se mantiene contra todos los oleajes, es que
la tarea gubernativa lo fuerce a la aplicación de la ley en
favor de un proyecto histórico contrario al que ha
sostenuido desde que era un joven comunista y un poeta
innovador cuyo grupo se llamaba, en metáfora exacta y
descriptiva, "la espiga amotinada"
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Viernes 9 de diciembre de 1994, REt'ORMJ\.'
.
'
PLAZA PúBLICA
MIGUEL ANGEL GRANADOS CHAPA
Dos Chiapas
Como en los años veinte, dos gobiernos y dos
ejércitos aparecen en la escena chiapaneca, donde
ayer tuvo lugar el relevo gubernamental sin que
se disparara un solo tiro, pero sin que se espere
la pronta solución de los problemas de fondo.
Gobernador constitucional, y gobernador
popular en rebeldía. Ayer, en Tuxtla Gutiérrez, con esos títulos asunúeron sus responsabilidades, y su destino, Eduardo Robledo
y Amado Avendaño. Al modo de los años
veinte, en que era frecuente la formación de
dos administraciones locales, con sendas legislaturas, en Chiapas se instalaron dos gobiernos, apoyados cada uno en su propia
fuerza militar, si bien la de Avendaño permanece dentro de un terreno muy acotado.
En fechas recientes, sólo existe un caso
análogo de gobierno paralelo. Rn septiembre de 1991 el doctor Salvador Nava fue ungido como "gobernador moral", si bien nunca se propuso realmente gobernar. Sin embargo, la movilización surgida en torno
suyo, con esa investidura, logró la renuncia
del gobernador constitucional Fausto Zapata, antes de catorce días. A diferencia de esa
coyuntura potosina, la de Chiapas implica la
sustracción de zonas enteras a la acción del
gobierno constitucional, no sólo las que desde enero son controladas por el zapatismo,
sino otras donde se pondría en práctica una
autonomía apenas esbozada.
Contra el temor generalizado, el Día de la
Inmaculada Concepción no fue escenario para la violencia, previsible por el ultimátum
zapatista ante la toma de posesión de Robledo, y por la concentración de muchedumbres
enardecidas y antagónicas. Por desgracia,
eso no implica que el riesgo se haya desvanecido. Persisten y se han agravado los problemas estructurales, y sólo asoma, en el
fondo del túnel, la débil luz de una tenue esperanza. Consiste en el ofrecimiento de Robledo, de canjear su renuncia por la deposición de las armas zapatistas, oferta formalizada en su discurso de toma de posesión. Las
dificultades de comunicación con el Ejército
Zapatista demoran conocer su respuesta,
que probablemente tenga en poco la declaración de Robledo, pues requeriría otros ingredientes para considerarla una contraprestación comparable a la de rendirse después de once meses de insurgencia.
En ese panorama, cobra importancia una
nueva iniciativa pacificadora, emprendida
por una amplia diversidad de personas y
agrupaciones, entre aquéllas las que participan en los grupos San Angel y Veinte Compromisos para la Democracia, pero además
muchas otras, pertenecientes a un arco político muy amplio. Conviene considerar su
plan de cinco puntos, que sigue vigente a pesar de que Robledo y Avendaño juraron sus
cargos, o por ello mismo.
En efecto, el primero de sus planteamientos demanda a ambos que "renuncien a sus
aspiraciones de ocupar la gubernatura del
Estado y sumen sus voluntades para la integración de un gobierno de transición resultado del consenso de todas las fuerzas del
Estado". El segundo pide que "el gobierno
mexicano y el EZLN se comprometan públicamente a mantener unilateralmente el cese
del fuego para dar tiempo y espacio a la solución de los problemas políticos, económi. cos y sociales de todos los sectores". El tercero propone "iniciar el próximo día 15 de diciembre un nuevo esfuerzo de diálogo entre
un representante 'del presidente de la República, el EZLN y la Comisión Nacional de Intermediación, para llegar a acuerdos precisos que permitan dar respuesta a las demandas legítimas de las comunidades indígenas".
En su cuarto punto, la iniciativa busca, a
partir de esa fecha, y en un plazo no mayor
de noventa días, una meta que.se antoja des-
Eduardo Robledo, el nuevo gobernador de Chiapas, ratificó de
modo formal, en
su discurso de toma de posesión,
la oferta política lanzada a los zapatistas, a quienes ha propuesto
deponer las armas a cambio de su
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Materia
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Eduardo Robledo.
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Amado Avendaño.
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Salvador Nava.
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EZLN
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Persona o institución mencionada
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Dos Chiapas