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Extensión
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30 fojas
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Resumen
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Estimado Presidente y amigo Luis Echeverría, Ministros de Relaciones de México y Chile, Comunidad universitaria (comprendo en este término y saludo así a todos los trabajadores de la educación, desde el rector de la Universidad hasta el más modesto de los compañeros estudiantes). Que difícil es para mí poder expresar lo que he vivido y sentido en estas breves y largas horas de convivencia con el pueblo mexicano, con su gobierno. Cómo poder traducir lo que nosotros, integrantes de la delegación de nuestra patria, hemos recibido en enerosa entrega y como aporte solidario a nuestro pueblo en la dura lucha en que está empeñado..
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Tipo
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Publicación
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Clasificación
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UAMC.MAGC.01
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Sobre
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Texto completo
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DISCURSO
en la Universidad de Guadalajara
Guadalajara, J AL., México, 2 de diciembre de 19 72
Estimado Presidente y amigo Luis Echeverría,
Ministros de Relaciones de México y Chile,
Comunidad universitaria (comprendo en este término y saludo así a todos los trabajadores de la educación, desde el
rector de la Universidad hasta el más modesto de los compañeros estudiantes):
Que difícil es para mí poder expresar lo que he vivido y
sentido en estas breves y largas horas de convivencia con el
pueblo mexicano, con su gobierno. Cómo poder traducir lo
que nosotros, integrantes de la delegación de nuestra patria,
hemos recibido en generosa entrega y como aporte solidario a
nuestro pueblo en la dura lucha en que está empeñado.
Yo, más que otros, sé perfectamente bien que esta actitud
del pueblo de México nace de su propia historia. Y aquí se ha
recordado ya, cómo Chile estuvo presente junto a Juárez, el
hombre de la independencia mexicana proyectada en ámbito
continental; y cómo entendemos perfectamente bien que
además de esta raíz común, que antes fuera frente a los conquistadores, México es el primer país de Latinoamérica que
en 1938, a través de la acción de un hombre preclaro de esta
tierra y de América Latina, nacionaliza el petróleo. A través
de la acción del general presidente Lázaro Cárdenas.
Por eso ustedes, que supieron del ataque alevoso, tuvieron
que sentir el llamado profundo de la patria en un superior
sentido nacional; por eso ustedes, que sufrieron largamente el
embate de los intereses heridos por la nacionalización; por
eso ustedes, más que otros pueblos de este continente, com-
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prenden la hora de Chile, que es la misma que ustedes tuvieron en 19 38 y los años siguientes. Por eso es que la solidaridad de México nace en su propia experiencia y se proyecta
con calidad fraternal frente a Chile, que está hoy realizando
el mismo camino libe. ddor que ustedes.
Quiero agradecer las palabras del ingeniero Ignacio Mora
Luna, a nombre de los profesores de la Universidad de Guadalajara; las del licenciado Enrique Romero González, a nombre
de las autoridades universitarias, y las del compañero Guillermo Gómez Reyes, presidente de la Federación de Estudiantes
de esta Univers!dad.
Bien decía el presidente Echeverría, cuando él señalara que
en este viaje era conveniente que llegara a conocer la provincia, y eligiera a Jalisco, y me hablaba de Guadalajara y de su
Universidad. Y o se lo agradecí, y ahora -por cierto- se lo
agradezco· más. Porque si hemos recibido el afecto cálido del
pueblo mexicano, de sus mujeres y de sus hombres, que
puede significar más que estar junto a la juventud, y sentir
cómo ella late, (y presurosamente) con una clara conciencia
revolucionaria y antiimperialista.
Desde que llegara cerca de esta Universidad, ya comprendí
perfectamente bien el espíritu que hay en ella, en los letreros
de saludo a mi presencia aquí; tan sólo como mensajero de mi
pueblo, yo ya veía esta definición.
Esta no es una Universidad tradicional; esta no es -y es
bastante para muchas universidades de nuestro Continenteuna Universidad que haya hecho la reforma; yo creo que esta
es una Universidad comprometida con el pueblo, con los
cambios, con la lucha por la independencia económica y por
la plena soberanía en nuestros pueblos.
Y porque una vez fui universitario, hace largos años, por
cierto, no me pregunten cuánto.s; porque pasé por la Universidad no en búsqueda de un título solamente; porque fui dirigente estudiantil y porque fui expulsado de la Universidad,
puedo hablarles a los universitarios a distancia de años; pero
yo sé que ustedes saben que no hay querella de generaciones :
hay jóvenes viejos y viejos jóvenes, y en éstos me ubico yo.
Hay jóvenes viejos que no comprenden que ser universitario, por ejemplo, es un privilegio extraordinario en la
mmensa mayoría de los países de nuestro Continente. Esos
jóvenes viejos creen que la Universidad se ha levantado como
una necesidad para preparar técnicos y que ellos deben estar
satisfechos con adquirir un título profesional. Les da rango
social y el arribismo social, caramba, -qué dramáticamente
peligroso-, les da un instrumento que les permite ganarse la
vida en condiciones de ingresos superiores a la mayoría del
resto de los conciudadanos.
Y estos jóvenes viejos, si son arquitectos, por ejemplo, no
se preguntan cuántas viviendas faltan en nuestros países y, a
veces, ni en su propio país. Hay estudiantes que con un criterio estrictamente liberal, hacen de su profesión el medio
honesto para ganarse la vida, pero básicamente en función de
sus propios intereses.
Allá hay muchos médicos -y yo soy médico- que no
comprenden o no quieren comprender que la salud se
compra, y que hay miles y miles de hombres y mujeres en
América Latina que no pueden comprar la salud; que no
quieren entender, por ejemplo, que a mayor pobreza mayor
enfermedad, y a mayor enfermedad mayor pobreza y que,
por lo tanto, si bien cumplen atendiendo al enfermo que
demanda sus conocimientos sobre la base de los honorarios,
no piensan en que hay miles de gentes que no pueden ir a sus
consultorios, y son pocos los que luchan porque se estructuren los organismos estatales para llevar la salud ampliamente al pueblo.
De igual manera que hay maestros que no se inquietan en
que haya también cientos y miles de niños y de jóv~nes que
no pueden ingresar a las escuelas. Y el panorama de América
Latina es un panorama dramático en las cifras dt: su realidad
dolorosa.
Uevamos, casi todos los pueblos nuestros, más de un siglo
y medio de independencia política, ¿y cuáles son los datos
que marcan nuestra dependencia y nuestra explotación?
siendo países potencialmente ricos, la inmensa mayoría
somos pueblos pobres.
En América Latina, continente de más de 220 millones de
habitantes, hay cien millones de analfabetos y semianalfabetos.
----- ----En este Continente hay más de 30 millones de cesantes
absolutos, y la cifra se eleva por sobre 60 millones, tomando
en consideración aquellos que tienen trabajos ocasionales.
En nuestro Continente, el 53 por ciento de la población
según algunos, y según otros el 57 por ciento, se alim.e nta en
condiciones por debajo de lo normal. En América Latina
faltan más de 28 millones de viviendas.
En estas circunstancias, cabe preguntar: ¿cuál es el destino
de la Juventud? porque este Continente es un continente
joven. El 51 por ciento de la población de América Latina
está por debajo de los 27 años y por eso puedo decir -y ojalá
me equivoque- que ningún gobierno -e incluyo, por cierto
d mío y todos los anteriores de mi patria- ha podido solucionar los grandes déficits de las grandes masas de nuestro
Continente en relación con la falta de trabajo, la alimentación, la vivienda, la salud. iPara qué hablar de la recreación
y del descanso!
En este marco que encierra y aprisiona a nuestros pueblos
hace un siglo y medio, es lógico que tengan que surgir el
dolor y el sufrimiento de las masas, en anhelos de alcanzar
niveles de vida y existencia y de cultura; que sea antihumano
y antisocial, genéricamente hablando.
Si hoy tenemos las cifras que aquí he recordado, ¿qué va é\
ocurrir si las cosas no cambian cuando seamos ~60 ó 600
millones de habitantes? En un Continente en donde la explosión demográfica está destinada a compensar la alta mortalidad infantil, los pueblos así se defienden; pero a pesar de
~no aumenta vigorosamente la población de nuestros países,
y el avance tecnológico en el campo de la medicina ha elevado -y también al mejorarse las condiciones de vida- ha mejorado el promedio de nuestra existencia que, por cierto, es
muy inferior al de los países del capitalismo industrial y a los
países socialistas.
Pero si ningún gobierno de este Continente -democrático
lo son pocos; seudodemocráticos hay más; dictatoriales también los hay- ningún gobierno ha sido capaz de superar los
grandes déficits, reconociendo, por cierto, que han hecho
esfuerzos indiscutiblemente laudatorios por gobierno, y especialmente por los gobiernos democráticos, porque escuchan la
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voz, la protesta, el anhelo de los pueblos para avanzar en la
tentativa frustrada, y hace posible que estos déficits no sigan
pesando sobre nuestra existencia.
¿y por qué sucede esto? porque somos países monoproductores en la inmensa mayoría: somos los países del cacao,
del banano, del café, del estaño, del petróleo o del cobre.
Somos países productores de materias primas e importadores
de artículos manufacturados; vendemos barato y compramos
caro.
Nosotros, al comprar caro, estamos pagando el alto ingreso
que tiene el técnico, el empleado y el obrero de los países
industrializados. Además, en la inmensa mayoría de los casos,
como las riquezas fundamentales están en manos del capital
foráneo, se ignoran los mercados, no se interviene en los
precios ni en los niveles de producción. La experiencia la
hemos vivido nosotros en el ·cobre, y ustedes en el petróleo.
Somos países en donde el gran capital fmanciero busca, y
encuentra, -por la complacencia culpable muchas veces de
gentes que no quieren entender su deber patriótico- la posibilidad de obtenerlo.
Porque ¿qué es el imperiilismo, compañeros jóvenes? : Es
la concentración del capital en los países industrializados que,
alcanzando la fuerza del capital financiero, abandonan las
inversiones en las metrópolis económicas, para hacerlo en
nuestros países y, por lo tanto, este capital que en su propia
metrópoli tiene utilidades muy bajas, adquiere grandes utilidades en nuestras tierras. Porque, además, muchas veces las
negociaciones son entre las compañías que aquí trabajan y las
compañías que son dueñas de ésta y que están más allá de
nuestras fronteras.
Entonces, somos países que no aprovechamos los excedentes de nuestra producción, y este Continente ya conoce, no a
través de los agitadores sociales con apelliso político, como el
que yo tengo de socialista, sino a través de las cifras de la
CEPAL, organismo de las Naciones Unidas, que en la última
década {no puedo exactamente decir si del 50 al 60 o del 56
al 66), América Latina exportó muchos más capitales que los
que ingresaron a ella.
De esta manera se ha ido produciendo una realidad que es
común en la inmensa mayoría de todos nuestros pueblos;
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somos países ricos potencialmente, y vivimos como po~res.
Para poder seguir viviendo, pedimos prestado_. Pero al m1sm_o
tiempo somos países exportador~s ?e capitales. ParadoJa
típica del régimen en el sistema cap1tal1sta.
Para ello, entonces, es indispensable comprender que d_entro de esta estructura, cuando internacionalmente los pa1ses
poderosos viven y fortalecen su economía de nue~tra
pobreza, cuando los países financieramente fuertes neces1tan
rados, y aún los alimentos suben; cuando el precio de los
alimentos sube, nos encontramos que hay barreras aduaneras
que impiden que algunos países que puedan exportar productos agropecuarios lleguen a los mercados de consumo, los
países industriales.
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El caso de mi patria es elocuente: nosotros producimos
entre la gran minería que estaba antes en manos del capital
foráneo y la pequeña y mediana minería, cerca de 750 mil
toneladas de cobre. Entre Zambia, Perú, Zaire y Chile, signatarios de lo que se llama CIPEC, entre estos cuatro países se
produce el 70 por ciento del cobre que se comercia en el
mundo: más de 3 millones de toneladas. Pero el precio del
cobre se fija en la bolsa de Londres y se transan tan sólo 200
mil toneladas. Y Chile hace tres años, por ejemplo, tuvo un
promedio de precio de la libra de cobre-año, superior a los 62
centavos, y cada centavo que se suba o baje del precio de la
libra de cobre, significan 13 millones de dólares más, o
menos, de ingreso para nuestro país.
de nuestras materias primas para ser fuertes; cuando la .realidad de los mercados y los precios lleva a los pueblos de est,e Y
otros continentes a endeudarse; cuando la deuda de los patses
del Tercer Mundo alcanza la fantástica cifra de 95 mil millones de dólares; cuando a mi país, país democrático, con_muy
sólidas instituciones, país que tiene un Congreso en func10nes
hace 160 años, país en donde las fuerzas armadas -Igual que
en }.léxico- son fuerzas armadas profesionales, respetuosas
de la lev y la voluntad popular; cuando mi país, que es el
segundo' productor de cobre del mundo y tiene las más
grandes reservas de cobre del mundo y la más g:ande mina
a tajo abieno del mundo, Chuquicamata y El Tcmcnte; cuando mi país se ha visto obligado a endeudarse con una deuda
externa que pcr cápita sólo puede s_e r superada ~or la deuda
que tiene Israel; que podemos estimar que esta en ~erra;
cuando vo debía haber cancelado este año para amortizar y
pagar lo~ intereses de esa deuda 420 millones de dól_ares que
significan más del 30 por ciento del presupuesto de mgre~os,
uno puede colegir que es imposible que pueda esto segmr Y
que esta realidad se mantenga.
El año 19 71 el precio del cobre, del último año del gobierno del presidente Freí, fue de 59. En el primer año del
gobierno popular fue tan solo de 49, imenos de 49! Este
año, seguramente no va a alcanzar más allá de 4 7.4: pero en
valores reales, después de la devaluación del dólar, este promedio, será, a lo sumo, 45. Y el costo de producción nuestro
a pesar de que son minas con un alto porcentaje de riqueza
minera y están cerca del mar, bordea los 45 centavos en
algunas de ellas; y es, por cierto, más alto por una técnica
inferior en la producción de la pequeña y mediana minería.
Si a ello se agrega que los países poderosos fijan las normas
de la comercialización, controlan los fletes, imponen los seguros, dan los créditos ligados que implica la obligació~ de
im·enir un alto porcentaje en esos países; si además, sufnmos
las consecuencias que emanan y que cuando los patses pod:rosos o el país más poderoso del capitalismo estima necesano
de,·aJuar su moneda, las consecuencias las pagamos nosotros;
y si tiembla el mercado del dinero en los países industrializados las consecuencias son mucho más fuertes, mucho más
du~s y pesan más sobre nuestros pueblos. Si el precio de las
materias primas baja, el precio de los artículos manufactu-
He puesto este ejemplo porque es muy claro. Nosotros que
tenemos un presupuesto de divisas superior a muchos países
·· latinoamericanos, que tenemos una extensión de tierra que
podría alimentar, a 20 o a 25 millones de habitantes, hemos
tenido que importar, desde siempre -por así decirlo-, carne,
trigo, grasa, mantequilla y aceite: 200 millones de dólares al
año.
Y desde que estamos en el gobierno popular, tenemos que
importar más alimentos; porque tenemos conciencia que aún
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importando como lo hicieron los gobiernos anteriores, 200
millones de dólares al año, en Chile, el 43 por ciento de la
población se alimentaba por debajo de lo normal
Y aquí, en esta casa de hermanos, yo, que soy médico, que
he sido profesor de medicina social y presidente durante 5
años del Colegio Médico de Chile, puedo dar una cifra que no
me avergüenza, pero que sí me duele: en mi patria, porque
hay estadísticas y no las ocultamos, hay 600 mil niños que
tienen un desarrollo mental por debajo de lo normal Si
acaso, un niño en los primeros ocho meses de su vida no
recil?e la proteína necesaria para su desarrollo corporal y
cerebral; si ese niño no recibe esa proteína, se va a desarrollar
en forma diferente al niño que pudo tenerla y que lógicamente es casi siempre el hijo de un sector minoritario, de un
sector poderoso económicamente. Si a ese niño que no recibió la proteína suficiente, después de los ocho meses se le da,
puede recuperar y normalizar su desarrollo corporal, pero no
puede alcanzar el desarrollo normal de su cerebro.
Por eso muchas veces los maestros o las maestras en su gran
labor -yo siempre vinculo a los maestros y a los médicos
como profesionales de una gran responsabilidad-, muchas
veces los maestros o las maestras ven que el niño no asimila,
no entiende, no aprende, no retiene; y no es porque ese niño
no quiera aprender o estudiar: es porque cae en condiciones
de menor valía, y eso es consecuencia de un régimen y de un
sistema social; porque por desgracia, hasta el desarrollo de la
inteligencia está marcado por la ingestión de los alimentos,
fundamentalmente los primeros 8 meses de la vida. Y cuántas
son las madres proletarias que no pueden amamantar a sus
hijos cuando nosotros los médicos sabemos que el mejor alimento es la leche de la madre; y no lo pueden hacer porque
viven en las poblaciones marginales, porque sus compañeros
están cesantés y porque ella recibe el subalimento. Como
madres, ellas están castigadas en sus propias vidas, y lo que es
más injusto, en la vida de sus propios hijos; por eso, claro.
Los gobiernos progresista,s, como los nuestros, avanzamos
en iniciativas que tienen un contenido, pero que indiscutiblemente es un paliativo. Por ejemplo, en mi país está la asignación familiar prenatal; se paga a la mujer que está esperando
fa~ilia desde el tercer mes del embarazo; se hace real desde el
qumto, donde puede comprobarse que efectivamente está
~sperando familia. Esto tiene doble objetivo: que tenga un
mgreso que se entrega a la madre para que pueda ella alimentarse, mejor. Y en la etaJ?a ímal, comprar algo para lo que
podnamos llamar la mantilla, los pañales del niño.
Y, por ?tra p~e, para recibir este estipendio, que es un
sob~e-salano, requ1~re un control médico y, por lo tanto,
obl~ga a la madre a rr a controlarse. Y en ese caso, si la madre
esta enferma y es tratada oportunamente, el hijo nace sano.
Y, además se le dan las más elementales nociones sobre el
cuidado del niño. Y tenemos la asignación familiar que se
paga también desde que el niño nace, hasta que termina de
estudiar, si estudia.
Pero no hemos podido, por ejemplo, nosotros nivelar la
asignación familiar. Porque un Congreso que repre~enta, no a
los tra?aj~d~res e~ su mayoría, establece, como siempre,
leyes diScnmmatonas. Y en mi patria había asignación diferente para bancarios, para empleados públicos, paniculares,
fuerzas armadas, obreros y campesinos. Nosotros levantamos
la idea justa: una asignación familiar igual para todos. y eso,
con generosidad. Pero pensar que la asignación familiar sea
más alta para los sectores que tienen más altos ingresos es una
consecuencia y una brutal injusticia.
Hemos logrado nivelar la asignación familiar de obreros
campesi~os, fuerzas armadas y empleados públicos; per~
queda distante todavía la asignación familiar de empleados
particula~es? y un s:ctor de ellos. Es un avance, pero no basta,
porque SI b1en e~ ~Ie.rto, _entr~~os mejores condiciones para
d~!ender el ~quilibno biológico cuando se alimenta mejor el
nmo; Y gracias a esta asignación familiar, también es cieno
que .e~ proceso del desarrollo universitario, en el caso de la
med1cma -y lo pongo como ejemplo-, conlleva a establecer
que nosotros carecemos de los profesionales suficientes para
darle atención a todo el pueblo, desde el punto de vista médico.
,E~ Chile hay _4 mil 600 médicos; deberíamos ser ocho mil
medicos. ,En Chile faltan, entonces tres mil médicos. En Chile
faltan mas de 6 mil dentistas. En ningún país de América
Latina -y lo digo con absoluta certeza-:-. no ~ay ningún
servicio público estatal que haga una atencwn med1ca ?ent~
con sentido social. Se limitan en la mayoría de los pa1ses, SI
es que tienen esos servicios, a _1~ etapa. inicial, previa, básica,
simple, sencilla, de la ex traccJOn. Y SI hay al?o que ro. he
podido ver con dolor de ~ombre y conc1enC1~ de Med1c_o,
cuando he ido a las poblac10nes, es a las companeras trabajadoras a las madres proletarias, gritar con esperanza nuestros
gritos' de combate, y darme cuent~, por des~racia, cómo sus
bocas carecen de la inmensa mayona de los d1entes.
y los niños también sufren esto. Por ello, entonces, y sobre
la base tan sólo de esos ejemplos simples, nosotros tenem o s
que entender, estamos hablando de una Universidad que
entiende que para que termine esta realidad brutal que h~ce
más de un siglo y medio pesa sobre noso tros, en los cambws
estructurales económicos se requiere un profesional que no se
sienta un ser superior porque sus padres tuvieron el dine_ro
suficiente para que él ingresara a una Universid~d; se necesita
un profesional con conciencia social que enttenda que su
lucha, si es arquitecto, es para que se construyen las casas
necesarias que el pueblo necesita.. Se necesita un profesional
que, si es médico, levante su voz para reclamar que la
medicina llegue a las barriadas populares y, fundamentalmente, a los sectores campesinos.
Se necesitan profesionales que no busquen engordar en los
puestos públicos, en las capitales de nuestras patrias. Profesionales que vayan a la provincia; que se hundan en ella..
Por eso yo hablo así, aquí, en esta Universidad de Guadalajara, que es una Universidad de vanguardia, y ten_go la
certeza que la obligación patriótica de ustedes es trabaJar en
la provincia, fundamentalmente, vinculada a las actividades
económicas mineras o actividades industriales o empresariales, o ~ la~ acti:idades agrícolas; la obligación del que
estudió aquí es no olvidar que ésta es una Universidad del
Estado que la pagan los contribuyentes, que en la inmensa
mayoría de ellos son los trabajadores. Y que por desgracia, en
esta Universidad, como en las universidades de mi patria, la
presencia de hijos de campesinos y obreros alcanza un bajo
nivel todavía..
Por eso, ser joven en esta época implica una gran responsabilidad, ser joven de México o de Chile; ser joven de América
Latina, sobre todo en este Continente que, como he dicho,
está marcado por un promedio que señala que somos un continente joven. Y la juventud tiene que asumir su responsabilidad histórica; tiene que entender que no hay lucha de generaciones, como lo dijera hace un instante; que hay un enfrentamiento social, que es muy distinto, y que pueden estar en la
misma barricada de ese enfrentamiento los que hemos pasado
-y yo pasé muy poquito- de los 60 años (guárdenme el
secreto de los sesenta años), y los jóvenes que puedan tener
13 ó 20.
No hay querella de generaciones, y eso es importante que
yo lo diga. La juventud debe entender su obligación de ser
joven; y si es estudiante, darse cuenta que hay otros jóvenes
que, como él, tienen los mismos años, pero que no son estu·
diantes. Y si es universitario, con mayor razón mirar al joven
campesino o al joven obrero y tener un lenguaje de juventud,
no un lenguaje sólo de estuJiantes universitarios, para universitarios.
Pero el que es estudiante tiene una obligación porque tiene
más posibilidades de comprender los fenómenos económicos
y sociales y las realidades del mundo; tiene la obligación de
ser un factor dinámico del proceso de cambio, pero sin perder
los perfiles, también, de la realidad.
La revolución no pasa por la Universidad y esto hay que
entenderlo; la revolución pasa por las grandes masas; la revolución la hacen los pueblos; la revolución la hacen, esencialmente, los trabajadores.
Y yo comparto el pensamiento que aquí se ha expresado
- y el Presidente Echeverría lo ha señalado muchas veces-,
que yo también lo he dicho en mi patria. Allá luchamos por
los cambios dentro de los marcós de la democracia burguesa,
con dificultades mucho mayores, en un país donde los poderes de Estado son independientes, y en el caso nuestro, la
justicia, el Parlamento .Y el Ejecutivo. Los trabajadores que
me eligieron están en el gobierno; nosotros controlamos una
parte del Poder Ejecutivo, somos una minoría en el Congreso.
El poder judicial es autónomo, y el código civil de mi patria
tiene 100 años. Y si yo no cnt1co en mi patria al poder
judicial, menos lo voy a hacer aquí. Pero indiscutiblemente,
hay que pensar que esas leyes representaban otra ~poca y otra
realidad, no fueron leyes hechas por los trabajadores que
estamos en el gobierno: fueron hechas por los sect?res de la
burguesía que tenían el Ejecutiv~, el poder económico, Y que
eran mayoría en el Congreso Nacional.
Sin embargo, la realidad de Chile, su hist~ri~ y s.u idi~sin
crasia· sus características, la fortaleza de su mst1tuoon~1dad,
nos U~ó a los dirigentes políticos a entender que en Chile no
teníamos otro camino que el camino de la lucha electoral,-y
ganamos por ese camino-, que ~uchos no c?mpart1an,
fundamentalmente como consecuencia del pensamiento generado en este Continente, después de la revoluci~n cub~a, Y
con la asimilación, un poco equivocada, de la diVulgac10n de
tácticas, en función de la interpretación que hacen los que
escriben sobre ellas. Nos hemos encontrado en muchas partes,
y ahora se ha dejado ~~ I_>oco, la idea del foquismo, de la
lucha guerrillera o del ejerctto popular.
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Y o tengo una experiencia que vale mucho. Y o soy. a?n~go
de Cuba; soy amigo, hace 1O años, de Fidel Castro~ fu1 am1go
del comandante Ernesto "Ché" Guevara. Me regalo el segundo tomo de su libro "Guerra de Guerrillas'; el primeros~ lo
dio a FideL Yo estaba en Cuba cuando salió, y en la dedicatoria que me puso dice lo siguiente: "A Safvad?,r A_llende, que
por otros medios trata de obtener lo mzsmo . S1 el comandante Gue\·ara firmaba una dedicatoria de esta manera, ~s
porque era un hombre de esp.íritu ~plio que comprendta
que cada pueblo tiene su prop1a real1dad ~ que no ~ay receta
para hacer revoluciones. Y por lo demas, los teoncos del
marxismo _,. vo declaro que soy un aprendiz tan sólo, pero
no niego qu~ ;ov marxista- también trazan con claridad los
caminos que pu~den recorrer frente a lo que es cada sociedad,
cada país.
De allí, entonces, que es útil que la juventud, y sobre ~odo '
la juventud universitaria, que no puede pasar por la Uruvcrsidad al margen de los problemas de .su ~ueblo, en~ienda que
no puede hacerse del balbuceo doctrmano la ensenanza doc-
.
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trinaría; de entender que el denso pensamiento de los teóricos
de las corrientes sociológicas o económicas requiere un serio
estudio; que si es cierto que no hay acción revolucionaria sin
teoría revolucionaria, no puede haber la aplicación voluntaria
o la interpretación de la teoría adecuándola a lo que la juventud o el joven requiere. Que tiene que mirar lo que pasa
dentro de su país y más allá de la frontera, y comprender que
hay realidades que deben ser meditadas y analizadas.
Cuando algunos grupos en mi patria, un poco más allá de la
Unidad Popular, en donde_hay compañeros jóvenes en cuya
lealtad revolucionaria yo creo, pero en cuya concepción de la
realidad no creo, hablan, por ejemplo de que en mi país
debería hacerse lo mismo que se ha hecho en otros países que
han alcanzado al socialismo. Y o les he hecho esta pregunta en
voz alta: ¿por qué, por ejemplo, un país como es la
República Popular China, poderoso país, extraordinariamente
poderoso país, ha tenido que tolerar la realidad de que
Taiwan, o sea Fonnosa, esté en manos de Chiang Kai-Shek?
¿f.s que acaso la República Popular China no tiene los elementos bélicos, por así decirlo, lo suficientemente poderosos
para haber, en dos minutos, recuperado Taiwan, llamado
Formosa? ¿por qué no lo ha hecho? Porque, indiscutiblemente, hay problemas superiores de la responsabilidad política; porque el proceder así colocaba a la República Popular
China en el camino de una agresión que podría haber significado un daño para el proceso revolucionario, y quizá una
conflagración mundial.
lQuién puede dudar de la voluntad de acción, de la ·decisión. de la conciencia revolucionaria de Fidel Castro? ¿y por
qué la Bahía de Guantánamo no la ha tomado? Porque no
puede ni debe hacerlo, ni debe hacerlo, porque expondría a
su revolución y a su patria a una represalia brutal.
Entonces, uno se encuentra a veces con jóvenes, y los que
han leído el Manifiésto Comunista, o lo han llevado largo rato
debajo del brazo, creen que lo han asimilado y dictan cátedra
y exigen actitudes y critican a hombres que, por lo menos,
tienen consecuencia en su vida. Y ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica; pero ir avanzando en los caminos de la vida y mantenerse como revolucionario, en una sociedad burguesa, es difícil.
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....:.- -
Un ejemplo personal: Y o era un orador universitario de un
grupo que se llama Avance; era el grupo más vigoroso de la
izquierda. Un día se propuso que se firmara, por el grupo
Avance, un manifiesto -estoy hablando del año 1931- para
crear en Chile los soviets obreros, campesinos, soldados y
estudiantes. Y yo dije que era una locura, que no había ninguna posibilidad, que era una torpeza infinita y que no
quería, como estudiante, firmar algo que mañana, como un
profesional, no iba a aceptar.
Era m os 400 los muchachos de la Universidad que
estábamos en el grupo Avance, 395 votaron mi expulsión; de
los 400 que éramos, sólo dos quedamos en la lucha social.
Los demás tienen depósitos bancarios, algunos en el extranjero; tuvieron latifundios, -se los expropiarnos-; y tenían
acciones en los bancos -también se los nacionalizamos-¡ Y a
los de los· monopolios les pasó lo mismo. Pero en el hecho,
dos hemos quedado; y a mí me echaron por reaccionario;
pero los trabajadores de mi patria me llaman "el compañero
presidente".
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Por eso, el dogmatismo, el sectarismo, debe ser combatido;
la lucha ideológica debe llevarse a niveles superiores, y eso sí
que es importante. El diálogo. la discusi?n, pero 1~ ~iscusión
para esclarecer, no para imponer determmadas pos1c1ones. Y,
además, el estudiante universitario que tiene una postura
doctrinaria y política, fundamentalmente, tiene que no olvidarse de que precisamente la Revolución necesita los técnicos
y los profesionales.
Ya Lenin lo dijo - yo he aumentado la cifra para impactar
más en mi patria-. Lenin dijo que un profesional, un técnico,
valía por lO comunistas; yo digo que por 50 y por 80 socialistas. Yo soy socialista. Les duele mucho a los compañeros
míos qi.J; yo diga eso; pero lo digo, ¿por qué? porque he
vivido una politización en la Universidad, llevada a extremos
tales que el estudiante olvida su responsabilidad fundamental;
pero una sociedad donde la técnica y la ciencia adquieren los
niveles que ha adquirido la sociedad contemporánea, ¿cómo
requerir precisamente capacidad y capacitac:;ión a los revolucionarios? Por lo tanto, el dirigente político universitario
tendrá más autoridad moral, si acaso es también estudiante
universitario.
Yo no le he aceptado jamás a un compañero joven que
justifique su fracaso porque tiene que hacer trabajos
políticos; tiene que darse el tiempo necesario para hacer los
trabajos políticos, pero primero están los trabajos obligatorios que debe cumplir como estudiante de la Universidad.
Ser agitador universitario y mal estudiante, es fácil; ser dirigente revolucionario y buen estudiante, es más difícil. Pero el
maestro universitario respeta al buen alumno, y tendrá que
respetar sus ideas, cualesquiera que sean.
Por eso es que la juventud contemporánea, y sobre todo la
juventud de Latinoamérica, tiene una obligación contraída
con la historia, con su pueblo, con el pasado de su patria. La
juventud no puede ser sectaria; la juventud tiene que entender, y nosotros en Chile hemos dado un paso trascendente: la
base política de mi gobierno está formada por marxistas, por
laicos y cristianos, y respetamos el pensamiento cristiano;
interpreta el verbo de Cristo, que echó a los mercaderes del
templo.
Claro que tenemos la experiencia de la Iglesia vinculada al
proceso de los países poderosos del capitalismo e, incluyendo, en los siglos pasados y en la primera etapa de éste, no a
favor de los humildes como lo planteaba el maestro de Galilea; pero sí, los tiempos han cambiado y la conciencia cristiana está marcando la 'consecuencia por el pensamiento honesto; en la acción honesta; los marxistas podemos coincidir en
etapas programáticas como pueden hacerlo los laicos y lo
hemos hecho en nuestra patria -y nos está yendo bien-, y
conjugando una misma actitud y un mismo lenguaje frente a
los problemas esenciales del pueblo.
Porque un obrero sin trabajo, no importa que sea o no sea
marxista, no importa que sea o que no sea cristiano, que no
tenga ideología política; es un hobre que tiene derecho al
trabajo -y debemos dárselo nosotros-. Por eso el sectarismo,
el dogmatismo, el burocratismo que congela las revoluciones,
y ese es un proceso de concientización, que es muy profunda
y que debe comenzar con la juventud; pero la juventud está
frente a problemas que no son sólo económicos, sino son
problemas que lamentablemente se manifiestan con mayor
violencia destructiva en el mundo contemporáneo.
El escapismo, el drogadismo, el alcoholismo -cuántos son
los jóvenes, de nuestros jóvenes países, qu,e han c~d~ ~n la
mariguana que es más barata que la cocama y mas facil de
acceso- ¿pero cuántos son los jóvenes de los países industrializados? El porcentaje, no sólo por la densidad de la población, sino por los medios económicos es mucho mayor.
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¿Qué es esto, qué significa, por qué la juventud llega a
eso? lHay frustración? ¿cómo es posible que el joven no
vea que su existencia tiene que tener un destino muy distinto
al que escabulle su responsabilidad?
¿cómo un joven no va a mirar, en el caso de México, a
Hidalgo o a Juárez, a Zapata, o a Villa, o a Lázaro Cárdenas?
¿cómo no entender que esos hombres fueron jóvenes también, pero que hicieron de sus vidas un combate constante y
una lucha permanente?
lCómo la juventud no sabe que su propio porvenir está
cercado por la realidad económica que marca los países
dependientes? Porque si hay algo que debe preocupamos,
también a los gobernantes, es no seguir entregando cesantes
ilustrados a nuestra sociedad.
lCuántos son los miles de jóvenes que egresan de los politécnicos o de las universidades que no encuentran trabajo?
Yo leí hace poco un estudio de un organismo internacional
importante, que señalaba que para América Latina, en el fin~
de esta década, se necesitaban -me parece- cerca de sets
millones de nuevas ocupaciones, en un continente en donde
la cesantía marca los niveles que yo les he dicho. Los jóvenes
tienen que entender, entonces, que están enfrentados a estos
hechos y que deben contribuir a que se modifique las condiciones materiales, para que no haya cesantes ilustrados, profesionales con títulos de arquitectos sin construir casas, médicos sin atender enfermos, porque no tienen los enfermos con
qué pagarle, cuando que lo único que faltan son médicos para
defender el capital humano, que es lo que más vaíe en nuestros países.
Por eso, repito -y para terminar mis palabras- pidiendo
excusas a ustedes por lo excesivo de ellas- que yo soy un
hombre que pasó por la Universidad; he aprendido mucho
más de la Universidad de la vida: he aprendido de la madre
proletaria en las barriadas marginales; he aprendido del campesino, que sin hablarme, me dijo la explotación más que
cen:cnaria de su padre, de su abuelo o de su tatarabuelo; he
aprendido del obrero, que en la industria es un número o era
un número y que nada significaba como ser humano, y he
z.¡::>:endido de las densas multitudes que han tenido paciencia
para esperar.
Pero la injusticia no puede seguir marcando, cerrando las
;.; c·sibilidades del futuro a los pueblos pequeños de éste y de
otros continentes. Para nosotros, las fronteras deben estar
abolidas y la solidaridad debe expresarse con respeto a la
autodeterminación y la no intervención, entendiendo que
pu~de haber concepciones filosóficas y formas de gobierno
dis:intas, pero que hay un mandato que nace de nuestra
prop ia realidad que no) obliga - en el caso de este Continente- a unimos; pero mirar más allá, inclusive, de América
La tina y comprender que en Africa hay todavía millones y
millones de seres humanos que tienen una vida inferior a la
que tienen los más postergados y preterid os seres de nuestro
Ccn tinen te.
:-Iay que entender que la lucha es solidaria en escala mundial; que frente a la insolencia imperialista sólo cabe la respuesta agresiva de los países explotados.
Ha llegado el instante de darse cuenta cabalmente que los
que caen luchando en otras partes por hacer de sus patrias
países independientes, como ocurre en Vietnam: caen por
nosotros con su ges to heroico.
Por eso, sin decir qu e la juventud será la causa revolucionaria y el factor esencial de las revoluciones, yo pienso que la
juventud por ser joven, por tener una concepción más diáfana; po r no haberse incorporad0 a los vicios que traen los años
de convivencia en nuestros días -burguesa- porque la juventud debe entender que debe ser estudiante y trabajadora;
porque el joven debe ir a la empresa, a la industria o a la
tierra. Porque ustedes deben hacer trabajos voluntarios;
porque es bueno que sepa el estudiante de medicin ;1 cuánto
pesa un fardo que se echa a la espalda el campesino que tiene
~u e llevarlo, a veces, a largas distancias; porque es hu e no que
t:Í que v:.1 a ser ingeniero se me ta en el calor de la m:lquina,
donde el obrero a veces, en una atmósfera inhóspita. pasa
largos y largos años de su oscura existencia; porque .la juventud debe estudiar y debe trabajar, porque el trabaJO voluntario vincula, amarra, acerca, hace que se compenetre el que
va a ser profesional con aquel que tu":o por here~cia las
manos callosas de los que, por generaciones, trabaJaron la
tierra.
Gracias, presidente y amigo por haberme dado la oportunidad de fortalecer mis propias convicciones, y la fe en la
juventud frente a la actitud de ustedes.
.
.
Gracias por comprender el dr~a de ~~ p~tna que es,
como dijera Pablo Neruda, un V1etnam s1lencwso: no. hay
tropas de ocupación ni poderosos aviones nublan los, c1~los
limpios de mi tierra; pero estamos bloqueados economlcamente1 pero no tenemos créditos, pero no pod~mos comprar
repuestos, pero no tenemos cómo comprar alrme,ntos y nos
faltan medicamentos, y para derrotar a los que as1 proc.eden,
sólo cabe que los pueblos entiendan quiénes son sus am1gos Y
quiénes son sus enemigos.
Yo sé, por lo que he vivido, que México ha sido y será
- gracias por ello- amigo de mi patria.
DISCURSO
en la Asamblea General de las Naciones Unidas
Naciones Unidas, Nueva York, 4 de diciembre de 1972
Señor Presidente:
Señoras y Señores Delegados:
Agradezco el alto honor que se me hace al invitarme a
ocupar esta tribuna, la más representativa del mundo y el
foro más importante y de mayor trascendencia en todo lo
que atañe a la humanidad. Saludo al Señor Secretario General
de las Naciones Unidas, a quien tuvimos el agrado de recibir
en nuestra patria en las primeras semanas de su mandato, y a
los representantes de más de 130 países que integran la Asamblea.
A usted, señor Presidente, proveniente de un país con el
cual nos unen lazos fraternales, y a quien personalmente apreciamos cuando encabezó la delegación de la República Popular de Polonia a la 111 UNCfAD, junto con rendir homenaje a su alta investidura, deseo agradecerle sus palabras tan
significativas y calurosas.
Vengo de Chile, un país pequeño pero donde hoy cualquier ciudadano es libre de expresarse corno mejor prefiera,
de irrestricta tolerancia cultural, religiosa e ideológica, donde
la discriminación racial no tiene cabida. Un país con una clase
obrera unida en una sola organización sindical, donde el
sufragio universal y secreto es el vehículo de definición de un
régimen multipartidista, con un Parlamento de actividad ininterrumpida desde su creación hace 160 años, donde los Tribunales de Justicia son independientes del Ejecutivo, en que
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desde 1833 sólo una vez se ha cambiado la Carta Constitucional, sin que ésta prácticamente haya jamás dejado de ser
aplicada. Un país de cerca de diez mi~lones de habit~tes que
en una generación ha dado dos Premios Nobel de Literatura.
Gabriela Mistral y Pablo Neruda, ambos hijos de modestos
trabajadores. Historia, tierra y hombre se funden en un gran
sentido nacionaL
Pero Chile es también un país cuya economía retrasada ha
estado sometida, e inclusive enajenada, a empres_as capitalistas
extranjeras; ha sido conducido a un endeudamtento exte:~o
superior a los cuatro mil millones de dólares, cuyo se_rviciO
anual significa más del 30"1. del valor de sus exportaciOnes,
con una economía estrechamente sensible ante la coyuntura
exte:na, crónicamente estancada e inflacionaria. Así , millones
de nersonas han sido forzadas a vivir en condiciones de explotación y miseria, de cesantía abierta o disfrazada.
Ho\' vengo aquí, porque mi país está enfrentado a problema:s que, en su trascendencia universal, son obj:to de la
permanente atención de esta Asamblea de las ~acwnes: la
lucha por la liberación social, el esfuerzo por btenes_tar_y el
progreso intelectual, la defensa de la personalidad y digmdad
nacionales.
:1
La perspectiYa que tenía ante sí mi patria, como t an_tos
otros países del Tercer Mundo, era un modelo de modermzación reflejo, que los estudio.s técnicos y la realidad m~
trágica coinciden en demostrar qu~ está cond~nado. ~ excl~tr
de las posibilidades de progreso, bienestar y hberac10n so~tal
a más y más millones de personas, relegándolas a una v1da
subhumana. Modelo que va a producir mayor escasez de vi viendas, que condenará a un número cada vez más grande de
ciudadanos a la cesantía; al analfabetismo, a la ignorancia y a
la miseria fisiológica.
.
La misma perspectiva. en síntesis, que nos ha mantemdo
en una relación de colonización o de dependencia. Que nos
ha explotado en tiempos de guerra fría., pero también en
tiempos de conflagración bélica y también en tiempo_s de paz.
A nosotros, los países subdesarrollados, se nos qmere condenar a ser realidades de segl1nda clase. siempre subordinados.
Este es el modelo que la clase trabajadora chilena, al imponerse como protagonista de su propio p01venir, ha resuelto
rechazar, buscando en cambio un desarrollo acelerado,
autónomo y propio, transformando revolucionariamente las
estructuras tradicionales.
El pueblo de Chile ha conquistado el Gobierno tras una
larga trayectoria de generosos sacrificios, y se encuentra plenamente entregado a la tarea de instaurar la democracia económica, para que la actividad productiva responda a necesidades y expectativas sociales y no a intereses de lucro personal. De modo programado y coherente, la vi eja estructura
apoyada en la explotación de los trabajadores y en d dominio
por una minoría de los principales medios de producción,
está siendo superada. En su reemplazo surge una nueva estructura, dirigida por los trabajadores, que puesta al servicio
de los intereses de la mayoría, está sentando las bases de un
crecimiento que implica desarrollo auténtico, que involucra a
todos los habitantes y no margina a vastos sectores de conciudadanos a la miseria y la relegación social.
Los trabajadores están desplazando a los sectores privilegiados del poder político y económico. tanto en los centros
de labor como en las comunas y en el Estado. Este es el
contenido revolucionario del proceso que está viviendo mi
país, de superación del sistema capitalista, para dar apertura
al socialismo.
La necesidad de poner al servicio de las enormes carencias
del pueblo la totalidad de nuestros recursos económicos, iba a
la par con la recuperación para Chile de su dignidad. Debíamos acabar con la situación de que nosotros los chilenos
debatiéndonos contra la pobreza y el estancam'iento, tuviéra~
mos que exportar enormes sumas de capital, en beneficio de
la más poderosa economía de mercado del mundo. La nacionalización de los recursos básicos constituía una reivindicación histórica. Nuestra economía no podía tolerar por
más tiempo la subordinación que implicaba tener más del
80'10 de sus exportaciones en manos de un reducido grupo de
grandes compañías extranjeras, que siempre han antepuesto
sus intereses a las necesidades de los países en los cuales
lucran. Tampoco podíamos aceptar la lacra del latifundio, los
monopolios industriales y comerciales, el crédito e~ b~nefi~}o
de unos pocos, las brutales desigualdades en la d1stnbuc10n
del ingreso.
El cambio de la estructura del poder que estamos llevando
a cabo, el progresivo papel de dirección que en ella asumen
los trabajadores, la recuperación nacional de ias riquezas básicas, la liberación de nuestra patria de la subordinación a las
potencias extranjeras, son 1~ culminación. de un largo ~r?ceso
histórico. Del esfuerzo por unponer las hbertades poht1cas y
sociales, de la heroica lucha de varias generacione·s de obreros
y ¿ampesinos por organizarse como fuerza soci~ p~ra conquistar el poder político y desplazar a los cap1tal1stas del
poder económico.
.
.
.
.
Su tradición, su personalidad, su conCienCia revoluc10nana,
permiten al pueblo chileno impulsar el proceso hacia el socialismo, fortaleciendo las libertades cívicas, colectivas e individuales, respetando el pluralismo cultural e ideológico. El
nuestro es un combate permanente por la instauración de las
libertades sociales, de la democracia económica, mediante el
pleno ejercicio de las libertades políticas.
.
La voluntad democrática de nuestro pueblo ha asum1do el
desafío de impulsar el proceso revolucionario dentro de los
marcos de un estado de Derecho altamente institucionalizado, que ha sido flexible a los cambios y que hoy está frente
a la necesidad de ajustarse a la nueva realidad socio-económica.
Hemos nacionalizado las riquezas básicas.
Hemos nacionalizado el cobre.
Lo hemos hecho por decisión unánime del Parlamento,
donde los partidos de Gobierno están en minoría.
Queremos que todo el mundo lo entienda claramente: no
hemos confiscado las empresas extranjeras de la gran mined~
del cobre. Eso sí, de acuerdo con disposiciones constitucionales, repararnos una injusticia histórica, al deducir de la indemnización las utilidades por ellas percibidas más allá de un
12"11t anual, a partir de 1955. Las utilidades que habían obtenido en el transcurso de los últimos quince años algunas de
las empresas nacionalizadas eran tan exorbitantes que, al apli-
cársele corno límite la utilidad razonable del 12"11t anual , esas
empresas fueron afectadas por deducciones de significación.
Tal es el caso, por ejemplo, de una filial de Anaconda
Company que, entre 1955 y 1970, obtuvo en Chile una utilidad promedio del 21,5"11t anual sobre su valor de libro, mientras las utilidades de Anaconda en otros países alcanzaba sólo
un 3,6"11t al año_
Esa es la situación de una filial de Kennecott Copper Corporation que en el mismo período obtuvo en Chile una utilidad promedio del 52"11t anual, llegando en algunos años a
utilidades tan increfbles como ~1 106o;. en 1967, el ll3"11t en
1968, y más dcl·205"11t en 1969. El promedio de las utilidades
de Kennecott en otros países alcanzaba, en la misma época, a
menos del lOo;. anual. Sin embargo, la aplicación de la norma
Constitucional ha determinado que otras empresas cupreras
no fueran objeto de descuel'\tos por concepto de utilidades
excesivas, ya que sus beneficios no excedieron el límite razonable del 12"11t anual.
Cabe destacar que en los años inmediatamente anteriores a
la nacionalización, las grandes empresas del cobre habían iniciado planes de expansión Jos que en gran medida han fracasado, y para los cuales no aportaron recursos propios, no
obstante las grandes utilidades que percibían, y que financiaron a través de créditos externos.
De acuerdo con las disposiciones legales, el Estado chileno
ha debido hacerse cargo de esas deudas, las que ascienden a la
enorme cifra de más de 727 millones de dólares. Hemos
emp,ezado a pagar incluso deudas que una de estas empresas
hab1a contratado con Kennecott, su compañía matriz en
Estados Unidos.
Estas mismas empresas, que explotaron el cobre chileno
durante muchos años, sólo en los últimos. cuarenta y dos años
se llevaron en ese lapso más de cuatro mil millones de dólares
de ~,tilidade~, en circunstancias que su inversión inicial no
sub10 de tremta millones. Un simple y doloroso ejemplo: en
~gu~o cont~aste, en mi país hay setecientos mil niños que
Jamas podran gozar de la vida en términos normalmente
humano!¡, porque en sus primeros ocho meses de existencia
no recibieron la cantidad elemental de proteínas. Cuatro mil
-~-----
-- ....
millones de dólares transformarían total~ente a ~i patria.
Sólo parte de esta suma aseguraría protemas para siempre a
todos los niños de mi patria.
La nacionalización del cobre se ha hecho observando escrupulosamente el ordenamiento jurídico interno, y con _respecto a las non:nas del Derecho Inter?acional, el cual no t1ene
por qué ser identificado con los mtereses de las grandes
empresas capitalistas.
.
.
.
Este es en síntesis el proceso que mi patna VIve, que he
creído conveniente presentar ante esta Asamblea, con !a aut oridad que nos da el que es~emos ~~mpliendo c~n ngor las
recomendaciones de las Nac1ones Umdas, y apoyand,on?s en
el esfuerzo interno como base del desarrollo econ?mlCo Y
social. Aquí, en este foro, se ha aconsejado el c~~Io -~e las
instituciones v de las estructuras atrasadas; la monhza~10~ de
los recursos n-acionales -naturales y humanos-; la redistnbu:
ción del inv-eso; dar prioridad a la educación y a la salud, as1
como a la -atención de los sectores más pobre,s .de la población. Todo esto es parte esencial de nuestra pohtica y se halla
en pleno proceso de ejecución.
Por eso result a tanto más doloroso tener que venir a esta
tribuna a denunciar que mi país es víctima de una grave
agresión.
.
.
Habíamos pre,·isto dificult::1des y res1stenc1a externas para
llevar a cabo nuestro proceso de cambios, sobre todo _frent~ a
la nacionalización cie nuestros recursos. naturales. El unpenalismo y su crueldad tienen un largo y omin?s.o histonal _en
América Latina v está muy cerca la dramatica y hcrmca
experiencia de C~ba. Tambi~n lo está la .d.~l Perú, _que ha
debido sufrir las consecuencias de su dec1S1on de dtsponer
soberanamente de su petróleo.
En plena década del 70, después ~e tantos acuerdos y resoluciones de la comunidad internacwnal, en los que se reconoce el derecho soberano de cada país de dispone~ de sus
recursos naturales en beneficio de su pueblo; despues de la
adopción de los Pactos Internacionales sobre Der~chos Económicos, Sociales y Culturales y de la Estrat~gta para el
Segundo Decenio del Desarrollo, que solem_mzaro~ tales
acuerdos, somos dctimas de una nueva man1festac10n del
imperialismo. Más sutil, más artera, y terriblemente eficaz,
para impedir el ejercicio de nuestros derechos de Estado
soberano.
Desde el momento mismo en que triunfamos electoralmente el 4 de septiembre de 1970, estamos afectados por el
desarrollo de presiones externas de gran envergadura, que
pretendió impedir la instalación de un gobierno libremente
elegido por el pueblo, y derrocado desde entonces. Que ha
querido aislarnos del mundo, estrangular la economía, paralizar el comercio del principal producto de exportación que es
el cobre, y privarnos del acceso a las fuentes de financiamiento internacional.
Estamos conscientes de que cuando denunciamos el
bloqueo financiero-económico con que se nos agrede, tal
situación aparece difícil de ser comprendida con facilidad por
la opinión pública internacional, y aun por algunos de nuestro compatriotas. Porque no se trata de una agresión abierta,
que haya sido declarada sin embozo ante la faz del mundo.
Por el contrario, es un ataque siempre oblicuo, subterráneo,
sinuoso, pero no por eso menos lesivo para Chile.
Nos encontramos frente a fuerzas que operan en la
penumbra, sin bandera, con armas poderosas, apostadas en
los más variados lugares de influencia.
Sobre nosotros no pesa ninguna prohibición de comerciar.
Nadie ha declarado que se propone un enfrentamiento con
nuestra nación. Parecería que no tenemos más enemigos que
los propios y naturales adversarios políticos internos. No es
así. Somos víctimas de acciones casi imperceptibles, disfrazadas generalmente con frases y declaraciones que ensalzan
el respeto a la soberanía y a la dignidad de nuestro país. Pero
nosotros conocemos en carne propia la enorme distancia que
hay entre dichas declaraciones y las acciones específicas que
debemos soportar.
No estoy aludiendo a cuestiones vagas. Me refiero a problemas concretos que hoy aquejan a mi pueblo, y que van a
tener· repercusiones económicas aún más graves en los meses
próximos.
Chile, .como la mayor parte de los países del Tercer Mundo
es muy vulnerable frente a la situación del sector externo de
su economía. En el transcurso de los últimos doce meses el
descenso de los precios internacionales del cobre ha significado al país -cuyas exportaciones alcanzan a poco m~ de
mil millones de dólares-, la pérdida de ingresos de aproximadamente doscientos millones de dólares. Mientras los productos, tanto industriales como agropecuarios, que debemos
importar, han experimentado fuertes alzas; algunos de ellos
hasta de un 60"~>.
Como casi siempre, Chile compra a precios altos y vende a
precios bajos.
, . , .
Ha sido justamente en estos momentos, de por SI d1flciles
para nuestra balanza de pagos, cuando he~os d~bido ,hacer
frente, entre otras cosas, a las siguientes acc1ones s1m_ultaneas,
destinadas al parecer a tomar revancha del pueblo ch1leno por
su decisión de nacionalizar el cobre.
Hasta· el momento de la inciación de mi Gobierno, Chile
percibía por concepto de préstamos otorgados por organ~s
mos financieros internacionales, tales como el Banco Mund1al
y el Banco Internacional de Desarrollo, un mon~o de recursos
cercano a ochenta millones de dólares al año. VIOlentamente,
estos financiamientos han sido interrumpidos.
En el decenio pasado, Chile recibía préstam~s de la
Agencia para el Desarrollo Internacional del Gob1erno de
EE.UU. (AID), por un valor de 50 millones de dólares. .
N 0 pretendemos que esos préstamos sean restableCidos.
Estados Unidos es soberano para otorgar ayuda externa, o no,
a cualquier país. Sólo queremos señalar. que. la dr~tica supre·
sión de esos créditos ha significado contracciones Importantes
en nuestra balanza de pagos.
Al asumir la Presidencia, mi país contaba con líne.as de
crédito a corto plazo de la banca privada nort~arnenc~a,
destinadas al financiamiento de nuestro comerciO extenor,
por cerca de doscientos veinte millo~e.s de dólares. En breve
plazo, se ha suspendido d~ estos cr:d,Itos un monto de aire·
dedor de ciento noventa millones de dolares, suma que hemos
debido pagar al no renovarse las respectivas operaci ones.
Como la mayor parte de los países de América Latina,
Chile, por razones tecnológicas y de otro orden, .debe efectuar importantes adquisiciones de bienes de capnal en Es-
tados Unidos. En la actualidad, tanto los fmanciamientos de
proveedores como los que ordinariamente otorga el Eximbank para este tipo de operaciones, nos han sido también
suspendidos, encontrándose en la anómala situación de tener
que adquirir esta clase de bienes con pago anticipado, lo cual
presiona extraordinariamente sobre nuestra balaTIZa de pagos.
Los desembolsos de préstamos contratados por Chile con
anterioridad a la iniciación de mi Gobierno, con agencias del
sector público de Estados Unidos, y que se encontraban entonces en ejecución, también se han suspendido. En consecuencia, tenemos que continuar la realización de los proyectos correspondientes, efectuando compras al contado en
el mercado norteamericar10, ya que, en plena marcha de las
obras, es imposible reemplazar la fuente de las importaciones
respectivas.
. ~ara ello, se_ había previsto que el financiamiento provimera de organ1smos del gobierno norteamericano.
Como resultado de acciones dirigidas en contra del comercio del cobre en los países de Europa Occidental nuestras
.
'
operaciOnes de corto plazo con bancos privados de ese Continente -basadas fundamentalmente en cobranzas de ventas de
~te metal-, se han _entorpecido enormemente. Esto ha significado la no renovaciÓn de líneas de crédito por más de veinte
millones de dólares; la suspensión de gestiones financieras que
estaban a punto de concretarse por más de doscientos millones ~e dólares, y la creación de un clima que impide el
~aneJ~ normal de nuestras compras en tales países, así como
d1stors10na agudamente todas nuestras actividades en el
campo de las finanzas externas.
Esta asfixia financiera de proyecciones brutales, dadas las
características de la economía chilena, se ha traducido en una
severa limitación de nuestras posibilidades de abastecimientos
~e . equipos, de .repuestos, de insumos, de productos alimentiCIOS, de med1camentos. Todos los chilenos estamos sufriendo las consecuencias de estas medidas, las que se proyectata en la vida diaria de cada ciudadano, y naturalmente
también, en la vida política interna.
'
Lo que he descrito significa que se ha desvirtuado la naturaleza de los organismos internacionales, cuya utilización
como instrumentos de la política bilateral de cualquiera de
sus países miembros, por poderoso que sea, es jurírica y
moralmente inaceptable. iSignifica presionar a un país económicamente débil! iSignifica castigar a un pueblo por su
decisión de recuperar sus recursos básicos! iSignifica una
forma premeditada de intervención en los asuntos internos de
un país! iEsto es lo que denominamos insolencia imperialista!
Señores delegados, ustedes lo saben y no pueden dejar de
recordarlo: esto ha sido repetidamente condenado por resoluciones de Naciones Unidas.
No sólo sufrimos el bloqueo financiero, también somos
víctimas de una clara agresión. Dos empresas que integran el
núcleo central de las grandes compañías transnacionales, que
clavaron sus garras en mi país, la International Telegraph &
Telephone Company y la Kennecott Copper Corporation, se
propusieron manejar nuestra vida política.
La ITT, gigantesca corporación cuyo capital es superior al
presupuesto nacional de varios países latinoamericanos
juntos, y superior incluso al de algunos países industrializados, inició, desde el momento mismo en que se conoció el
triunfo popular en la elección de septiembre de 1970, una
siniestra acción para impedir que yo ocupara la primera
magistratura.
Entre septiembre y noviembre del año mencionado, se
desarrollaron en Chile acciones terroristas planeadas fuera de
nuestras fronteras, en colusión .con grupos fascistas internos, las que culminaron con el asesinato del Comandante en
Jefe del Ejército, general René Schneider Chereau, hombre
justo y gran soldado, y símbolo del constitucionalismo de las
Fuerzas Armadas de Chile. En marzo del año en curso se
revelaron los documentos que denuncian la relación entre
esos tenebrosos propósitos y la ITT. Esta última ha reconocido que incluso hizo en 1970 sugerencias al Gobierno de
Estados Unid~s para que interviniera en los acontecimientos
de Chile. Los documentos son auténticos. Nadie ha osado
desmentirlos.
Posteriormente, el mundo se enteró con estupor, en julio
último, de distintos aspectos de un nuevo plan de acción que
la misma ITI presentara al gobierno norteamericano, con el
propósito de derrocar a mi Gobierno en el plazo de seis
meses. Tengo en mi portafolio el documento, fechado en
octubre de 1971, que contiene los dieciocho puntos que
constituían ese plan. Proponía el estrangulamiento económico, el sabotaje diplomático, el desorden social, crear el
pánico en la población, para que al ser sobrepasado el Gobierno, las Fuerzas Armadas fueran impulsadas a quebrar el
régimen democrático e imponer una dictadura.
En los mismos momentos en que la ITI proponía ese plan,
sus representantes simulaban negociar con mi Gobierno una
fórmula para la adquisición por el Estado chileno de la participación de ITT en la Compañía de Teléfonos de Chile. Desde
los primeros días de mi administración habíamos iniciado
conversaciones para adquirir la empresa telefónica que controlaba la ITI, por razones de seguridad nacional.
Personalmente, recibí en dos oportunidades a altos ejecutivos de esa empresa. En las discusiones mi Gobierno actuaba
dé buena fe. La ITI, en cambio, se negaba a aceptar el pago
de un precio fijado de acuerdo con una tasación de expertos
internacionales. Ponía dificultades para una solución rápida y
equitativa, mientras subterráneamente intentaba desencadenar una situación caótica en mi país.
La negativa de la ITI a aceptar un acuerdo directo, y el
conocimiento de sus arteras maniobras nos ha obligado a
enviar al Congreso un proyecto de ley de nacionalización.
La decisión del pueblo chileno de defender el régimen democrático y el progreso de la revolución; la lealtad de las
Fuerzas Armadas hacia su patria y sus leyes, ha hecho fracasar estos siniestros intentos.
Señores Delegados: Y o acuso ante la conciencia del mundo
a la ITI, de pretender provocar en mi patria una guerra civil.
Esto es lo que nosotros calificamos de acción imperialista.
Chile está ahora ante un peligro cuya solución nc depende
solamente de la voluntad nacional, sino que de una vasta
gama de elementos externos. Me estoy refiriendo a la acción
emprendida por la Kennecott Copper. Acción que, como
expresó la semana pasada el Ministro de Minas e Hidrocarburos del Perú en la reunión Ministerial del Consejo Interna-
t/1
·- · ...
~
cional de Países Exportadores de Cobre (CIPEC) trae a la
memoria del pueblo revolucionario del Perú un pasado de
,oprobio del que .fuera protagonista la Internacional Petroleum
Co., expulsada definitivamente del país por la revolución.
Nuestra Constitución establece que las disputas originadas
por las nacionalizaciones deben ser resueltas por un tribunal
que, como todos los de mi país, es independiente y soberano
e? sus decisiones. La Kennecott Copper aceptó esta juridicCIÓn y durante un. año litigió ante este Tribunal. Su apelación
fue d~negada y entonces decidió utilizar su gran poder para
despoJarnos de los beneficios de nuestras exportaciones de
cobre y presionar contra el Gobierno de Chile. Llegó en su
osadía hasta demandar, en septiembre últim o, el embargo del
precio de dichas exportaciones ante los tribunales de Francia.
de Holanda y de Suecia. Seguramente lo intentará también en
otros países. El fundamento de estas acciones no puede ser
más inaceptable, desde cualquier punto de \·ista jurídico y
moral.
.
La Kennecott pretende que tribunales de otras naciones
qu_e nada tienen que ver con los problemas o negocios qu~
ex1sten entre el Estado chileno y la Compañíá Kennecott
Copper, decidan que es nulo un acto soberano de nuestro
Estado, realizado en virtud de un mandato de la más alta
jerarquía. como es el dado por la Constitución política y
refrendado por la unanimidad del pueblo chileno.
Esa pretensión choca contra los principios esenciales del
Derecho Internacional, en virtud de los cuales los recursos
naturales de un país -sobre todo cuando se trata de aquellos
que constituyen su vida- le perteneceñ y puede disponer
hbremente de ellos. No existe una ley internacional aceptada
por todos, o en este caso, un tratado específico que así lo
a~_erde. La comunidad mundial, organizada bajo los prinCipios de las Naciones Unidas, no acepta una interpretación
del_ derecho internacional subordinada a los intereses del capitalismo, que lleve a los tribunales de cualquier país extranjero
a amparar una estructura de relaciones económicas al servicio
de aquél. Si así fuera, se estaría vulnerando un principio fun-
damental de la vida internacional: el de no intervención en
los asuntos internos de un Estado, como expresamente lo
reconoció la Tercera UNCTAD.
Estamos regidos por el Derecho _Internacion~; aceptado
reiteradamente por las Naciones Umdas, en particular en la
Resolución 1803 de la Asamblea General; norma que acaba
de reforzar la Junta de Comercio y D~sarrollo,_ pre,cisament~
teniendo como antecedente la denunCla que mi pais formulo
contra la Kennecott.
La resolución respectiva, junto con reafirmar el derecho
soberano de todos los países a disponer libremente de ~s
recursos naturales, declaró que: "en aplicación de este pnncipio, las nacionalizaciones que los .~stados llevan a cabo para
rescatar estos recursos son expres1on de una facultad soberana, por lo que corresponde a cada Estado fijar las m~dali
dades de tales medidas, y las disputas que puedan suscitarse
con motivo de ellos son de recurso exclusivo de sus tribunales, sin peijuicio de lo dispuesto en la Resolución 1803 de la
Asamblea General."
Esta resolución, excepcionalmente, permite la intervención
de jurisdicciones extranacionales siempre que "exista acuerdo
entre Estados soberanos y otras partes interesadas."
Esta es la única tesis aceptable en las Naciones Unidas. Es
la única que está conforme con su filosofía y sus principios.
Es la única que puede proteger el derecho de los débiles
contra el abuso de los fuertes.
Como no podía ser _de otra manera. hemos obtenido en los
Tribunales de París el levantamiento del embargo que pesaba
sobre el valor de una exportación de nuestro cobre. Seguiremos defendiendo sin desmayo la exclusiva competencia de los
Tribunales chilenos para conocer de cualquier diferendo relativo a la nacionalización de nuestro recurso básico.
Para Chile ésta no es sólo una importante materia de interpretación jurídica Es un problema de soberanía: · ~eño~es
Delegados: es mucho más, es un proble~~ ~e superv1venc1a.
La agresión de la Kennecott causa peiJUICIOS graves a nuestra economía. Solamente las dificultades directas impuestas a
la comercialización del cobre han significado a Chile, en dos
meses, pérdidas de muchos millones de dólares. Pero eso no
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es todo. Ya me he refertio a los efectos vinculados al entorpecimiento de las operaciones financieras de mi país con la
banca de Europa Occidental. Evidente es, también, ·el propósito de crear un clima de inseguridad ante los compradores
de nuestro principal producto de exportación, lo que no se
logrará.
Hacia allá se dirigen, en este momento, los designios de
esta empresa imperialista, porque no puede esperar que, en
definitiva, ningún poder político o judicial prive a Chile de lo
que legítimamente le pertenece. Busca doblegarnos. iJ amás
lo conseguirá!
La agresión de las grandes empresas capitalistas pretende
impedir la emancipación de las clases populares. Representa
un ataque directo contra los intereses económicos de los trabajadores.
Señores Delegados: el chileno es un pueblo que ha alcanzado la madurez política para decidir, mayoritariamente, el
reemplazo del sistema económico capitalista por el socialista.
Nuestro régimen político ha contado con instituciones suficientent~ente abiertas para encauzar esta voluntad revolucionaria sin quiebras violentas. Me hago un deber en advertir
a esta Asamblea que las represalias y el bloqueo dirigidos a
producir contradicciones y deformaciones económicas encadenadas, amenazan con repercutir sobre la paz y convivencia
internas. No lo lograrán. La inmensa mayoría de los chilenos
sabrá resistirlas en actitud patriótica y digna. Lo dije al comiertzo: la historia, la tierra y el hombre nuestro se funden en
un sentido nacional
Ante la Tercera UNCTAD tuve la oportunidad de referirme
al fenómeno de las corporaciones transnacionales y destaqué
el vertiginoso crecimiento de su poder económico, influencia
política y acción corruptora. De ahí la alanña con que la
opinión mundial debe reaccionar ante semejante realidad. El
poderío de estas corporaciones es tan grande, que traspasa
todas las fronteras. Sólo las inversiones eri el extranjero de las
compañías estadounidenses, que alcanzan hoy a 32 mil millones de dólares, crecieron entre 1950 y 1970 a un ritmo de
10 ... al año, mientras las exportaciones de este país aumentaron sólo a un 5 .... Sus utilidades son fabulosas y representan
un enorme drenaje de recursos para los países en desarrollo.
Sólo en un año, estas empresas retiraron utilidades del Tercer Mundo que significaron transferencias netas en favor de
ellas de 1723 millones de dólares: 1 013 millones de América
Latina, 280 de Africa, 366 del Lejano Oriente y 64 del Medio
Oriente. Su influencia y su ámbito de acción están trastocando las prácticas tradicionales del comercio entre los
Estados de transferencia tecnológica, de transmisión de recursos entre las naciones y las relaciones laborales.
Estamos ante un verdadero conflicto frontal entre las grandes corporaciones transnaci~~ales y los Estados. Estos ~~are
cen interferidos en sus declSlones fundamentales - poh ttcas,
económicas y militares- por organizaciones globales q~e. no
dependen de ningún estado y que en la su~a ?e sus actividades no responden ni están fiscallZad~ por n~gun ,Parlamei?-to,
por ninguna institución representativa del mteres colecttvo.
En una palabra, es toda la estructura política d_el mundo _la
que está siendo socavada. "Los mercaderes n.o tienen patna.
El lugar donde actúan no constituye un vmculo. Solo les
interesa la ganancia." Esta frase no es mía; es de Jefferson.
Pero, las grandes empresas transnacionales no sólo aten~an
contra los intereses genuinos de los países en desarrollo, smo
que su acción avasalladora e incontrola~a se da también_ en
los países industrializados, donde se asientan. Ello ha std?
denunciado en los últimos tiempos en Europa y Estados U mdos, lo que ha originado una investigación en el propio
Senado norteamericano. Ante este peligro, los pueblos desarrollados no están más seguros que los subdesarrollados. Es
un fenómeno que ya ha provocado la creciente movilizació~
de los trabajadores organizados, incluyendo a las grandes entldades sindicales que existen en e! mundo. Una vez más, la
actuación solidaria internacional de los trabajadores deberá
enfrentar a un adversario común: EL L\1PERIALISMO.
Fueron estos actos los que, principalmente, decidieron al
Consejo Económico y Social de las Naciones Uni~as? a raíz de
la denuncia presentada por Chile, a aprobar, en juho pasad~,
por unanimidad, una resolución disponiendo la convocatona
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de un grupo de personalidades mundiales, para que estudien
la "Función y los Efectos de las Corporaciones Transnaciona-
les en el Proceso de Desarrollo, especialmente de los Países en
Desarrollo, y sus Repercusiones en las Relaciones Internacionales, y que presente recomendaciones para una Acción Internacional Apropiada."
El nuestro no es un problema aislado ni único. Es la manifestación local de una realidad que nos desborda. Que abarca
al Continente Latinoamericano y al Tercer Mundo. Con
intensidad variable y con peculiaridades singulares, todos los
países periféricos están expuestos a algo semejante.
El sentido de solidaridad humana que impera en los países
desarrollados, debe sentir repugnancia porque el grupo de
empresas llegue a poder interferir impunemente en el engranaje más vital de la vida de una Nación, hasta perturbarlo
totalmente.
formar, a través de medidas concretas, la actual injusta división internacional del trabajo y para colmar la enorme brecha
económica y "tecnológica que separa a los países opulentos de
los países en vías de desarrollo.
Estarnos comprobando que ninguno de estos propósitos se
convierte en realidad. Al contrario, se ha retrocedido.
Así, los mercados de los países industrializados han continuado tan cerrados como antes para los productos básicos
de los países en desarrollo, especialmente los agrícolas, y aún
aumentan los indicios de proteccionismo; los términos del
intercambio se siguen deteriorando; el sistema de preferencias
generalizadas para las exportaciones de nuestras manufacturas
y semimanufacturas no ha sido puesto en vigencia por la
nación cuyo mercado ofrecía mejores perspectivas, dado su
volumen, y no hay indicios de que lo sea en un futuro inmediato.
El portavoz del Grupo Africano al anunciar en la~ u~ta de
Comercio y Desarrollo, hace algunas semanas, la posJClOn de
estos países frente a la denuncia qu; hizo Chile por la ~re
sión de la Kennecott Copper, declaro que su Grupo se sohdarizaba plenamente con Chile porque no se trataba de una '
cuestión que afectara sólo a una nación, sino que potencialmente a todo d mundo en desarrollo. Esas palabras tienen un
gran valor, porque significan el reconocimiento de todo un
Continente, de que a través del caso chileno está planteada
una nueva etapa de la batalla entre el imperialismo y los
países débiles del T creer Mundo.
La batalla por la defensa de los recursos naturales es parte
de la que llbran los países del Tercer Mundo para vencer el
subdesarrollo. La agresión que nosotros padecemos hace aparecer como ilusorio el cumplimiento de las promesas hechas ·
en los últimos años en cuanto a una acción de envergadura
para superar el estado de atraso y de necesidad de las naciones de Africa, Asia y América Latina. Hace dos años esta
Asamblea General, con ocasión del vigésimoquinto aniversario de la creación de las Naciones Unidas, proclamó en
forma solemne la estrategia para el Segundo Decenio del
Desarrollo. Por ella, todos los estados miembros de la organización, se comprometieron a no omitir esfuerzos para trans-
La transferencia de recursos financieros públicos, lejos de
llegar al O, 70J. del Producto Nacional Bruto de las naciones
desarrolladas, ha bajado del 0,34 al 0,24,.. El endeudamiento
de los países en desarrollo, que ya era enorme a principios del
presente año, ha subido en pocos meses de 70 a 75 mil millones de dólares. Los cuantiosos pagos por servicios de deudas
que representan un drenaje intolerable para estos países, han
sido provocados en gran medida por las condiciones y modalidades de los préstamos. Dichos serYicios aumentaron en un
18-.. en 1970 y en un 20"1. en 1971, lo que es más del doble
de la tasa media del decenio de 1960.
·
Este es el drama del subdesarrollo y de los países que
todavía no hemos sabido hacer ,·aler nuestros derechos y
defender mediante una vigorosa acción colectiva, el precio de
las materias primas y productos básicos, así como hacer
frente a las amenazas y agresiones del neoimperialismo.
Somos países potencialmente ricos, y \'ivimos en la pobreza.
Deambulamos de un lugar a otro pidiendo créditos, ayuda, y
sin embargo somos - paradoja propia del sistema económico
capitalista- grandes exportadores de capitales.
América Latina, como componente del mundo en desarrollo, se integra en el cuadro que acabo de exponer. Junto
con Asia, Africa y los países socialistas ha librado, en los
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últimos años, muchas batallas para cambiar la estructura de
las relaciones económicas y comerciales con el mundo capitalista; para subsistir el injusto discriminatorio orden económico y monetario creado en Breton Woods, al término de
la Segunda Guerra Mundial.
Cierto es que entre muchos países de nuestra región y los
de los otros continentes en desarrollo se comprueban diferencias en el ingreso nacional y aun las hay dentro de aquellas
donde existen varios países que podrían ser considerados
como de menor desarrollo relativo entre los subdesarrollados.
Pero tales diferencias -que mucho se mitigan al compararlas con el Producto Nacional del mundo industrializadono marginan a Latinoamérica del vasto sector postergado y
explotado de la humanidad.
Ya el Consejo de Viña del Mar, en 1969, afirmó esas coincidencias y tipificó, precisó y cuantificó el atraso económico
y social de la región y los factores externos que lo determinan, destacando las enormes injusticias cometidas en su
contra bajo el disfraz de cooperación y ayuda; porque en
América Latina, grandes ciudades que muchos admiran, ocultan el drama de cientos de miles de seres que viven en poblaciones marginales, producto de un pavoroso desempleo y
subempleo: esconden las desigualdades profundas entre
pequeños grupos privilegiados y las grandes masas, cuyos
índices de nutrición y de salud no superan a los de Asia y
Africa, que casi no tienen acceso a la cultura.
Es fácil comprender por qué nuestro continente latinoamericano registra una alta mortalidad infantil y un bajo promedio de vida, si se tiene presente que en él faltan veintiocho
millones de viviendas, el cincuenta y seis por ciento de su
población está subalimentada, hay más de cien millones de
analfabetos y semianalfabetos, trece millones de cesantes y
más de cincuenta millones con trabajos ocasionales. Más de
veinte millones de latinoamericanos no conocen la moneda,
ni siquiera como medio de intercambio.
Ningún régimen, ningún gobierno, ha sido capaz de resolver los grandes déficits de vivienda, trabajo, alimentación y
salud. Por el contrario, éstos se acrecientan año a año con el
aumento vegetativo de la población. De continuar esta situación, ¿qué ocurrirá cuando seamos más de seiscientos millones de habitantes a fmes de siglo?
No siempre se percibe que el subcontinente latinoamericano, cuyas riquezas potenciales son enormes, ha llegado a ser
el principal campo de acción del imperialismo económico en
los últimos treinta años. Datos recientes del Fondo Monetario
Internacional nos informan que la cuenta de inversiones privadas de los países desarrollados en América Latina arrojó un
déficit en contra de ésta de diez mil millones de dólares entre
1960 y 1970. En una palabra, esta suma constituye un aporte
neto de capitales de esta región al mundo opulento, en diez
años.
Chile se siente profundamente solidario con América
Latina, sin excepción alguna Por tal razón, propicia y respeta
estrictamente la política de No Intervención y de Autodeterminación que aplicamos en el plano mundial. Estimulamos
fervorosamente el incremento de nuestras relaciones económicas y culturales. Somos partidarios de la complementación
y de la integración de nuestras economías. De ahí que trabajemos con entusiasmo dentro del cuadro de la ALALC, y,
como primer paso, por la formación del Mercado Común de
los países Andinos, que nos une con Bolivia, Colombia, Perú,
Ecuador.
América Latina deja atrás la época de las protestas, que
contribuyeron a robustecer su to~a de conciencia Han sido
destruidas, por la realidad, las fronteras ideológicas; han sido
quebrados los propósitos divisionistas y agresionistas, y surge
el afán de coordinar la ofensiva de la defensn"de los intereses
de los pueblos en el Continente, y en los demás países en
desarrollo.
"AQUELLOS QUE IMPOSIBILITAN LA REVOLUCION
PACIFICA, HACEN QUE LA REVOLUCION VIOLENTA
SEA INEVITABLE".
La frase no es mía iLa comparto! Pertenece ajohn Kennedy.
Chile no está solo, no ha podido ser aislado ni de América
Latina ni del resto del mundo. Por el contrario, ha recibido
muestras de solidaridad y de apoyo. Para derrotar los intentos
de crear en tomo nuestro un cerco hostil, se conjugaron el
creciente repudio al imperialismo, el respeto que merecen los
esfuerzo( del pueblo chileno y la respuesta a nuestra política
de amistad con todas las naciones del mundo.
En América Latina todos los esquemas de cooperación o
integración económica y cultural de que formamos parte, en
el plano regional y subregional, han continuado vigorizándose
a ritmo acelerado, y dentro de ellos nuestro comercio ha
creciqo considerablemente, en particular con Argentina,
México y los países del Pacto Andino.
No ha sufrido trizad u ras la coincidencia de los países latinoameri can o s, en fo ro s mundiales y regionales, para sostener
los principios de libre determinación sobre los recursos naturales. Y frente a los recientes atentados contra nuestra soberanía hemos recibido fraternales demostraciones de total
solidaridad. A todos, nuestro reconocimiento.
Es justo mencionar las reiteraciones de solidaridad del Presidente del Perú, hechas durante la conversación que sostuve
con él hace horas, y señalar la fraternal recepción que me
brindaran el Presidente y el pueblo mexicanos en la grata
visita que acabo de realizar a su nación.
Cuba socialista, que sufre los rigores del bloqueo, nos ha
entregado sin reservas, permanentemente, su adhesión revolucJonana.
1
Zambia y Chile-, reunido a solicitud de mi Gobierno, a nivel
ministerial, recientemente en Santiago, para analizar la situación de agresión en contra de mi patria creada por la
Kennecott, adoptó varias resoluciones y recomendaciones a
los Estados, que constituyen un claro apoyo a nuestra posición y un importante paso dado por países del Tercer Mundo
para defender el comercio de sus productos básicos.
Estas resoluciones serán, seguramente, materia de importante debate en la Segunda Comisión.
Sólo quiero citar aquí la categórica declaración de "que
todo acto que impida o entrabe el ejercicio del derecho soberano de los países a disponer libremente de sus recursos naturales, constituye una agresión económica".
Desde luego, los actos de la empresa Kennecott contra
Chile, son agresión económica; por lo tanto, acuerdan solicitar de sus Gobiernos se suspenda con ella toda relación económica y comercial; que las disputas sobre indemnizaciones,
en caso de nacionalización, son de exclusiva competencia de
los Estados que las decretan.
Pero lo más significativo, es que acordó crear un mecanismo permanente de protección y solidaridad en relación al
cobre. Ese mecanismo, junto al OPEC, que opera en el campo
petrolero, es el germen de lo que debiera ser una organización
de todos los países del Tercer Mundo, para proteger y defender la totalidad de sus productos básicos, tanto los mineros e
hidrocarburos, como los agrícolas.
En el plano mundial, debo destacar muy especialmente que
desde el primer momento hemos tenido a nuestro lado, en
actitud ampliamente solidaria, a los países socialistas de
Europa y Asia. La gran mayoría de la comunidad mundial
nos honró con la elección de Santiago como sede de la Tercera UNCT AD, y ha acogido con interés nuestra invitación
para albergar la Primera Conferencia Mundial sobre Derecho
del Mar, que reitero en esta oportunidad.
La reunión a nivel ministerial de los Países No Alineados,
celebrada en Georgetown, Guayana, en septiembre último,
nos expresó públicamente su decidido respaldo frente a la
agresión de que somos objeto por parte de la Kennecott
Copper.
El CIPEC, organismo de coordinación establecido por los
países principales exportadores de cobre -Perú, Zaire,
1,
1
11
La gran mayoría de los países de Europa Occidental, desde
el extremo norte con los países escandiñavos, hasta el extremo sur con España, han seguido cooperando con Chile y
nos ha si~ficado su comprensión.
Por último, hemos visto con emoción la solidaridad de la
clase trabajadora del mundo, expresada por sus grandes centrales sindicales; y manifestada en actos de hondo significado,
como fue la negativa de los obreros ponuarios de Le Havre y
Rotterdarn a descargar el cobre de Chile, cuyo pago ha sido
arbitraria e injustamente embargado.
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Señor Presidente, Señores Delegados:
fie centrado mi exposición en la agresión a Chile y en los
problemas latinoamericanos y mundiales que a e~~ se conectan, ya sea en su origen o en sus. efectos. quiSiera ahora
referirme brevemente a otras cuestiones que mteresan a la
comunidad internacional.
~o voy a mencionar todos los problemas mundiales ~e
están en el temario de esta Asamblea. No tengo la pretensiÓn
de avanzar soluciones sobre ellos. Esta Asamblea está trabajando afanosamente desde hace más de dos meses en definir Y
acordar medidas adecuadas.
Confiamos en que el resultado de esta labor será. fructífero.
Mis observaciones serán de carácter general y reflejan preocupaciones del pueblo chileno.
Con ritmo acelerado se transforma el cuadro de la política
internacional que hemos vivido desde la postguerra, y ello ha
producido una nueva correlación de fuerz~: Han aum~n~do
y se han fortalecido centros de poder poht1co ~ econom1~o.
En el caso del mundo socialista, cuya influenc1a ha crtt1d?
notablemente, su participación en las más importantes decl·
siones de política en el campo internacional, es cada vez
mayor. Es mi convicción que no podrán ~r~sform~e las
relaciones comerciales y el sistema monetano.mternaclc:>~ales
-aspiración compartida por los pueblos- s1 no part1c1pan
plenamente en ese proceso todos los países d~ mundo Y
entre ellos los del Area Socialista. La República Popular
China, alb;rga en sus fronteras a casi' un t~r~io de la hu~ani
dad, ha recuperado, después de un largo e mJ~St~ ostraosn:-o,
el lugar que es el suyo en el foro de las negoc1ac1~nes multil~
terales y ha entablado nexos diplomáticos y de mtercamb10
con la mayoría de los países del mundo.
Se ha ampliado la Comunidad Económica Europea .con el
ingreso del Reino Unido de Gran B.r~taña y otros pa1ses, lo
que le da un peso mayor en las deciSlones, sobre todo en el
campo económico. El crecimiento económico del Japón ha
alcanzado una velocidad portentosa.
El mundo en desarrollo está adquiriendo cada día mayor
conciencia de sus realidades y de sus derechos. Exige justicia
y equidad en el trato y que se reconozca el lugar que le
corresponde en el escenarió mundial.
Motores de esta transformación han sido, como siempre,
los pueblos, en su progresiva liberación para convertirse en
sujetos de la historia. La inteligencia del hombre ha impul·
sado vertiginosos progresos de la ciencia y de la técnica. La
persistencia y el vigor de la política de coexistencia pacífica,
de independencia económica y de progreso social que han
promovido las naciones socialistas, han contribuido decisiva·
mente al alivio de las tensiones que dividieron al mundo du·
rant,e más de veinte años y han determinado la aceptación de
nuevos valores en la sociedad y en las relaciones internado·
nales.
Saludamos los cambios que traen promesas de paz y de
prosperidad para muchos pueblos, pero exigimos que par·
ticipe de ellos la humanidad éntera. Desgraciadamente, estos
cambios han beneficiado sólo en grado mezquino al mundo
en desarrollo. Este sigue tan explotado como antes. Distante
cada vez más de la civilización del mundo industrializado.
Dentro de él bullen nobles aspiraciones y justas rebeldías que
continuarán estallando con fuerza creciente.
Manifestamos complacencia por la superación casi com·
pleta de la guerra fría y por el desarrollo de acontecimientos
alentadores; las negociaciones entre la Unión Soviética y Es·
tados Unidos, tanto respecto al comercio como al desarme; la
concertación de tratados entre la República Federal Alemana,
la Unión Soviética y Polonia; la inminencia de la Conferencia
de Seguridad Europea; las negociaciones entre los dos Estados
Alemanes y su ingreso prácticamente asegurado a las Naciones Unidas; las negociaciones entre los gobiernos de la
República Democrática de Corea y de la República de Corea,
para nombrar los más promisorios. Es innegable que en la
arena internacional hay treguas, acuerdos, disminución de la
situación oxplosiva.
Pero hay demasiados conflictos no resueltos que exigen la
voluntad de concordia de las partes, o la colaboración de la
comunidad internacional y de las grandes potencias. Con·
tinúan activas las agresiones y disputas en diversas partes del
mundo: el conflicto en el Medio Oriente, el más explosivo de
todos, donde todavía n o ha podido obtenerse la paz, según lo
han recomendado resoluciones de los principales órganos de
las Naciones Unidas; el asedio y la persecución contra Cuba;
la explotación colonial; la ignominia del rac,is~o y del apa;theid; el ensanchamiento de la brecha economica y tecnologica entre países pobres.
.
,
No hay pai para lndochma, pero tendra que haberla. Ll~gará la paz para Viet Xam. Tiene que llegar, porque y~ ~adie
duda de la inutilidad de esta guerra monstruosamente InJUSta,
que persigue un o bjeti\'o tan i~real~zable en ~stos. días c.o~o
es imponer, a pueblos con conCienCia revolu;10nan~, pol,I ticas
que no pueden compartir porque contranan su mteres nacional, su geni o y su personalidad.
Habrá paz. Pero, ¿qué deja esta guerra tan cruel, tan prolongada y tan desigual? El saldo, tras tantos años de lucha
cruenta, es sólo la tortura de un pueblo admirable en su
dignidad; millones de muertos y de huérfanos; ciudad~s enteras desaparecidas; cientos de miles de hectáreas de tie rras
asoladas, sin vida vegetal posible; la destrucción ecológica. L~
sociedad norteamericana conmovida; miles de hogares sumidos en el pesar por la ausencia de los suyos. N o se sigu ió la
ruta de Lincoln.
. Esta guerra deja también muchas lecciones. Que el abuso
de la fuerza desmoraliza al que la emplea y produce p rofundas dudas en su propia conciencia social. Que la convicción
de un pueblo que defiende su independencia lo lleva al heroísmo y lo hace capaz de resistir la violencia material del
más gigantesco aparato militar y económico.
El nuevo cuadro p olítico crea condiciones favorab les para
que la comunidad de naciones haga en los. años v~n i de~~s un
gran esfuerzo destinado a dar renovada v1da y d1menswn al
orden internacional.
Dicho esfue rzo deberá inspirarse en los principios de la
Carta y en otros que la comunidad ha ido ~regando, por
ejemplo los de la ü!'\CTAD. Como lo hemos dicho, tres conceptos fundamentales que presiden las responsabilidades entregadas a las Naciones Unidas debieran servirle de guía: el de
la seguridad colectiva política, el de la seguridad colectiva
económico-social y el del respeto universal a los derechos
fundamentales del hombre, incluyendo los del orden económico, social y cultural, sin discriminación alguna.
Damos particular importancia a la tarea de afirmar la seguridad económica colectiva, en la cual tanto han insistido
recientemente Brasil y el Secretario General de las Naciones
Unidas.
Como paso importante en esta dirección, la organización
mundial cuanto antes debiera hacer realidad la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, fecunda idea que
llevó el Presidente de México, Luis Echeverría, a la Tercera
UNCT AD. Como el ilustre mandatario del país hermano,
creemos que "no es posible un orden justo y un mundo estable en tanto no se creen obligaciones y derechos que protejan a los estados débiles".
La acc10n futura de la colectividad de naciones debe
acentuar una política que tenga como protagonistas a todos
los pueblos. La Carta de las Naciones Unidas fue concebida y
presentada en nombre de "Nosotros los Pueblos .de las Naciones Unidas".
La acción internacional tiene que estar dirigida a servir al
hombre que no goza de privilegios sino que sufre y labora: al
minero de Carcliff, como al "Fellah" de Egipto; al trabajador
que cultiva el cacao en Ghana o en Costa de Marfil, como al
campesino del altiplano en Sudamérica; al pescador de Java,
como al cafetalero de Kenya o de Colombia. Aquélla· debiera
alcanzar a los dos mil millones de seres postergados a los que
la colectividad tiene la obligación de incorporar al actual nivel
de la evolución histórica y reconocerle "el valor y la dignidad
de persona humana", como lo contempla el preámbulo de la
Carta.
Es la tarea impostergable para la comunidad internacional,
asegurar el cumplimiento de la estrategia para el Segundo
Decenio del Desarrollo y poner este instrumento a tono con
las nuevas realidades del Tercer Mundo y con la renovada
conciencia de los pueblos.
La disminución de las tensiones en las relaciones entre
países, el progreso de la cooperación y el entendimiento,
exigen y permiten simultáneamente reconvertir las gigantescas actividades destinadas a la guerra en otras que impongan,
como nueva frontera, atender las inconmensurables carencias
de todo orden de más de dos tercios de la humanidad. De
modo tal que los países más desarrollados aumenten su producción y empleo en asociación con los reales intereses de los
países menos desarrollados. Sólo entonces podríamos hablar
de una auténtica comunidad internacional.
La-presente Asamblea deberá concretar la ~alización de la
Conferencia Mundial para establecer el llamado derecho del
mar; es decir, un conjunto de normas que ~glen, de modo
global, todo lo referente al uso y explotación del vasto espacio marino, comprendido su subsuelo. Es esta una tarea
grandiosa y promisoria para las Naciones Unidas, porque estamos frente a un problema del cual recién la humanidad, como
un todo, adquiere conciencia, y aún muchas situaciones establecidas pueden conciliarse perfectamente con el interés general Quiero recordar que cupo a los países del extremo sur
de América Latina -Ecuador, Perú y Chile- iniciar hace
justo veinte años esta toma de conciencia, que culminará con
la adopción de un tratado sobre el derecho del mar. Es imperativo que este tratado incluya el principio aprobado por la
Tercera UNCTAD sobre los derechos de los estados ribereños
a los recursos dentro de su mar jurisdiccional y, al mismo
tiempo, cree los instrumentos y los mecanismos para que el
espacio marino extrajurisdiccional sea patrimonio común de
la humanidad y sea explotado en beneficio de todos por una
autoridad internacional.
Reafirmo nuestra esperanza en la misión de las Naciones
Unidas. Sabemos que sus éxitos o sus fracasos dependen de la
voluntad política de los estados y de su capacidad para interpretar los anhelos de la inmensa mayoría de la raza humana.
De ellos depende que Naciones Unidas pueda ser un foro
meramente convencional o un instrumento eficaz.
He traído hasta aquí la voz de mi patria, unida f~nte a las
presiones externas. Un país que pide comprensión. Que ~
clama justicia. La merece, porque siempre ha respetado el
principio de Autodeterminaci6n y ha observado estrictamente el de No Intervención en los asuntos internos de otros
estados. Nunca se ha apartado del cumplimiento de sus obligaciones internacionales y ahora cultiva relaciones amistosas
con todos los países del orbe. Cierto es que con algunos
tenemos diferencias, pero no hay ninguna que no estemos
dispuestos a discutir, utilizando para ello los instrumentos
multilaterales o bilaterales que hemos suscrito.
Señores Delegados: he querido reafirmar, así, enfáticame·nte, que la voluntad de paz y cooperación universal es una
de las características dominantes del pueblo chileno. De ahí
la resuelta firmeza con que defenderá su independencia política y económica, y el cumplimiento de sus obligaciones
colectivas, democráticamente adoptadas en el ejercicio de su
soberanía.
En menos de una semana, acaban de ocurrir hechos que
convierten en certeza nuestra confianza de que venceremos
pronto en la lucha entablada para alcanzar dichos objetivos.
La franca, directa y cálida conversación sostenida con el distinguido Presidente del Perú, general Juan Velasco Ah-arado,
quien reiteró públicamente la solidaridad plena de su país con
Chile ante los atentados que acabamos de denunciar ante
ustedes; los acuerdos de CIPEC, que ya cité; y mi visita é1
México.
Es difícil, casi imposible, describir la profundidad, la firmeza del apoyo que nos fue brindado por el Gobierno y el
pueblo mexicano. Recibí tales demostraciones de adhesión
del Presidente Echeverría, del Parlamento, de las universidades y sobre todo del pueblo, expresándose en forma multitudinaria, que la emoción todavía me embarga y me abruma
por su infinita generosidad.
Vengo reconfortado, porque después de esa experiencia sé
ahora, con certidumbre absoluta, que la conciencia de los
pueblos latinoamericanos acerca de los peligros que nos
amenazan a todos, adquiere una nueva dimensión, y que ellos
están convencidos de que la unidad es la única manera de
defenderse de este grave peligro.
Cuando se siente el fervor de cientos de miles de hombres
y mujeres, apretándose en las calles y plazas para decir con
decisión y esperanza: "Estamos con ustedes, no cejen, vencerán", toda duda se disipa, toda angustia se desvanece. Son
los pueblos, todos los pueblos al sur del Río Bravo, que se
yerguen para decir: " iBasta!
iBasta a la dependencia!
iBasta a las ·presiones! i Basta a la intervención! " Para afirmar el derecho soberano de todos los países en desarrollo, a
disponer libremente de sus recursos naturales.
Existe una realidad, hecha voluntad y conciencia. Son más
de doscientos cincuenta millones de seres que exigen ser
oídos y respetados.
Cientos de miles de chilenos me despidieron con fervor, al
salir de mi patria, y me entregaron el mensaje que he traído a
esta Asamblea Mundial. Estoy seguro que ustedes, representantes de las naciones de la tierra, sabrán comprender mis
palabras. Es nuestra confianza en nosotros lo que incrementa
nuestra fe en los grandes valores de la humanidad, en la certeza de que esos valores tendrán que prevalecer. iN o podrán
ser destruidos! (OVACION).
DISCURSOS
En la Plaza de la Revolución José Martí
La Habana, Cuba, 13 de diciembre de 1972
Pueblo de Cuba;
Queridas compañeras y estimados compañeros de La Habana;
Comandante y amigo, Primer Ministro de Cuba Revolucionaria, Fidel Castro;
Compañero Presidente de Cuba, Osvaldo Dorticós;
Compañeras y compañeros dirigentes del Partido Comunista
de Cuba;
Invitados de otros países amigos y afines a este emotivo y
amplio mitin;
Cubanos y chilenos:
Levanto mi voz con profunda emoción en esta Plaza donde
tradicionalmente se reúne el pueblo para escuchar la palabra
de Fidel y de los dirigentes de la Revolución, frente a la
estatua de Martí, que cobra vida y presencia con el calor del
pueblo.
Lo hago con el sentimiento agradecido, porque hace unos
pocos minutos el Gobierno Revolucionario de Cuba ha
honrado a Chile en mi persona, al otorgarme la más alta
distinción que pudiera recibir en mi vida de revolucionario: la
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Medalla de José Martí. Ella pertenece al pueblo chileno, que
siempre estuvo y estará junto al pueblo de Cuba y a su proceso revolucionario.
Vine por vez primera en enero de 1959, y prácticamente
todos los años, hasta 1968, concurrí a Cuba para estar junto a
su pueblo y ver cómo se afianzaba su conciencia revolucionaria, cómo los conductores de la Revolución y cómo Fidel
Castro daban el ejemplo de una voluntad creadora para derrotar al imperialismo y hablar el lenguaje de solidaridad a través
del mundo.
Cuando vine a Cuba, tuve la oportunidad y el privilegio de
estar junto al guajiro, al estudiante y el soldado, de conocer a
hombres que tuvieron y tienen influencia decisiva en el
proceso revolucionario latinoamericano, como fue Camilo
Cienfuego.s. Una vez más mis manos arrojaron al mar, en
nombre de mi pueblo, las flores que se juntaban con las de
ustedes para recordar al guerrillero desaparecido.
Creo que tengo derecho que me honra de decir que fui
amigo del Comandante Ernesto "Che" Guevara. Guardo un
ejemplar de su libro Guerra de Guerrillas, que me dedicara
fraternalmente. Con su espíritu amplio, me decía allí con su
letra dibujada por la fraternidad "A Salvador Allende, que
por otros medios busca lo mismo. Afectuosamente. Che".
En mi patria vivimos con inquietud las horas duras del
Guerrillero que entregara su vida p·or la emancipación de los
pueblos latinoamericanos. Como amigo que comprende la
magnitud de su sacrificio, cumplí el deber de acompañar a los
que fueron sus compañeros en la lucha, hasta Tahití, para que
pudieran volver después a su patria.
He tratado a Raúl Castro, a los compañeros dirigentes. He
conversado largas y largas horas como Dorticós y con Fidel.
Martí tenía razón cuando escribió: "La América al estremecerse al principio de siglo desde las entrañas hasta las cumbres, se hizo hombre, y no Bolívar. No es que los hombres
hacen los pueblos, sino que los pueblos, con su hora de génesis, suelen ponerse, vibrantes y triunfantes, en un hombre.
A veces está el hombre listo y no lo está su pueblo. A veces
está listo el pueblo y no aparece el hombre."
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11
Aquí en Cuba apareció el hombre, síntesis del pueblo:
Fidel Castro.
He vivido junto a ustedes acontecimientos que no podré
olvidar: la hora del triunfo -en enero de 1959-; llegué pocas
horas después de Playa Girón, donde el pueblo cubano derrotara, aplastara, diera una lección de heroísmo al derrotar a los
cubanos contrarrevolucionarios, agentes del imperialismo.
Estuve en esta misma plaza én 1962, cuando se hiciera la
Segunda Declaración de La Habana, y dijera Fidel:
"Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de
América, con los explotados y vilipendiados de América
Latina, que han decidido empezar a escribir ellos mismos,
para siempre, su historia. .. "
"Porque esta gran humanidad ha dicho: 'Basta' y ha
echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá
hasta conquistar la verdadera Independencia. .,. "
He visto desde sus horas iniciales el largo, duro y sacrificado camino que ha andado el pueblo de Cuba, venciendo el
bloqueo ec:onómico, derrotando la insolencia imperialista,
afianzando su conciencia revolucionaria y consolidando su
conciencia política. Lo he visto haciendo producir la tierra,
levantando escuelas, trazando caminos, atendiendo los enfermos, empujando su economía. Por sobre los esfuerzos que
implicaba luchar por una zafra más alta y mejor, por sobre el
sacrificio está el ejemplo: El ejemplo de un pueblo que· señala
al mundo una nueva moral, que dice a América Latina que
hay un lenguaje en la ética revolucionaria, que pueblo y dirigentes conjugan.
Cuba enseña a América Latina y al mundo su clara concepción del Internacionalismo Proletario. Porque existe esa
nueva moral, esa nueva conciencia. Y está latiendo aquí la
voluntad revolucionaria ejemplar de un pueblo, la delegación
chilena y el compañero Presidente que les habla, han podido
sentir la emoción viril al saber que este pueblo acoge la generosa iniciativa de Fidel Castro para arrancarse un pedazo de
pan y entregarlo a mi pueblo que lucha contra el imperialismo.
iGracias! iSimplemente gracias, queridos compañeros!
Se las doy en nombre de los niños de Chile, de sus mujeres,
de sus ancianos.
Gracias, queridos compañeros.
Cuando Cu~a luchaba por su independencia, un chileno
fue enviado por nuestro Gobierno para organizar un ejército
que viniera a estar al lado de ustedes. Leí a mi pueblo la
proclama que Vicuña Mackenna entregara a conocimiento del
mundo cuando llamaba a estar junto a los cubanos, aliado <le
ellos, en su lucha por su independencia.
Otro hombre nuestro, dirigente revolucionario en esa
época, Guillermo Matta, le decía al país: ¿por qué el Gobierno de Chile no diría que Céspedes y los revolucionarios de
Cuba están haciendo lo que nuestros padres hicieron, por cuyas acCiones les decretamos la inmortalidad y el bronce de
nuestras estatuas?
Así comprendían los revolucionarios chilenos la lucha del
pueblo cubano. Así señalaban la vida de los que d ieron su
vida por hacer independiente a Cuba.
La historia viene hoy a unirse con la actitud frat erna, solidaria, generosa, para señalar que ayer, hoy y siempre Cuba y
Chile marcharán unidos.
Hace cerca de un año, el pueblo de Cuba esmvo en Chile
en la persona del Comandante Fidd Castro y de una delegación que visitara nuestra patria. Allá Fidel - como era lógico
imaginarse-, recibió el embate insolente de los proimperialistas y los profascistas. Pero recibió el calor del m inero,
con quien dialogó en la dura Pampa del salitre o en las montañas cerca de Chuqui; el afecto del campesino del Valle Central; el ovejero de la estepa magallánica lo recibió a p~sar del
frío, con el calor humano que entregara al hermano que llegaba desde esta tierra.
Chile oyó su palabra: nos entregó su experiencia, n os habló
con el lenguaje de la realidad. y fortaleció la fe de nuestro
pueblo en sus propias fuerzas. Al hablar de su pueblo, de
ustedes, hizo entender a muchos que la revolución es sacrificio , es generosidad. renunciamiento, que los revolucionarios
ti~nen que _
s entir la nec~sidad de en~regarse plenamente para
af¡anz:U: la mdependenc1a de su patna, y trabajar para que las
generac10nes del futuro no sufran lo que hemos sufrido nosotros.
La presencia de Fidel significó fortalecer la fe revolucionaria_ del pu~blo chileno y la fe revolucionaria de los pueblos
lat~noar:-:e~canos. Con esa sencillez del maestro, dijo en
~hile:
S1 me pre~ntan ~ué está ocurriendo en este país,
smceramente_ les ~1na que en ~hile está ocurriendo un proceso revoluc1onano. Nosotros, mcluso nuestra revolución la
hemos llamado un proceso. Un proceso todavía no es ~na
revolución. Hay que estar claros, un proceso es un camino es
una fase que se indica."
'
El rev?l~cion~o, el orientador y guía de un pueblo que
llev~ba vtv1endo d1ez años tensos, sacrificados y duros, le dio
el eJ~mplo a nuestro pueblo. u enseñaba a nuestro pueblo a
meditar l~ ,que es el proceso revolucionario, y lo que significa
la revoluc1o~, para poner atajo a los que piensen que se construye el socialismo por decreto o para decirles también a los
reaccionarios que la revolución implica inquebrantable fe en
las masas y en el pueblo.
He recordado esas palabras de Fidel, porque fue u~a de las
~a~~as caras lecciones realistas, que entrega a Chile en la etapa
IniCial de su proceso caracterizado por la voluntad de las
masas de conquistar nuestra independencia económica.
. Erradicar el capital foráneo, recuperar las riquezas esenCiales . en m~os _del imperialismo,_ profundizar la Reforma
1
Agran~ nac10n~1Zar
los monopolios en manos del capital
extranJer~ y naci?nal,_controlar el comercio de importación y
exportac1o~, nac10nal1zar los bancos, y sobre todo incorporar
a los trabaJadores, al pueblo, a la clase obrera, a la dirección
de~ proceso revolucionario, a la dirección del propio Estado
chileno.
Por ello, compañeros, Chile recibió a Fidel. La clase
obr~ra, los trabajadores, la juventud y las mujeres del pueblo
le d1eron su afecto y su respeto.
Quiero expresarles a ustedes, cómo la delegación que presido ha s_entido el afecto de Cuba, y de su pueblo por Chile y
sus trabaJadores.
Al llegar en un día domingo, en la noch~, cua~do . pensába
mos que el cansancio de la espera hab1a des1lus10nado a
muchos, sentimos que las calles de La Habana tomaban luz de
afecto y de cariño y la presencia multitudinaria en ellas señalaban la voluntad de ustedes de expresamos su solidaridad
frente a] ataque y la agresión contra nuestra patria.
Al día siguiente, en camino a Varadero, en cada recodo
estaba el pueblo: los muchachos, los niños, la~ madres, los
trabajadores. Ayer sentimos de cerca la presenc1a del campe·
sino. Esta noche, como despedida, esta plaza repleta en una
concentración multitudinaria, difícil de superar, viene a reafirmar su vocación latinoamericana; viene a decir que no
soñamos cuando creemos que algún día será verdad la frase
escrita allí:
"Desde el Río Bravo a la Patagonia, un solo pueblo:
Améríca Latina."
Queridos compañeros: Cada país ti~n~ su propia histo:ia,
su idiosincrasia, sus costumbres, ha v1v1do de manera diferente las distintas etapas de su proceso social
En Chile, el pueblo, las masas populares, de acuerdo con
.nuestra propia historia, y realidad, hemos alcanzado el Gobierno para desde allí conquistar el poder.
.
Es muy difícil, dentro de los marcos de un~ de~ocracta
burguesa, impulsar un auténtico proceso revolu~10n~o. Pere>
hemos avarlZado cumpliendo con nuestra conciencia, con el
Programa que levantamos frente ~ pueblo, y con la ~ecisión
de los que están abriendo el cam~o a ,u~a nueva _so~Iedad y
que empiezan a destruir el carcomtdo reg¡men cap1tal1sta para
edificar d socialismo.
Fidel Castro en uno de sus discursos nos dijo: "Porque
como hemos e~presado en otras ocasiones, no son los revolucionarios los inventores de la violencia. Fue la sociedad de
clases a lo largo de la historia la que creó, desarrolló e impuso
su sistema, siempre mediante la represión y la violencia. Los
inventores de la violencia fueron en todas las épocas los reaccionarios, los que impusieron a los pueblos la violencia, fueron en toda época los reaccionar.ios."
.
,
En nuestro país hemos conquiStado el Gob1erno a traves de
la expresión de la voluntad mayoritaria. Hemos dicho que el
pueblo no busca ni quiere la violencia. Hemos hecho entender
que la violencia está institucional izada en el régimen capitalista, que golpea implacablemente a las masas populares. En
mi patria no hemos usado la violencia, pero sentimos la agresión del imperialismo que, cbmo lo dijera Fidel, con nuevos
métodos, más sutiles, le\·anta un cerco para estrangular económicamente a nuestra patria.
Sentimos la violencia que quisieron desatar - hasta llevarnos a una posible guerra civil-, los bastardos intereses de las
empresas transnacionales corno la ITI y llegaron en sus tenebrosas maquinaciones a asesinar al Comandante en Jefe del
Ejército, general René Schneider.
Fue el pueblo, la clase obrera, fueron las masas populares
chilenas, las que se movilizaron, para defender su victoria. No
la victoria de un hombre: la victoria esperada de un pueblo.
Fue la lealtad ejemplar de las Fuerzas Armadas de mi patria,
fuerzas profesionales, respetuosas de la voluntad popular, las
que aplastaron a la insolencia imperialista y a la propia reacción chilena.
Como lo ha dicho fidel, se lo hemos repetido muchas
veces a nuestro pueblo: :\o queremos la violencia. Utilizamos
el marco cerrado de una institucionalidad burguesa, para
defender el derecho de Chile a transformar las estructuras
económicas y crear una nueva sociedad.
Les hemos advertido a los imperialistas -por eso utilicé la
Tribuna de las Naciones Unidas, que es el Foro Internacional
más importante-, para señalar que no nos van a doblegar,
que no nos van a impedir que construyamos por nuestra propia voluntad nuestro propio destino. Fui a acusar, ante la
conciencia del mundo, las tenebrosas maquinaciones de las
empresas transnacionales.
El compañero Fidel Castro en su i_ntervención -como
todas las suyas, una lección clara y didáctica- les ha recordado a ustedes -que tienen tan amplia concepción de los
problemas de los pueblos latinoamericanos-, lo que es el
embate en contra de Chile en los organismos internacionales
de crédito donde formámos parte por derecho propio; en los
'organismos privados de crédito, donde se nos ha cerrado lo
que antes se nos otorgaba. Ha señalado que nuestro país vive
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lo que llamara el Poeta nuestro "un VietNam silencioso", sin
el heroísmo del pueblo vietnamita y sin el ruido de la metralla, pero sintiendo cada hombre, cada mujer, cada niño de
Chile, la angustia del diario vivir frente a los problemas que
duramente tenemos que enfrentar.
Quiero decirles, afianzando lo expresado por el Comandante Castro, que toda esta actitud nace porque hay gentes
que no pueden tolerar que los pueblos pequeños tengan la
impaciencia histórica de construir su propio porvenir. Hay
gente que cree que los valores tan solo se m_iden por el d~nero ,
y po r el ingreso per cápita que tienen los cmdadanos. N1egan
lo s Yalo res superio res de nuestra cultura autóctona, aplastada
y negada. No ent ienden que podamos sentimos con derecho a
ser digno s y a viv ir como t ales.
Cuando Chile, frente a una realidad impostergable, naci onalizó su riqueza fundamental , el cobre, se desató toda la
campaña que ha golpeado a nuestro país desde fuera y desde
dentro.
Los pueblos como el nuestro son pueblos potencialmente
ricos, que han vivido, como consecuencia de la dirección
impuesta po r los grupos privilegiados que han conquistado el
poder sobre la base del dinero, hipotecando nuestro futur?.
Somos pueblos que hemos vivido pidiendo prestado, y sm
embargo somos exportadores de capitales.
En mi país, que tiene la más grande mina de tajo abierto de
cobre del mundo - Chuquicamata- , que tiene la más grande
mina de cobre que se trabaja en las profundidades de la tierra
-El Teniente- , que tenemos las más grandes reservas de
cobre del mundo, en mi país hace 42 ó 44 años, generosamente considerado, las empresas imperialistas invirtieron - si
es que llegaron- una suma cercana a los 18 o veinte y tantos
millones de d ólares. Y han retirado - óiganlo bien, comp añeros cub a nos- han retirado de Chile 4 mil 200 millones de
dólares en ese 'tiempo.
Nosotros no hemos confiscado - porque la Constituci ón
Polít ica n o lo permitía- , las empresas: las hemos nacionalizado. Eso sí, históricamente reivindicamos el derecho a
aceptar para ellas una utilidad del 12 por ciento, y descontamos de las potenciales indemnizaciones toda utilidad supe-
rior a esta cifra. Y como algunas empresas -óiganlo bien,
compañeros cubanos- llegaron a obtener el 21, el 30, el 77,
el 210 por ciento de utilidades, algunos años, descontando el
excedente sobre el 12 por ciento, no recibieron indemniza- ·
ción. Pero nos hemos hecho cargo de las deudas de esas compañías, porque ellas no reinvirtieran utilidades, sino que contrataron empréstitos y créditos para ampliar planes de
producción que fracasaron. Es el pueblo de Chile, el que debe
pagar 726 millones de dólares de los créditos de esas compañías.
Así hemos procedido dentro todavía de un criterio jurídico, modificando la Constitución que un Congreso, - en que
el Gobierno es una aplastante minoría-, aprobó por unanimidad.
Sin embargo, desconociendo las resoluciones internacionales, desconociendo la aplicación de las normas constitucionales de mi patria, desconociendo la soberanía de Chile, el
fallo de nuestros propios Tribunales, han intentado en los
tribunales de otros países, que se embargue nuestro cobre, o
el valor de él, para crearnos dificultades comerciales.
Por ello, ante la conciencia del mundo, acusé también a la
Kennecott, como acusara a la ITT, de tratar de agredir a Chile
para barrenar las bases del Gobierno y recuperar sus privilegios.
Pero el pueblo de Chile ha madurado, la voluntad revolucionaria de las masas está presente; el sentido patriótico y
nacional de nuestras Fuerzas Armadas late en la voluntad del
Padre de la Patria, a quien calificara Martí como "un soldado
visionario" y como un "estadista creador''.
Ya empieza a sentirse el latido de la Historia.
Venceremos, camaradas, al imperialismo agresor y venceremos a la reacción fascista.
Compañeros, bien ha dicho Fidel Castro:
"CHILE NO ESTA SOLO".
Los tiempos han cambiado, la correlación de fuerzas en el
mundo es distinta y la eonciencia de las masas en el logro de
sus legítimos derechos sacude a los distintos continentes,
aplastados por la explotación capitalista.
Los países del Tercer Mundo ya levantan su voz en organismos internacionales, toman acuerdos y compromisos para
luchar contra el enemigo común y para ganar la victoria de la
independencia económica.
En el caso de nuestro país vale señalar, por ejemplo, que
los países productores de cobre como Zaire y Perú, más
Chile, se han reunido, primero en Europa y después en Santiago, con la presencia de sus Ministros de Energía y Combustibles, para marcar la decisión irrenunciable a defender nuestros productos esenciales, a impedir la especulación con los
precios, a no dejarse empujar para cubrir los mercados que se
le quite a un país, como quisieron hacerlo con Chile.
Los países productores de cobre se han vinculado con los
países productores de petróleo. La OPEC y CIPEC son eslabones de un comienzo que ha de justificar una decisión más
amplia, para decir basta a la explotación, a la penetración, a
la expoliación de que somos víctimas.
Y ya no son sólo los 7 7 países, sino que son 98 los que
empiezan a conjugar un lenguaje que, con matices distintos,
tiene el mismo contenido.
No es de extrañarse, por ello que además de la actitud
ejemplar de Cuba hacia mi patria, hayamos sentido la solidaridad de los países del Tercer Mundo, de pueblos y gobiernos
de América Latina; que hayamos sentido la solidaridad de
miles de miles de gentes del campo del propio capitalismo
industrial. Por cierto, hemos sentido la solidaridad amplia,
comprensiva y generosa de los países del campo socialista.
Hay algo que está indicando que hay una voluntad nueva y
una conciencia distinta, cuando los trabajadores del puerto de
Le Havre o de Rotterdam, en Francia y en Holanda, se niegan
a descargar el cobre que la Kennecott decía que era de ella.
Igual actitud habrían asumido los trabajadores de Suecia si
esa compañía hubiera entablado una demanda de embargo.
Son los trabajadores organizados sindicalmente los que en
respuesta a la demanda de la Central Unica nuestra, han dicho
que se reunirán para denunciar ante el mundo lo que significan las empresas trasnacionales y de qué manera pretenden
mantener sus privile~os y sus granjerías.
:
.....
~quí .e n América Latina ya empieza a sentirse el latido de
la htstona, golpea el ~yer nuestras conciencias, y son también
~as m.asas Y los gobiernos los que entienden la necesidad
tmpenosa de una. actitud que permita a nuestros países romper l~ dep~~dencta económica y conquistar la plena independencia poh ti ca.
No pueden los pueblos seguir viviendo con el peso brutal
d: las d~ud~ que nos han empujado a contraer. Setenta y
cmco mil mtllones de dólares deben los países en vías de
desarroll~. J ~ás podrán cumplir los compromisos derivados
de. las extgenctas de amortización e intereses. Pueblos hambn~ntos, con cesantías, con falta de viviendas, con incultura,
te~uendo que hambrear masas y masas para cumplir compromisos que pesan brutalmente sobre nuestro potencial de desarrollo.
Pero se siente la voluntad de América Latina, que se expresa en la protesta del Perú frente a la insolencia también de
una empresa imperialista petrolera, o cuando nuestros países
reclaman el respeto a nu~stro mar territorial o patrimonial,
para poder defender las nquezas que quieren también arrancamos.
Ayer las ~inas; hoy el mar. ¿Qué nos quieren dejar,
cuando tambien se llevan a nuestros pueblos, a nuestros t¿c.
mcos, a nuestros profesionales, que el pueblo gasta en educarlos y que necesitamos tanto para la cultura y la salud de
nuestros hijos?
. A~érica Latina empieza a vivir la protesta que, ayer era
sile~c10sa y q':'e hoy ~iene co~.tenido: el ejemplo de Cuba y el
cammo de Chtle. La mtegracion da pasos pequeños, pero que
representan un avance; sentimos la profunda confianza en )a
voluntad de los pueblos que obliga a los Gobiernos y rompe
e! bloqueo. Ayer como primer gesto, Chile reanuda sus relaCiones con Cuba, las mantiene con México, las alcanza Perú, y
ahora cuatro pueblos del Caribe se suman al derecho supremo
nuestro de ser hermanos de la Cuba revolucionaria.
Queridos compañeros, es que tenemos que darnos cuenta
de que ustedes han contribuido, y mucho, a fortalecer esta fe
en nosotros y a sentimos más solidarios, y más que nada
.1~9
hombres nacidos en tierras distintas, pero que tenemos un
patrimonio común y que, siendo cubanos o peruanos o chilenos, somos también latinoamericanos.
en la mano destrozó la maleza imperialista para levantar la
caña fresca y dulce de la amistad latinoamericana.
iViva Cuba Revolucionaria!
Tenemos que entender que hay una quiebra y una crisis del
sistema interamericano, que no fue concebido por nosotros,
los latinoamericanos, que no corresponde a los reales intereses de nuestros pueblos, que los gobernantes ya comprenden su ineficacia; y que la Alianza para el Progreso, última
gran tentativa política de mantener la hegemonía, demostró
su fracaso e ineficacia.
iVivan los pueblos latinoamericanos!
iVivan los jefes y el pueblo revolucionario!
iGracias, compañero y amigo, Comandante de la esperanza
latinoamericana, Fidel Castro! (Ovación)
Nosotros lo hicimos presente en 1962. Dijimos que el sistema interamericano era un sistema vulnerado, establecido
para dividir a los pueblos latinoamericanos, para aislarlos
-como en el caso de Cuba- para mantener el bloqueo, para
atacamos inclusive, torciendo las bases jurídicas, y condenarnos a la explotación de siempre. Es un sistema moralmente
descalificado, políticamente, ya al margen de la realidad de
nuestros pueblos, y económicamente repudiado.
El sistema interamericano debe ser reemplazado por la organización de un auténtico sistema que defienda a los pueblos
latinoamericanos; por un sistema latinoamericanq en que conjuguemos nosotros nuestro propio lenguaje. Que encaremos
nosotros nuestras propias necesidades; que levantemos nuestra voz de Pueblo-Continente, haciend~ respetar nuestra cultura, nuestra historia, nuestra dignidad y nuestro derecho a la
vida digna de pueblos dignos.
Chile, en el proceso revolucionario en que vive, proyecta la
imagen de su lucha fundamentalmente a Latinoamérica.
Cuando los pueblos sean Gobierno; cuando las masas populares -y que no será tarde- adqúieran la dimensión de su
fuerza; cuando el campesino sepa que le entregan el pan y al
minero la riqueza, cuando la mujer de este continente se
canse de llorar, reclamando alimento para sus hijos, cuando
América sienta el llamado de la historia, entonces hablaremos
el lenguaje común; y entonces estará presente en la plenitud
de sus derechos el pueblo revolucionario que con el machete
:141.
-
Materia
-
Discurso
-
Persona o institución mencionada
-
Luis Echeverría.
-
Gabriela Mistral y Pablo Neruda.
-
Kennedy